Estados Unidos celebra la entrega de narcos mexicanos como una victoria de su presión
La fiscal general estadounidense, Pam Bondi, se arroga el traslado de 37 presos como un logro del Gobierno de Trump mientras Sheinbaum, que reconoce que hubo una petición de Washington, defiende que fue una decisión soberana
El Gobierno de Donald Trump ha celebrado este miércoles la entrega de los 37 narcotraficantes que México envió el martes al país como una victoria de su fuerte estrategia de presión exterior. “Este es otro logro histórico en la misión de la Administración Trump de destruir a los carteles”, ha subrayado la fiscal general, Pam Bondi, en un comunicado del Departamento de Justicia, en el que también ha defendido que los reos “pagarán por sus crímenes contra el pueblo estadounidense”. Las voces del Gobierno de Trump ―que a este punto parece manejar la batuta de la relación bilateral― contrastan con la posición sostenida por la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, que en la mañana defendió que la entrega de los reos es una “decisión soberana”.
Este envío de presos es uno de los últimos gestos de México para calmar a la inestable tensión que mantiene con Washington, avivada en las últimas semanas por el fantasma de una intervención estadounidense en territorio mexicano para atacar a los carteles, quienes, considera, lideran el país. El Gobierno de Sheinbaum ha tratado de contrarrestar esas presiones presentando cifras como las de arrestos o incautaciones, un gesto aplaudido por el Gobierno de Trump, pero que resulta insuficiente ante la continua exigencia de mayores resultados. Esa postura estadounidense ha sido leída por los analistas como un alardeo de su política exterior ante el electorado, que ha encontrado en México una respuesta medida por parte de Sheinbaum.
El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, reconoció tras la última llamada entre los mandatarios, el lunes 12 de enero, que la relación entre ambos países es la “más cooperativa” de las últimas décadas. Este miércoles ha reiterado esa idea en un mensaje en redes, en el que ha destacado la importancia del republicano en la relación: “Desde que Donald Trump asumió el cargo hace un año, él y la presidenta Claudia Sheinbaum han colaborado de una manera histórica. La transferencia realizada ayer […] demuestra la voluntad compartida de desmantelar las redes de carteles y los grupos narcoterroristas”, ha firmado el diplomático.
Esa última llamada entre los mandatarios logró que Sheinbaum aliviara las crecientes amenazas intervencionistas de Trump, tras la incursión estadounidense en Venezuela que terminó con la captura de Nicolás Maduro. Desde entonces han presentado al menos una veintena de detenciones mediáticas a las que el martes se sumó la entrega de reos. Ya van en total 92 criminales enviados a Estados Unidos en el último año.
Esa lucha contra los carteles mexicanos ha sido una de las principales metas de la Administración de Trump desde su regreso a la Casa Blanca. Al comienzo de su gestión designó a algunas organizaciones criminales como el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) o el de Sinaloa como grupos terroristas, lo que despertaba por primera vez el murmullo de la intervención en territorio mexicano. Y tiempo después también clasificó al fentanilo como un “arma de destrucción masiva”.
Entre los reos entregados por México se encuentran algunos criminales ligados a esos carteles, aunque también traficantes de personas y armas. “Agradecemos al Gobierno de México por estar a nuestro lado. La DEA [siglas en inglés de la Administración de Control de Drogas] continuará avanzando con nuestros socios en Estados Unidos y a nivel internacional para desmantelar estos carteles terroristas, cortar el suministro de fentanilo y salvar vidas estadounidenses”, ha añadido en el escrito de la dependencia el administrador de la DEA, Terrance Cole.
El director de la Oficina Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés), Kash Patel, se ha sumado en redes a las voces de celebración: “Un gran logro. El liderazgo del presidente Trump y su trabajo con sus socios están desmantelando los carteles que han causado daños incalculables a los estadounidenses. Basta”. Más tarde, en el escrito de Departamento de Justicia, ha añadido: “El anuncio […] es otro ejemplo del trabajo incansable del FBI y de sus alianzas tanto en Estados Unidos como en México. Continuaremos trabajando para poner fin a que estos carteles de la droga, traficantes de armas y terroristas”.
La presión exterior ejercida por Trump desde su regreso a la Casa Blanca ha llegado a diferentes partes del planeta por distintas vías. Comenzó con el despliegue de aranceles y le ha llevado a desplegar su poder sobre Venezuela tras la captura de Maduro. Desde entonces reactivó las amenazas intervencionistas contra México, pero también las de anexionarse Groenlandia, pretendiendo alargar la talla de su figura como el hombre más poderoso del mundo, que en días atrás llegó a jactarse de que lo único capaz de frenarle es su propia moralidad y su opinión.