Nicolás Petro, el hijo caído en desgracia que angustia al presidente

La situación de su hijo mayor pone a Gustavo Petro en una posición incómoda con la Fiscalía al momento de presentar la terna de candidatas para reemplazar a Francisco Barbosa

Nicolás Petro y su padre, el presidente Gustavo Petro, durante un evento de campaña el 12 de septiembre de 2019.Nicolaspetroburgos (RR SS)

Esta es la versión web de la newsletter de EL PAÍS América Colombia que aborda el análisis de la actualidad y las mejores historias de Colombia. Si quieren suscribirse, pueden hacerlo en este enlace.

La detención de Nicolás Petro, el hijo mayor del presidente Gustavo Petro, ha agitado aún más las ya turbulentas aguas de la política colombiana. No solo por el morbo que provoca la estrepitosa caída en desgracia de un hombre joven que parecía tenerlo todo. Tampoco por la ...

Regístrate gratis para seguir leyendo

Si tienes cuenta en EL PAÍS, puedes utilizarla para identificarte

Esta es la versión web de la newsletter de EL PAÍS América Colombia que aborda el análisis de la actualidad y las mejores historias de Colombia. Si quieren suscribirse, pueden hacerlo en este enlace.

La detención de Nicolás Petro, el hijo mayor del presidente Gustavo Petro, ha agitado aún más las ya turbulentas aguas de la política colombiana. No solo por el morbo que provoca la estrepitosa caída en desgracia de un hombre joven que parecía tenerlo todo. Tampoco por la tristeza que manifiesta su padre, que marca distancia. La situación más compleja es que su hijo mayor pone al presidente en una posición incómoda con la Fiscalía.

La entidad que conduce Francisco Barbosa, uno de los mayores rivales del mandatario, determinará gran parte de la suerte de Nicolás. Aunque probablemente termine en manos de la futura fiscal general —el mandato de Barbosa va hasta el 13 de febrero—, que será escogida de la terna que el presidente presentó este miércoles y que está conformada por tres mujeres: Angela María Buitrago, Amelia Pérez Parra y Amparo Cerón Ojeda, todas conocidas por ser penalistas, manejar casos muy sonados y por sus capacidades como investigadoras penales.

Nicolás Petro fue imputado el martes por los delitos de enriquecimiento ilícito y lavado de activos. Su expareja, Daysuris Vásquez, lo había acusado públicamente en marzo de haber recibido dinero proveniente de personas con “un pasado un poco oscuro”. Supuestamente, él les decía que era para la campaña presidencial de su padre, pero todo iba para sus propios bolsillos. Así se entiende cómo hacía para sostener los lujos a los que estaba acostumbrado: restaurantes caros, ropa de diseñador, joyas, tratamientos estéticos, hoteles cinco estrellas. La lista de los personajes presuntamente implicados no es para nada desdeñable: incluye a exnarcos y contratistas señalados por vínculos con paramilitares.

La audiencia de imputación de cargos, el martes, evidenció la conmoción que sintieron muchos en Colombia con las revelaciones. El fiscal Mario Andrés Burgos no hizo mayor esfuerzo para ocultar su incredulidad y rechazo. “¡Por dios, señor Nicolás!”, llegó a exclamar mientras enumeraba los gastos exorbitantes de Petro hijo, que solo registraba como ingreso su sueldo como diputado de la Asamblea Departamental del Atlántico. “Para justificar los gastos que usted realizaba tenía que ganarse 200 millones de pesos por mes. Creo que todos nos haríamos elegir como diputado. ¿200 millones de pesos mensuales? ¡Por favor!”, remarcó el fiscal.

El presidente reiteró el sábado que respetará la independencia judicial, como dijo en marzo cuando él mismo pidió a la Fiscalía que investigara a su hijo. Pero el tono del mensaje era distinto: la tristeza era más palpable y ya no se mencionaba la confianza en que Nicolás demostrara su inocencia. “Como persona y padre me duele mucho tanta autodestrucción y el que uno de mis hijos pase por la cárcel (…) A mi hijo le deseo suerte y fuerza. Que estos sucesos forjen su carácter y pueda reflexionar sobre sus propios errores”, declaró. Ese mismo día, participó en un encuentro de economía solidaria en Neiva, lejos de la situación de Nicolás. Sus aliados políticos, mientras tanto, lo rodeaban con abrazos virtuales para apoyarlo “en un momento difícil”.

Newsletter

El análisis de la actualidad y las mejores historias de Colombia, cada semana en su buzón
RECÍBALA

La tensión con el fiscal general, sin embargo, es difícil de eludir. El propio Nicolás Petro, que se siente abandonado por el Gobierno, pidió hace unas semanas la recusación de Barbosa, quien ordenó la creación de un grupo de tareas especiales para investigar el caso. No tuvo éxito: tanto el fiscal general como la Corte Suprema rechazaron la petición. No obstante, los ya clásicos enfrentamientos entre Petro padre y Barbosa no pasan desapercibidos. El fiscal encargado del caso comentó durante la audiencia que no tenía “nada personal” contra Nicolás, como insinúa el acusado: “La Fiscalía General de la Nación no realiza persecuciones por temas políticos. Lo investigamos como persona y no por ser el hijo del presidente”.

Petro padre, mientras tanto, acaba de presentar a las candidatas a liderar a la entidad que investiga y busca llevar ante un juez a su propio hijo. Y él, Nicolás, no solo puede terminar preso por más de una década. También, según anunció el martes, es alguien dispuesto a cooperar con la Fiscalía y señalar otros hechos de corrupción. Entre más corra el reloj, más se van a cruzar esos dos procesos.

Otras historias

Antes de despedirme, les recomiendo varios artículos que hemos publicado en la última semana:

  • Un artículo de Juan Pablo Vásquez sobre cómo ha impactado la detención de Nicolás Petro y Daysuris Vásquez en el Atlántico. El Pacto Histórico, el movimiento de Petro, le ha retirado su aval a Máximo Noriega como candidato a la Gobernación: no solo era cercano políticamente a Nicolás, sino que también está señalado como el intermediario de los pagos que supuestamente realizó el exnarco Samuel Santander Lopesierra.
  • Un reportaje de Juan Miguel Hernández Bonilla sobre Tomás Antonio Oviedo, el abogado más viejo de Colombia. “Me encantan las audiencias virtuales. Me ahorran mucho tiempo, puedo hacer todo desde mi oficina y seguir trabajando en otros casos”, comenta Oviedo, que tiene 98 años y que litiga desde hace 70.
  • Una pieza de Camila Osorio sobre la visita a Bogotá de Patti Smith y el estreno mundial de su nueva exposición, Correspondences (Correspondencias). La poeta y música norteamericana alerta, con tristeza y pánico, del irreversible cambio climático. “Tú, que amabas el frío, que amabas el hielo”, se lamenta su voz mientras diversas imágenes en un salón oscuro muestran capas de hielo que se resquebrajan.
  • Un reportaje de Alejandra de Vengoechea sobre cómo los indígenas en Guainía dejaron atrás los cultivos de coca y se enamoraran de las abejas sin aguijón. “Son el ser vivo más importante del planeta. La agricultura del mundo depende en un 70% de las 20.000 especies de abejas que existen. Sin la polinización no podrían reproducirse las plantas de las que se alimentan millones de animales”, dice Fabio Pérez, indígena de 39 años.
  • Un obituario que realizó el exvicepresidente Gustavo Bell Lemus por la muerte del historiador Malcolm Deas, maestro de varios políticos colombianos. “El profesor Deas sometía al escrutinio muchos de los estereotipos y lugares comunes reinantes en la visión que los colombianos tenemos de nuestro propio país”, señala Bell.

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS sobre Colombia y reciba todas las claves informativas de la actualidad del país.

Sobre la firma

Más información

Archivado En