Yasmín Esquivel presenta como autora en la FIL Guadalajara después de las acusaciones de plagio de sus tesis
La ministra publica ‘Mamá, en tu ausencia, ¿quién’ por mí?’, una obra que nace de su investigación posdoctoral en la Universidad de Salamanca, dos años después del escándalo por sus trabajos de licenciatura y doctorado
El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, iba apurado este sábado para llegar a inaugurar el pabellón de Barcelona, el invitado de honor de la FIL Guadalajara de este año. Sin embargo, decidió desviarse y entrar de sorpresa en una sala pequeña, con capacidad para poco más de 50 personas. Ahí dentro estaba la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) Yasmín Esquivel presentando su libro, un trabajo posdoctoral que publica justo dos años después de que dos investigaciones periodísticas —una de este periódico— desvelaran los plagios en sus tesis de licenciatura y de doctorado. Lemus ingresó con su vitalicia sonrisa para tomarse una foto con Esquivel, que ya estaba acompañada por su compañera de tribunal Loretta Ortiz, por la presidenta municipal de Guadalajara, Verónica Delgadillo, y hasta por Altagracia Gómez, asesora económica del Gobierno de Claudia Sheinbaum. “Póngase aquí”, le ha dicho Esquivel a Lemus al colocarlo entre ella y Loretta Ortiz, “para que tenga siempre a la justicia de su lado”.
Atrás ha quedado para Yasmín Esquivel el escándalo de sus tesis; la ministra es ahora una autora que presenta en la FIL de Guadalajara. La jurista, una de las nueve juezas más importantes del país, acaba de publicar Mamá, en tu ausencia, ¿quién por mí? (Tirant lo Blanch, 2025), un libro basado en la investigación que presentó en la Universidad de Salamanca, en España, para certificarse en el Postdoctorado Iberoamericano en Nuevos Retos de la Gobernanza Pública. “A través de una rigurosa investigación posdoctoral, la doctora Yasmín Esquivel Mossa nos demuestra que, en este país, la verdadera ficción es el acceso a la justicia”, presenta la editorial la obra.
Un poquito antes del Día de Navidad de 2023, el académico Guillermo Sheridan publicaba una bomba: la tesis con la que Yasmín Esquivel se había titulado en 1987 en la carrera de Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) era exactamente igual a la que había presentado dos años antes otro alumno, Edgar Ulises Báez. Esa revelación generó un imparable efecto dominó: la tutora de Esquivel (y también de Báez), Martha Rodríguez, había dirigido por lo menos una docena de tesis plagiadas. Esto llevó a la UNAM a rescindir su contrato y a iniciar una investigación en profundidad del trabajo de la ministra, aunque, dijeron, tras el primer análisis se certificaba el plagio.
Este escándalo descalabró las grandes aspiraciones de Esquivel, que buscaba convertirse el 2 de enero de 2024 en la primera mujer en dirigir la Suprema Corte mexicana. La polémica eclipsó las posibles negociaciones de la jurista, que alcanzó solo un voto, y que terminó con Norma Piña en la cabeza del máximo tribunal. El escenario se cerraba sobre la ministra, cuando EL PAÍS publicó en febrero que en su tesis para obtener el grado de doctora en Derecho de la Universidad Anáhuac había plagiado 209 de las 456 páginas. Casi el 50%. Esquivel afirmó —y sigue afirmando— que se trató de un “problema de citación”.
Estas dos revelaciones parecía que amenazaban hasta el propio cargo de la jurista, porque los ministros de la SCJN están obligados a tener un título de Derecho vigente y a tener “buena reputación”. A partir de ese momento, Esquivel lanzó una dura ofensiva legal contra su alma máter, para sepultar el dictamen del Comité de Ética, en el que la UNAM establecía después de una amplia investigación si era Edgar Ulises Báez o Yasmín Esquivel quien había plagiado. La universidad nunca logró publicar este análisis, la estrategia jurídica de la ministra —quien había sido presidenta del Tribunal de Justicia Administrativa— terminó por amordazarla. Sí salieron varias sentencias, de jueces civiles, que resolvían que ella era la autora de la tesis.
Esto fue suficiente. Esquivel se agarró a estas resoluciones para seguir adelante sin echar la vista atrás. Llegó la elección judicial del 1 de junio y quedó en el tercer lugar de la votación (después de Hugo Aguilar y de Lenia Batres), lo que la convertirá en cuatro años, ya por fin, en presidenta de la Suprema Corte. En esta vuelta de página, la ministra ha presentado un nuevo posdoctorado y ahora un libro, basado en esa investigación: el análisis de más de 1.384 sentencias por feminicidio y tentativa de feminicidio, entre el 2015 y 2024 en México para desgranar cuál había sido el efecto y la protección que se había dado a los hijos menores de las mujeres asesinados. Lo que Esquivel presenta es que solo en tres de esas resoluciones se les dio una reparación integral del daño, en la mayoría de los casos ni siquiera son contemplados como víctimas indirectas. Una realidad terrible y cierta de México, en el que cada día 10 mujeres son asesinadas.
“Este es el resultado de una investigación exhaustiva que también representa un llamado urgente a la acción”, ha dicho Esquivel este sábado, que propone crear un registro de menores que quedaron huérfanos tras el asesinato de su madre. Envuelta en aplausos, antes y después de un acto solo enturbiado para las ministras por una asistente que les ha pedido no seguir la línea política de Sheinbaum, la ministra ha afirmado: “Dicen que las presentaciones de libros se conoce a los amigos. Entonces, ya tomé nota de las magistradas, los jueces, los amigos, amigas, que andan por aquí también, porque aquí es donde se conocen, ¿verdad?“.