Trump: “Quizá podamos tomar Cuba de manera amistosa”
El republicano se refiere a la isla por primera vez desde que guardacostas cubanos matasen a cuatro tripulantes de una lancha procedente de EE UU
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha insinuado que los contactos entre Washington y La Habana podrían dar como resultado una “toma amistosa” de Cuba por parte de su país. Sus declaraciones se producen en plenas tensiones por el bloqueo que Washington impone a la llegada de combustible a la isla y mientras, según ha reconocido el propio mandatario, se desarrollan conversaciones entre representantes de los dos países.
En declaraciones mientras se dirigía al helicóptero Marine One en el jardín sur de la Casa Blanca, para viajar a Texas, el presidente estadounidense ha pronunciado sus primeras palabras sobre Cuba tras el incidente del martes en aguas de la isla en el que guardacostas cubanos abrieron fuego contra los tripulantes de una lancha procedente de Florida que se dirigía a sus costas. Cuatro de los tripulantes murieron y los seis restantes quedaron heridos.
Preguntado sobre la situación en Cuba, el presidente respondió que su país podría decidir una “toma de control amistosa sobre Cuba”. “Ellos no tienen nada ahora, pero están hablando con nosotros. Tal vez podamos emprender una toma amistosa de Cuba”, declaró.
“El Gobierno cubano está hablando con nosotros. Tienen un montón de problemas y ningún dinero. No tienen nada de nada ahora mismo, pero están hablando con nosotros, y quizá tengamos una toma de control amistosa. Podríamos acabar teniendo una toma de control amistosa de Cuba”, apuntaba en sus comentarios.
Desde la operación militar estadounidense que capturó al presidente Nicolás Maduro en Venezuela el 3 de enero, Trump ha reiterado una y otra vez su opinión de que el régimen cubano está a punto de caer, dado que ya no puede contar con el petróleo y la ayuda económica que le prestaba Caracas y que había sido su línea de salvación en la peor crisis económica que vive la isla desde hace décadas.
Trump también ha impuesto un bloqueo energético a la isla, en el que amenaza con aranceles secundarios a los países que suministren petróleo al régimen castrista.
Pero siempre ha descartado que pudiera desarrollar una intervención militar en Cuba similar a la ejecutada en Venezuela. Y afirma que existen contactos entre los dos países, encabezados por su secretario de Estado, Marco Rubio, aunque La Habana nunca ha confirmado que haya conversaciones.
En sus declaraciones de este viernes, Trump insinuó que esas conversaciones tienen un componente económico, y que pueden favorecer los intereses de los exiliados cubanos instalados en Florida, un bloque electoral clave para su partido republicano.
En Cuba “tienen muchos problemas y podríamos conseguir algo muy bueno, creo, muy positivo para la gente que fue expulsada de Cuba y viven aquí. Hay gente que vive aquí que quiere regresar a Cuba, y que están muy satisfechos con lo que está ocurriendo”, puntualizaba.
Según el republicano, “Cuba es ahora mismo una nación fallida, por decirlo suavemente”. “Todo el mundo quiere un cambio, y puedo ver que vaya a ocurrir. Marco Rubio lo está gestionando, y a nivel muy alto. Ellos no tienen dinero, no tienen petróleo, no tienen comida y ahora mismo están metidos en un gran problema, y quieren nuestra ayuda”.
Hasta el momento se conocen pocos detalles sobre los contactos que pueda estar manteniendo Rubio con representantes cubanos. Inicialmente medios estadounidenses apuntaron que podría estar hablando con Alejandro Castro Espín, hijo del nonagenario Raúl Castro y quien fue una pieza clave en las conversaciones secretas con la Administración de Barack Obama que dieron lugar al restablecimiento de relaciones diplomáticas y abrieron un periodo de distensión entre los dos países vecinos y enemigos.
Posteriormente se ha hablado de que la negociación podría estarse desarrollando con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, alias “El Cangrejo”, guardaespaldas y nieto preferido del expresidente cubano. Según el periódico “Miami Herald”, Rubio dialogó con él a comienzos de esta semana mientras se encontraba en San Cristóbal y Nieves para participar en la cumbre anual de la Comunidad del Caribe (Caricom).
En declaraciones a la prensa desde esas islas antillanas, Rubio aseguraba el miércoles -el mismo día en que estalló el incidente de la lancha- que “Cuba necesita cambiar”. “No tiene que cambiar de golpe. No tiene que cambiar de la noche a la mañana. Aquí todos son maduros y realistas”.
En esos comentarios, Rubio evitaba confirmar que pueda estar hablando con Raúl Rodríguez Castro, y se limitaba a puntualizar que “Estados Unidos siempre está dispuesto a tratar con funcionarios de cualquier gobierno que tengan información para compartir con nosotros, sea alguien en Cuba o -algún día- en Corea del Norte o Irán”.
El secretario de Estado también ha lanzado un llamamiento a la prudencia sobre lo que pueda ocurrir en la isla, al asegurar que una de las cosas que quieren evitar es que se produzca una salida masiva de la isla, al estilo de la crisis de los balseros de los años noventa. E insistió en la necesidad de discreción. “Si alguien en su sistema tiene información que quiera compartir con nosotros sobre cambios que estén dispuestos a efectuar, o movimientos que están preparados a aceptar, desde luego que lo escucharíamos. Pero probablemente no haría eso delante de los medios -sería más productivo” lejos de los focos.