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Redes criminales y vida silvestre

Los traficantes de marfil de elefantes o escamas de pangolín han entendido el mensaje: Nigeria ya no es un refugio “seguro” para los delitos contra la fauna silvestre

En medio de un panorama preocupante, se está avanzando en las capacidades nacionales para proteger la vida silvestre de redes criminales que trafican con el marfil de elefantes o los colmillos de rinoceronte. Alg...

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En medio de un panorama preocupante, se está avanzando en las capacidades nacionales para proteger la vida silvestre de redes criminales que trafican con el marfil de elefantes o los colmillos de rinoceronte. Algo bueno se está moviendo también.

Noviembre ha sido un mes histórico para la justicia ambiental en Nigeria, con la condena de tres traficantes de vida silvestre: dos detenidos en 2022, al inicio de la colaboración de la Wildlife Justice Commission (de la que me honro ser parte) con el Servicio de Aduanas de Nigeria (NCS), y otro detenido a principios de este año.

Ya sea de forma rápida o tras años de perseverancia, estos casos demuestran que es posible exigir responsabilidades y que los traficantes que antes actuaban con impunidad ahora se enfrentan a consecuencias reales.

Hay consecuencias

El 21 de noviembre de este año dos traficantes de alto nivel, Anthony Onyebuchi y Monday Nnamanni, implicados en el comercio ilegal de escamas de pangolín y marfil de elefante, fueron condenados en Lagos, Nigeria, por conspiración y posesión ilegal y sentenciados a dos años de prisión o una multa. Ambos fueron detenidos en una operación de la NCS-Wildlife Justice en 2022, en la que se incautaron 839 kilogramos de escamas de pangolín, equivalentes a aproximadamente 2.330 pangolines, y 145 kilos de marfil, equivalentes a aproximadamente a nada menos que 15 elefantes. Este resultado sigue a la reciente condena de otro importante proveedor en Lagos el 7 de noviembre de 2025. Detenido en abril de 2025, tras dos operaciones controladas que dieron lugar a la incautación de una tonelada de escamas de pangolín (aproximadamente 2.777 pangolines), Steven Chinonso fue condenado por tres cargos: conspiración, posesión ilícita y venta ilegal de escamas de pangolín. Fue condenado a un año de prisión por cada cargo o a una multa. Las escamas de pangolín incautadas a Steven Chinoso ascendieron a 1.003,90 kilos.

Estas condenas subrayan aún más el impacto de la colaboración entre Wildlife Justice y la NCS, iniciada en 2021. Gracias al apoyo sostenido en materia de investigación, esta colaboración ha permitido hasta ahora:

· 18 operaciones exitosas que han dado lugar a 42 detenciones;

· Más de 25 toneladas de escamas de pangolín y una tonelada de marfil de elefante incautadas;

· 15 condenas, entre las que se incluyen un importante traficante vietnamita, sus socios principales, facilitadores clave del transporte marítimo nigerianos y las últimas condenas dictadas este mes.

Aunque las condenas en Nigeria siguen siendo leves en comparación con otras jurisdicciones africanas, las redes criminales han entendido el mensaje: Nigeria ya no es un refugio “seguro” para los delitos contra la fauna silvestre.

Lo que antes se consideraba una “oportunidad comercial” de bajo riesgo y alta rentabilidad, el tráfico de productos de fauna silvestre en Nigeria se considera ahora una actividad de alto riesgo, similar a otros tipos de delitos graves como el tráfico de drogas.

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