La peor semana de Milei

El presidente argentino estalló de furia por el rechazo en el Congreso a su ley de desguace del Estado, mientras crece la posibilidad de un rediseño político

Javier Milei en Israel, el pasado 8 de febrero.AMIR COHEN (Reuters)

Javier Milei quiso arrancar la presidencia argentina con el acelerador al máximo, pero se estrelló a los dos meses contra el Congreso argentino. “Delincuentes”, “traidores”, “extorsionadores” y “casta” fueron algunos de los insultos que Milei arrojó sobre los diputados opositores que el martes votaron en contra de artículos clave de su proyecto legislativo estrella, una megaley de desguace del Estado argentino. Los señaló con nombre, apellido y fotografía en redes. Desde Israel, donde estuvo de viaje oficial, Milei declaró la guerra también a los gobernadores provinciales, con peticiones de renuncia a altos cargos que respondían a ellos, y puso en estado de alerta al feminismo por la iniciativa parlamentaria para derogar el aborto legal presentada por una de sus diputadas.

Ha sido la peor semana de Milei desde que asumió el pasado 10 de diciembre. La dura derrota legislativa desnudó la inflexibilidad de Milei para negociar pese a encabezar el Gobierno con la fuerza parlamentaria más débil desde el regreso de Argentina a la democracia en 1983: La Libertad Avanza tiene 38 diputados de 257 y siete senadores de 72. “Tradicionalmente la oposición ha votado a favor de las primeras medidas de cada nuevo presidente, aunque no las comparta, para darle herramientas de gobernabilidad”, destaca la politóloga Ana Paola Zuban. Ocurrió así con el conservador Mauricio Macri en 2015 y con el peronista Alberto Fernández en 2019, quienes arrancaron sus presidencias con minorías parlamentarias.

“En este caso es el mismo Gobierno el que dinamitó esa posibilidad al negarse a negociar más modificaciones después de la aprobación del proyecto en general”, señala Zuban. Para su colega Lara Goyburu, hubo también un problema de “impericia política muy grande al no llevar al pleno una ley con puntos ya consensuados”.

Personas festejan tras el rechazo de la propuesta de ley de desguace del Estado en el Congreso, el 6 de febrero.MATIAS MARTIN CAMPAYA (EFE)

Lejos de la autocrítica, Milei y el Ejecutivo intentaron transformar la derrota en un triunfo. El mensaje oficial pasó a ser entonces que la votación había logrado desenmascarar a los diputados que decían estar a favor del cambio, pero en realidad solo querían mantener sus privilegios. Quienes votaron en contra del Gobierno fueron identificados como “la casta”; los que se alinearon con La Libertad Avanza, “el pueblo”. “Tenemos un programa de estabilización muy sólido y contundente. No vamos a permitir los desmanes de la política ni el toma y daca. Cuando hablan de consenso son unos corruptos. ‘Viva el consenso’ es ‘viva la corrupción”, advirtió Milei en una entrevista radial el sábado en la que acusó a los diputados que votaron en contra de tener “los dedos sucios”.

Rotos los puentes con los que se negaron a firmar un cheque en blanco a Milei, referentes del Gobierno insinuaron que la megaley podría ser sometida a consulta popular. Pero esta vía tiene varios obstáculos: el primero, que si el plebiscito es convocado por el presidente, el resultado no es vinculante. Para que lo sea, necesita que lo convoque el Congreso; el segundo, que el período mínimo entre la convocatoria de una consulta popular y la fecha de votación son dos meses y el tiempo, por ahora, juega en contra de Milei. “Llamar a un plebiscito en un país donde la economía no mejora es lanzar una moneda al aire”, afirma Goyburu, “se está poniendo demasiada expectativa en una mejora rápida y, si no sucede, el riesgo es una pronta desilusión”.

Caída de popularidad

El presidente esgrime que cuenta con el apoyo del 56% de los votantes que lo eligieron en segunda vuelta. Las encuestas, en cambio, muestran una popularidad en declive. “Venimos monitoreando el apoyo de la ciudadanía al presidente y en estos casi 60 días de Gobierno ha caído más de diez puntos”, detalla Zuban, cofundadora de la encuestadora Zuban Córdoba. Según los últimos datos que tienen, el apoyo varía entre el 40 y el 45%, y prevén que se mantenga en caída “porque las medidas económicas van a seguir impactando en el bolsillo de la gente”.

Milei ratificó que mantendrá el rumbo aunque suponga pagar un precio. “No vinimos a continuar con la rueda del juego de la política de siempre. Vinimos a romperla”, dijo Milei el viernes a través de las redes. “No nos importan las operaciones, las difamaciones, los títulos de los diarios. No nos importan las presiones de quienes destruyeron este país. No estamos jugando un juego. No nos importa pagar el costo político de hacer lo que hay que hacer porque nuestro objetivo es solucionar los problemas de los argentinos y no perpetuarnos en el poder”, subrayó.

Su postura radical hace que tenga cada vez más frentes abiertos en simultáneo. Los sindicatos protagonizaron en enero una huelga general y han frenado en la justicia los capítulos laborales del megadecreto de necesidad y urgencia con el que comenzó a gobernar. Las organizaciones sociales convocan a acciones casi diarias para exigir fondos con los que mantener abiertos los comedores gratuitos de los que depende la población más pobre para no pasar hambre. Este miércoles, el envío de un proyecto de ley para derogar el aborto legal despertó a los movimientos feministas, que preparan una gran movilización para el próximo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.

“Se dice que suele haber una luna de miel de unos cien días con una nueva gestión. Asumiendo que esto sea así ya está más cerca de terminar que de haber comenzado”, observa el politólogo Pablo Salinas. El Fondo Monetario Internacional prevé que la economía argentina retroceda este año un 2,8% y la crisis es ya visible en la calle. “Hay una caída del consumo, una baja en la actividad y empieza a haber despedidos y remates de capital. Hay que ver qué pasa cuando todo esto afecte al núcleo duro de Milei”, se cuestiona Salinas.

De la larga lista de aumentos, el más temido por la clase trabajadora es el del precio transporte público. El valor del billete de autobús se ha quintuplicado en menos de dos meses (de 52,9 pesos a 270 pesos, es decir, de 0,04 euros a 0,18) en Buenos Aires y su área metropolitana, donde se registran unos 10 millones de viajes diarios.

Personas aguardan para abordar el bús en Buenos Aires, el 7 de febrero.Amanda Cotrim

En provincias más alejadas, la retirada de subsidios que pagaba el Estado puede elevar el precio de los autobuses urbanos por encima de los mil pesos (0,8 euros), un nuevo motivo de enfrentamiento entre Milei y los gobernadores. Milei ha cortado el grifo de las transferencias a las provincias y hace oídos sordos a las quejas. “Las provincias gastan plata en un montón de cosas menos importantes que el transporte. Tendrán que readecuar sus cuentas y ajustar”, sostienen desde el Ejecutivo ante las críticas.

Como parte del enfrentamiento con los gobernadores, Milei pidió la renuncia a dos altos cargos que respondían a referentes del peronismo: al titular de la Administración Nacional de la Seguridad Social, Osvaldo Giordano, y a la secretaria de Minería, Flavia Royón.

Cuanto más apoyo popular retenga, más difícil será que busque un nuevo camino. Todas las soluciones políticas pasan por el Congreso y la petición de renuncias ha dado más fuerza a la posibilidad de una alianza gubernamental con el PRO del expresidente Mauricio Macri. Ese acuerdo aumentaría la fortaleza oficialista en el Congreso y sumaría experiencia al Gabinete. “Se dio de modo espontáneo y natural, después de la elección y en los hechos en la Cámara de Diputados. Fluye hacia eso, además de que nos llevamos muy bien”, confirmó el sábado el presidente. Ambas fuerzas ya negociaron antes de la asunción de Milei y el diálogo quedó en punto muerto. Tras el revés parlamentario, lo intentan de nuevo.

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