Ir al contenido

Trump dice que viajará a Venezuela pero sin especificar cuándo

El presidente de Estados Unidos celebrará en marzo en Florida una cumbre con líderes de América Latina para contrarrestar la influencia de China en la región

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, este viernes en la base militar de Fort Bragg, en Carolina del NorteMatt Rourke (AP)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado que visitará Venezuela, aunque no ha precisado en qué momento ni qué tipo de agenda desarrollaría. “Voy a visitar Venezuela... aún no hemos decidido cuándo”, ha sostenido en declaraciones de camino a la base militar de Fort Bragg, en Carolina del Norte, para saludar a l...

Suscríbete para seguir leyendo

Lee sin límites

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado que visitará Venezuela, aunque no ha precisado en qué momento ni qué tipo de agenda desarrollaría. “Voy a visitar Venezuela... aún no hemos decidido cuándo”, ha sostenido en declaraciones de camino a la base militar de Fort Bragg, en Carolina del Norte, para saludar a los soldados que participaron en la operación militar durante la que se capturó al presidente Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. Las declaraciones del presidente llegan cuando la Casa Blanca organiza una cumbre entre Trump y líderes de América Latina el mes próximo en Florida, con el objetivo de contrarrestar la influencia de China en la región.

En sus comentarios, el presidente estadounidense ha elogiado las relaciones con la presidenta en funciones de Venezuela, Delcy Rodríguez, y ha asegurado que ambos gobiernos “colaboran muy de cerca”, especialmente en lo relacionado con la energía.

“Mantenemos una muy buena relación”, ha sostenido el mandatario: “diría que es de 10″. Trump ha insistido en que las grandes empresas petroleras estadounidenses van a regresar al país caribeño: “Van a extraer el petróleo y venderlo por mucho dinero, y Venezuela va a recibir una gran parte de ese dinero... los grandes beneficiados van a ser la gente”, apuntaba, en el mismo día en que su Gobierno ha levantado las sanciones que pesaban sobre el crudo venezolano y ha autorizado a varias compañías petroleras a realizar transacciones relacionadas con ese sector. El inquilino de la Casa Blanca también ha subrayado que la producción en el país sudamericano, que cuenta con las mayores reservas conocidas del mundo, va en aumento.

Preguntado si Washington reconoce al de Delcy Rodríguez como el legítimo gobierno de Venezuela, Trump ha sido tajante: “Ya lo hemos hecho. Estamos tratando con ellos”.

Las palabras de Trump llegan inmediatamente después de la visita del secretario de Energía, Chris Wright, a Caracas esta semana para reunirse con las autoridades venezolanas y tratar sobre la renovación del sector petrolero, el gran motor de la economía del país, y la reintegración de Venezuela en los mercados internacionales.

La relación con Caracas se está convirtiendo a toda velocidad en uno de los pilares de la relación más amplia entre Estados Unidos y América Latina, que Washington considera su gran prioridad de seguridad nacional. La Administración Trump defiende que solo Estados Unidos puede ser la potencia dominante en la región, en lo que llama la “doctrina Donroe”, un juego de palabras con la doctrina que proclamó hace dos siglos el presidente James Monroe al que añade la d de su nombre de pila.

Dentro de esa estrategia, Trump ha invitado a un grupo de líderes de ideología afín de América Latina a una cumbre en Florida el mes próximo, según ha confirmado un alto cargo de la Casa Blanca que habló bajo la condición del anonimato. El objetivo del encuentro es hacer frente a la creciente influencia de China en la región, donde Pekín es el principal socio comercial.

La reunión se celebrará el 7 de marzo, según el alto cargo. En abril, Trump tiene previsto viajar a Pekín para una visita oficial en la que se reunirá con el presidente chino, Xi Jinping. No se ha anunciado aún oficialmente la fecha exacta de ese viaje, el primero de un líder estadounidense al gigante asiático desde el que Trump completó en 2017, en su primer año de mandato.

La estrategia de seguridad nacional estadounidense, publicada en diciembre, que proclama el “corolario de Trump a la doctrina Monroe” se fija como objetivo reducir la influencia de China. También apunta el interés de Washington por reforzar los lazos con gobiernos, partidos y personalidades a la ideología trumpista y promover su llegada o mantenimiento en el poder.

A lo largo de su primer año de mandato Trump ha recibido en la Casa Blanca a buena parte de los líderes latinoamericanos, desde el salvadoreño Nayib Bukele al presidente de Colombia, Gustavo Petro, que visitó el Despacho Oval a comienzos de este mes. El republicano no se ha recatado en expresar su apoyo a los candidatos de su preferencia en procesos electorales en la región: en octubre lo hizo a favor de Javier Milei en Argentina, al condicionar la ayuda económica estadounidense al triunfo de su aliado. En diciembre puso el proceso electoral en Honduras patas arriba al anunciar el indulto al expresidente Juan Orlando Hernández, condenado por narcotráfico en Estados Unidos y del mismo partido que Nasri “Tito” Asfura, el candidato conservador que se acabó imponiendo en esos comicios tras la acción de Trump.

Esta semana, el jefe del Estado Mayor estadounidense, el general Dan Caine, celebró una reunión de altos mandos militares de 34 países del continente. En un discurso a esos congregados, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó que el objetivo de la Administración de Trump es “lograr una paz permanente en este hemisferio”.

Archivado En