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Miguel Maza Márquez terminará de pagar su condena por el magnicidio de Galán en libertad condicional

El general en retiro, de 88 años, recibe este beneficio jurídico pero seguirá bajo estricta supervisión

Miguel Maza Márquez en noviembre de 2007.AP

El general en retiro Miguel Maza Márquez, de 88 años, terminará de cumplir su condena por su responsabilidad en el magnicidio de Luis Carlos Galán en libertad condicional. El juzgado 16 de ejecución de penas de Bogotá le ha concedido un beneficio jurídico que le permite pagar el resto de su pena, de un total de 30 años, fuera de la cárcel, aunque establece que estará bajo una estricta supervisión, y que deberá pagar una fianza de cinco salarios mínimos (unos 2.600 dólares). La medida se toma en medio de otras investigaciones en curso sobre el papel que jugó Maza Márquez, quien era el director del extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) —el principal organismo de inteligencia del Estado en ese momento—, en el debilitamiento de los esquemas de protección de varios candidatos presidenciales en la década de los noventa que luego murieron, uno detrás de otro, bajo un mismo modus operandi.

Maza Márquez lleva más de 12 años en prisión. En 2016, la Corte Suprema de Justicia lo sentenció a 30 años de cárcel por haber debilitado deliberadamente el esquema de seguridad del líder liberal. También fue juzgado por concierto para delinquir, “por promover el grupo armado ilegal que conformaron las autodefensas del Magdalena Medio”. La sentencia determinó que la muerte de Galán habría sido orquestada por una alianza entre grupos paramilitares junto con el cartel de Medellín, con la complicidad del DAS. El general en retiro negó su participación en el asesinato, pero la investigación estableció que Maza había designado como jefe de escoltas del candidato a un hombre cercano a él, pero que no era una persona “idónea” y “al parecer estaba vinculada con los grupos delincuenciales que planearon y ejecutaron el homicidio”.

El magnicidio de Luis Carlos Galán ha sido uno de los hechos más violentos de la historia colombiana reciente, y cambió el devenir político del país. En pleno auge de la guerra del narcotráfico contra el Estado, el candidato fue baleado por varios sicarios mientras daba un discurso en una plaza pública en Soacha, el 18 de agosto de 1989. Para esa fecha, Galán era el claro favorito para llegar a la Presidencia, con la principal bandera de que aprobaría la extradición de narcotraficantes a Estados Unidos, el mayor temor compartido por miembros de distintos carteles, que se unieron bajo el nombre de Los extraditables para evitar que dicha iniciativa se concretara.

“Lo que hizo el general Maza Márquez no solamente lo hizo con el caso de Luis Carlos Galán, sino con el caso de Carlos Pizarro y con el caso de Bernardo Jaramillo Ossa”, dice Juan Manuel Galán, hijo del líder asesinado y hoy precandidato presidencial por el Nuevo Liberalismo. En declaraciones al Reporte Coronell, luego de que se hiciera pública la sentencia que le concede la libertad condicional al general en retiro, el político aseguró que aunque respeta las decisiones judiciales, la participación de Maza Márquez en el asesinato de su padre, y posiblemente en el de otros políticos, es un asunto sobre el que aún hay muchas preguntas por resolver.

La muerte de varios líderes entre 1989 y 1990 guardan aterradoras coincidencias. Todos eran cometidos por jóvenes sicarios, que eran asesinados tras cometer el crimen, lo cual dificultaba que se pudiera seguir una línea investigativa y dar con el autor intelectual. La investigación por la muerte de Carlos Pizarro, candidato presidencial del M-19, y ocurrida meses después, en febrero de 1990, bajo ese mismo esquema, llevó a la Fiscalía a abrir en 2023 una investigación contra Maza Márquez por presuntamente haber debilitado el equipo de seguridad de Pizarro y haber desaviado la investigación para que Pablo Escobar pareciera el responsable.

Juan Manuel Galán apunta a la misma teoría, y señala que no sería el Cartel de Medellín el que estuvo detrás del asesinato de su padre: “El general Maza estaba al servicio del cartel de Cali, que estaba en disputa, en guerra, con Pablo Escobar, y quien facilitó el crimen de Luis Carlos Galán, en una estrategia de endilgarle la culpa de los hechos terroristas que ocurrieron en Colombia en esa época al cartel de Medellín, a su enemigo Pablo Escobar”, dijo durante la entrevista. La enemistad entre Maza Márquez y Escobar era ampliamente conocida. De hecho, en 1989 el Cartel de Medellín hizo un atentado en contra de la sede del DAS en Bogotá, con la presunta intención de asesinar a Maza Márquez. La explosión dejó 60 personas muertas, pero Maza salió ileso.

El precandidato presidencial también recuerda que el exdirector del DAS había sido condenado, en el caso de su padre, por desviar la investigación y causar un “falso positivo judicial”, por lo que durante cuatro años personas inocentes estuvieron en la cárcel, acusadas por el crimen pese a ser inocentes. Aún quedan muchas preguntas que Maza Márquez ha dejado abiertas respecto al asesinato de Galán, considerado un crimen de lesa humanidad, por lo que no prescribe y el Estado tiene la obligación de investigar, juzgar y sancionar a todos los responsables.

Aunque el general en retiro ha colaborado con la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), a la que ha dado información sobre la formación de grupos paramilitares en el Magdalena Medio, no ha ampliado su versión respecto al magnicidio. En 2020, este mecanismo de justicia transicional rechazó su sometimiento u ofrecerle beneficios jurídicos dentro del caso de Galán, al considerar que fue un crimen cometido por el narcotráfico y no relacionado con el conflicto armado colombiano. Al año siguiente, Maza Márquez dejó de asistir a las audiencias de versión libre del tribunal, alegando dificultades cognitivas y de expresión oral. Desde entonces, guarda silencio.

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