Andrés Lajous: “Con el Tren Maya y El Insurgente estamos recuperando una industria que dejó de existir”
El político, que lleva ya más de un año como jefe de los ferrocarriles de México, lidera una ambiciosa expansión de los trenes de pasajeros en un momento complejo tras el primer accidente mortal de esta nueva era
Andrés Lajous (Ciudad de México, 1982) tiene, con cada nuevo proyecto, más kilómetros de responsabilidad. Colaborador de la presidenta Claudia Sheinbaum desde sus tiempos como jefa de gobierno en la capital, lleva un año largo al frente de la Agencia de Trenes y Transporte Público Integrado, el ente que se encarga de la regulación, construcción y supervisión del ...
Andrés Lajous (Ciudad de México, 1982) tiene, con cada nuevo proyecto, más kilómetros de responsabilidad. Colaborador de la presidenta Claudia Sheinbaum desde sus tiempos como jefa de gobierno en la capital, lleva un año largo al frente de la Agencia de Trenes y Transporte Público Integrado, el ente que se encarga de la regulación, construcción y supervisión del transporte ferroviario. Eso incluye la seguridad de los pasajeros, un aspecto que la opinión pública mexicana analiza ahora con lupa, tras los 14 muertos y el centenar de heridos que dejó el descarrilamiento reciente del Tren Interoceánico en Oaxaca. La actual Administración tiene como meta construir 3.500 kilómetros de nuevas vías férreas para el servicio de pasajeros y acaba de inaugurar el tren urbano El Insurgente, que conecta Ciudad de México con Toluca, en el Estado de México; justo cuando la primera y temprana tragedia mortal de los nuevos proyectos ferroviarios ha ensombrecido el modo de construir trenes del Gobierno ante los cuestionamientos al anterior mandato por haber antepuesto las metas políticas sobre los plazos constructivos.
Pregunta. En el plan ferroviario actual, con 3.500 km de vía para construir, ¿cuál será el papel de la Agencia de Trenes?
Respuesta. La Agencia antes era una institución más pequeña, ya que solo tenía funciones de regulación y verificación de los ferrocarriles, y a partir de la nueva Administración, la presidenta decidió que también tuviera funciones de construcción y planeación del sistema ferroviario. Ahora está en construcción la primera fase del nuevo proyecto de ferrocarriles para pasajeros. Lo primero es México-Pachuca y México-Querétaro, que están siendo ejecutados por el agrupamiento de ingenieros militares Felipe Ángeles de la Defensa, pero en coordinación con nosotros, y ayudamos en la liberación de derecho de vía y la adquisición de trenes. También estamos haciendo la construcción de las vías Querétaro-Irapuato y Saltillo-Nuevo Laredo. Estas, por empresas privadas.
P. Y estos 3.500 kilómetros de nuevas vías, ¿para cuándo plantean tenerlos?
R. La idea es que el Tren a Pachuca esté en el primer semestre de 2027, y el tren a Querétaro, en el último trimestre de 2027. Estamos ya trabajando en la ingeniería de la segunda fase, que es la que va de Querétaro a Saltillo y de Irapuato a Guadalajara. Las características que planteamos son más parecidas a la normativa europea, en el sentido de que no van a compartir vías los servicios de carga y los servicios de pasajeros, salvo en espacios cortos. Tenemos planeado acabarlo antes del final de este Gobierno, por supuesto.
P. Una de las críticas que se hizo a los proyectos ferroviarios de la anterior Administración fue que hubo una sensación de prisa excesiva, a la hora de acabar los proyectos en un plazo marcado políticamente. Estoy pensando en el caso del Tren Maya. ¿Cómo se va a evitar que esto ocurra con estos nuevos proyectos?
R. Yo no concedo la premisa de la pregunta. Desde mi punto de vista, el Tren Maya es una hazaña, tanto en las características del servicio como la calidad y su longitud. Lo que mostró el Tren Maya es que se podían hacer trenes de pasajeros de largo recorrido. Yo lo veo al revés: del Tren Maya sacamos muchísimas lecciones. Como en todo gran proyecto, las mejores lecciones son aquellas que te permiten corregir y no equivocarte en las mismas cosas, pero también de cómo se pueden hacer las cosas. Eso también pasó con El Insurgente. Lo que estamos viendo es una industria que está volviendo a existir.
P. Ahora que están estrenando El Insurgente, ¿ha sido para usted una prueba de fuego operativa de cómo va a funcionar la Agencia?
R. Yo diría que ha sido un reto en la construcción, tiene procedimientos y características poco comunes. Tiene un puente gigantesco, un túnel de cinco kilómetros, casi los 60 kilómetros son elevados… y, luego, la estación Observatorio, que es un edificio de cinco pisos por todas las conexiones que tiene. Solo la estación es una de las obras más grandes de infraestructura. Yo diría que la gran lección es que son proyectos que tienen muchos participantes, diferentes niveles de Gobierno, diferentes instituciones, distintas empresas con distintos roles y con distintas formas de trabajar. Y eso se ve en los sistemas ferroviarios, que tienen varios sistemas que interactúan entre sí. Todo es una interconexión. Esa es la lección más importante, que todo está concatenado.
P. Tengo entendido que hay una certificación para el Insurgente. ¿En qué consiste ese proceso?
R. Lo está haciendo la empresa TÜV Rheinland y es un proceso que se hace con una normativa europea. Lo que se hace es seguir un proyecto desde su diseño y planeación hasta la puesta en ejecución. En este momento, se certifican los dos sistemas de los que depende la seguridad de los pasajeros, que son el sistema de señalización y el sistema de control de los trenes. Entonces era importante tener todo esto.
P. Hablando de seguridad, en el caso del Interoceánico, que también está dentro de su cancha, ¿esta misma empresa también lo va a certificar?
R. Es así. Se va a hacer una evaluación de las características del servicio, de ahí se emitirán un conjunto de recomendaciones y, después, habrá una verificación del cumplimiento de estas recomendaciones. Está pensado que se tarde entre dos y tres meses para cumplir este proceso y poner en servicio otra vez el Interoceánico.
P. ¿Y este proceso no se debería haber hecho antes?
R. Es que propiamente no era un trazo nuevo. No existe la certificación de un trazo que ya existía antes.
P. En ese caso, se apunta desde la Fiscalía General de la República a un exceso de velocidad como causa principal del siniestro. ¿Qué medidas hay en El Insurgente para que esto no pase?
R. Hay un sistema de señalización y control que lo que hace es que sepa dónde está cada tren en todo momento, para que se cumpla todo el programa de operación. Esto hace que un tren no pueda ir más rápido.
P. ¿Están capados?
R. Por así decirlo.
P. Normalmente, después de una gran tragedia ferroviaria, queda entre los pasajeros una sensación de miedo. ¿De qué forma se recupera la confianza de estos usuarios?
R. Con el servicio. Es lo que pasa en todos los sistemas ferroviarios del mundo. Todos los temas ferroviarios del mundo, lamentablemente, tienen accidentes. Precisamente, lo que estamos haciendo es un dictamen que determina por qué sucedieron las cosas. Se hacen mejoras en la seguridad para que no vuelvan a suceder. Y dando un buen servicio y seguro es cuando se recupera la confianza. Si usted ve el proceso después de otros accidentes, en casi todos es más o menos el mismo.