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El Gobierno de Petro oficializa el nombramiento de Daniel Quintero como superintendente de Salud

El exalcalde de Medellín vigilará el sistema sanitario de los colombianos pese a las críticas provenientes de varios sectores políticos, incluso de miembros del petrismo

Daniel Quintero en Medellín, el 8 de marzo.Juan David Duque (Reuters)

El presidente Gustavo Petro se ha mantenido firme en su propósito de nombrar a Daniel Quintero como superintendente de Salud para los últimos tres meses de su mandato. Este viernes se ha conocido el decreto que lo designa en el cargo, y que el mandatario dejó firmado un día antes de su visita a Caracas. Desde que la hoja de vida del exalcalde de Medellín fue publicada, hace diez días, en el portal de aspirantes de la Presidencia, la designación ha desatado una oleada de cuestionamientos, incluso dentro de las toldas petristas. Se critica principalmente que el ingeniero electrónico carece de experiencia en el sector de la salud y que asume el puesto mientras enfrenta un proceso penal por corrupción.

La figura de Quintero rara vez genera consenso. Aunque ha buscado hacerse un camino como una voz independiente, e incluso como una opción de continuidad del petrismo, recibe golpes de lado y lado. La derecha lo identifica como un populista que está en contra del establecimiento; la izquierda, como un político que no proviene de las entrañas del movimiento y que instrumentaliza sus causas para ganar visibilidad. Sin embargo, Quintero ha contado con el respaldo de Petro desde que en el 2022, cuando era alcalde de Medellín, apoyó la campaña del hoy presidente, lo cual después le acarreó una sanción de la Procuraduría. Buscó avanzar en la actual contienda presidencial, enfrentado varias negativas de la Registraduría, pero fue derrotado por Roy Barreras en la consulta del Frente por la Vida.

Petro ha seguido apostando por él, y ha ignorado el malestar que su designación ha causado dentro de su propio Gobierno. La resistencia interna ha sido liderada por el director de la UNGRD, Carlos Carrillo, quien considera que dicho nombramiento le da argumentos a la oposición: “Es un yerro enorme y mi deber moral es advertirlo. La verdadera lealtad con el presidente consiste en hablarle desde la honestidad y decirle lo que muchos prefieren callar”, ha argumentado. Para Carrillo, el exalcalde es un infiltrado. Aunque señala que tiene derecho a su defensa por el caso de Aguas Vivas, en el que es señalado de inflar el precio de un lote para beneficiar ilegalmente a los dueños, considera que “el Pacto Histórico no tiene por qué asumir el costo político de sus líos jurídicos. Nada le debemos y nada nos aporta”. Quintero sostiene que se trata de un montaje.

El exalcalde de Medellín asume la Superintendencia de Salud, la entidad encargada de vigilar el sistema sanitario, en reemplazo del médico Bernardo Camacho, quien renunció el pasado 14 de abril luego de que el mismo presidente Petro pidiera su salida, en medio de profundos desacuerdos. Según Caracol Radio, el saliente superintendente se negó a cumplir la orden del mandatario de seguir liquidando Entidades Promotoras de Salud o EPS, las entidades públicas o privadas encargadas de la afiliación de los colombianos, para trasladar a sus usuarios a la estatal Nueva EPS, que ya atiende cerca de 11,5 millones de personas. Camacho defendía que dicha entidad no tenía la capacidad para atender más pacientes.

El sistema sanitario está al borde del colapso. En Colombia se multiplican las imágenes de pacientes angustiados por la falta de medicamentos para algunas enfermedades, o que deben esperar meses para una cita con un especialista. Las EPS argumentan que no reciben suficiente dinero, ya que el Gobierno se ha negado a aumentar el valor de la Unidad de Pago por Capitación (UPC), el monto que el Estado gira por cada afiliado, y que luego estas administran para pagar a las redes de clínicas y hospitales. Por su parte, el presidente las acusa de corrupción y malos manejos; señala que los recursos sí alcanzan, pero que el sistema debe ser transformado de raíz, pues fue diseñado para beneficiar a unos pocos.

Ante las múltiples negativas del Congreso de aprobar la reforma a la salud propuesta por Ejecutivo, este ha ido implementando los cambios vía decreto. El Gobierno ha tomado el control de ocho EPS, que suman más de 23 millones de afiliados, en un país con 53 millones de habitantes. Esta coyuntura le ha dado mayor protagonismo a la figura del superintendente, un cargo que en esta administración ha sido inestable, con varios meses de cambios e interinidad. Quintero es el quinto superintendente en lo que va de este mandato. El exalcalde de Medellín promete cumplir con los lineamientos presidenciales: “Desde la Supersalud y con tecnología de punta voy a desmantelar el cartel de la salud que uribismo y neoliberales armaron para robarse la plata de los colombianos”, escribió a través de su cuenta de X luego de que se anunciara su nombramiento.

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