Maria Corina Machado: “La gente siente que ya estamos tocando la libertad”
La líder opositora interviene en el Hay Festival y mantiene que los cambios se están acelerando
Apenas dos horas después de que la presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunciara una amnistía general para los presos políticos del país, María Corina Machado aparecía en una pantalla gigante en un auditorio de Cartagena de Indias. Le siguieron más de 40 segundos de aplausos en pie. El recinto estaba abarrotado. Cientos de personas hicieron largas filas para asistir a una de las sesiones más esperadas del Hay Festival y escuchar a la principal figura de la oposición venezolana.
La conversación la condujo el periodista del Financial Times Michael Stott, que arrancó con la noticia de última hora de la amnistía, adelantada por EL PAÍS. Machado atribuyó la medida a la “presión real” ejercida por Estados Unidos, algo que el régimen niega atribuyendo a Nicolás Maduro todas las medidas aperturistas. “Hemos vivido 27 años de un proceso brutal de persecución y represión”, dijo. “El aparato represivo del régimen es brutal y ha respondido a los intereses de múltiples fuerzas criminales”. Y concluyó: “Ojalá los más de 700 presos que aún permanecen en los centros de tortura estén muy pronto con sus familias”.
Machado dormía la madrugada del 3 de enero cuando comenzaron a llegarle mensajes desde Caracas y desde fuera del país. “Todavía estamos procesando el alcance de lo que ocurrió”, explicó. Para ella, la captura de Nicolás Maduro fue un “hito”, un “parteaguas en la historia de Venezuela”, algo que hasta horas antes muchos consideraban imposible. Recordó que hoy Maduro y Cilia Flores enfrentan procesos judiciales en Estados Unidos “sobre la base de investigaciones que han demostrado sus delitos y crímenes contra millones de venezolanos”, aunque advirtió que las consecuencias de aquel día aún son inciertas.
Stott se refirió a esa sensación extendida tras la caída de Maduro: “Todo cambió y nada cambió”. Machado coincidió en parte. “Yo no he celebrado todavía”, dijo. “El pueblo venezolano ha aprendido de una manera dolorosa lo que significa la crueldad de este régimen”. Afirmo que “hay angustia”, pero también “una enorme comprensión de que se está avanzando”. Cada vez que la conexión se interrumpía y Machado quedaba congelada en la pantalla se escuchaban suspiros de decepción.
Machado ha sido una figura de referencia en la lectura que ha hecho Estados Unidos de Venezuela durante la escalada de tensión antes del ataque. A la hora de la verdad no ha sido ella la elegida para liderar este momento crucial para el país, pero la opositora y Donald Trump han acercado posiciones. Se encontraron en persona, el pasado 16 de enero, y siguen conversando por teléfono. “¿A Trump solo le importa el petróleo de Venezuela?”, indagó Scott. “No estoy de acuerdo con eso, pero desde luego que le interesa el petróleo y los minerales, y las oportunidades que tiene Venezuela para generar empleo”, afirmó. Cuando desde el público le preguntaron si veía una contradicción entre su defensa de las libertades y la degradación democrática de Donald Trump en su propio país: “No veo ninguna contradicción. El único país que ha arriesgado la vida de ciudadanos suyos por la libertad de Venezuela es Estados Unidos”.
Cuando Stott la llevó al terreno que más ansiedad genera —los tiempos—, Machado demandó concreción. Dijo que la pregunta que más escucha es siempre la misma: “¿Cuándo?”. Algunos hablan de semanas, otros de meses o incluso de años. Machado recalcó la importancia de fijar un horizonte. “Sí creo que es importante construir un cronograma razonable, con hitos claros”, explicó. Admitió que ese calendario aún no está completamente definido, pero aseguró que los acontecimientos “se están acelerando” y que la situación actual es “absolutamente insostenible”. “No hay manera de que alguien corresponsable de esta devastación genere confianza o estabilidad”, remarcó.
La pregunta volvió, inevitable: cuándo regresará a Venezuela. Machado, que escapó en la clandestinidad a principios de diciembre para recoger su premio Nobel de la Paz, respondió con una sonrisa y una broma: “Me alegra que estés entusiasmado con la idea de que yo regrese; si quieres, te aviso y vienes conmigo”. Luego se puso seria: “Estoy convencida de que estoy donde puedo aportar más a la causa venezolana”, afirmó, aunque se refirió al dolor de ver a distancia las protestas, la clandestinidad y la movilización estudiantil. “La gente siente que ya estamos tocando la libertad”, dijo. Y relató que hay jóvenes que le escriben para decirle que ya están haciendo las maletas, madres que preparan la habitación porque saben que sus hijos van a volver.
A pesar del éxito de convocatoria y el entusiasmo del público, la presencia de Machado en el festival no estuvo exenta de polémica en Colombia. Algunos participantes invitados decidieron cancelar su intervención como gesto de protesta. Entre ellos, la escritora colombiana Laura Restrepo. La jurista y activista francesa Mireille Fanon llegó incluso a subir al escenario este viernes para anunciar que renunciaba a participar: explicó que prefería leer un breve manifiesto y despedirse. “Supe, con consternación, que María Corina Machado también fue invitada a este festival”, leyó Fanon, en alusión a la afinidad pública de la líder opositora venezolana con el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu.