Moderados frente a progresistas y conservadores frente a MAGA: Texas vota en unas primarias de alto voltaje
Los demócratas eligen entre el izquierdismo de Jasmine Crockett y los valores cristianos de James Talarico. El senador Cornyn, acusado de no ser suficientemente trumpista, se las ve con el fiscal Ken Paxton
Incluso para un país como Estados Unidos, cuya política atrae una atención exagerada, también global, las primarias previstas para este martes en Texas tienen un interés fuera de lo común. Y no solo en uno de los dos bandos: tanto la votación para elegir candidato a senador demócrata como la que decidirá el aspirante republicano a la Cámara alta atraen todas las miradas por lo que dicen del presente y del futuro de ambos partidos, dos formaciones enfrentadas, cada cual a su manera, a una crisis de identidad. Servirán asimismo para comprobar si los votantes quieren seguir instalados en la airada política del enfrentamiento que inauguró hace 11 años la entrada en escena del presidente Donald Trump, o si, por el contrario, están listos para una cierta vuelta al orden tradicional.
Este martes, en el que las votaciones de, junto a Texas, Carolina del Norte y Arkansas inauguran oficialmente una larga campaña, también hay un interés inusitado en algunas de las peleas para decidir los candidatos a la Cámara de Representantes. Esta se renueva en su totalidad en las elecciones legislativas del próximo mes de noviembre.
En esa cita con las urnas de medio mandato, los votantes solo decidirán si cambian (o no) a un tercio de los senadores. Aunque lo que en realidad está en juego en las primarias con más dinero invertido de la historia (con 110 millones de dólares, según AdImpact, en su mayor parte gastados en el lado conservador) es saber si los republicanos, el partido en el poder, pierden el control de una o de las dos cámaras, y con él, si Trump se queda sin el margen de maniobra del que ha disfrutado el primer año de su primera presidencia, con un Capitolio inútil para frenar su deriva autoritaria.
El enfrentamiento entre los demócratas Jasmine Cockett, representante afroamericana por Texas en Washington, y James Talarico, una estrella meteóricamente ascendente en el partido, es también una prueba a pequeña escala sobre qué recetas necesita la formación para retomar el pulso tras la derrota sin paños calientes de Kamala Harris en 2024.
Crockett representa la vía progresista, que ha cosechado importantes victorias, aunque ninguna tanto como la del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani. Optar por ella supondría hacerlo por alguien en primera línea de la resistencia a Trump, que suele decir de la congresista que tiene un “bajo coeficiente intelectual”, uno de sus insultos preferidos, mientras el movimiento MAGA (Make America Great Again) la tiene por uno de los blancos favoritos de sus ataques misóginos y racistas.
Talarico, blanco de ascendencia italoamericana, representa otra escuela: la del demócrata moderado, capaz de hablarles a los republicanos y los indecisos de un Estado conservador, que además lo hace desde la postura de un progresista cristiano, que dice en sus mítines cosas como que el “amor es la fuerza más poderosa del universo”.
Gane quien gane, tiene un difícil cometido por delante: los demócratas no triunfan en ninguna elección de ámbito estatal desde 1994, pese a lo cual los estrategas del partido siguen esperando a que llegue el momento en el que los caprichos demográficos provoquen que el territorio más grande de Estados Unidos deje de ser rojo (republicano) para convertirse en púrpura (bisagra). Entre tanto, Trump se llevó Texas en 2024 por 14 puntos.
Ánimos caldeados
En la otra esquina del cuadrilátero, los ánimos están, si cabe, aún más caldeados. Los republicanos tienen que escoger entre el valor conocido de John Cornyn, cuyo puesto en el Senado es el que se disputa en noviembre, y la estridencia MAGA de Ken Paxton.
Cornyn lleva en el Capitolio desde 2002, por lo que si gana en las primarias y vence, también sería el comienzo de su sexta legislatura de seis años. ¿Su problema? En tiempos de polarización extrema, tiene un perfil proclive a buscar el pacto, incluso si ese acuerdo es con el expresidente Joe Biden, a favor de cuya legislación de control de armas votó tras la matanza de Uvalde, en la que murieron 19 niños. Eso hizo que lo abuchearan en la convención estatal republicana, y hay dudas sobre el apoyo que pueda cosechar entre una base aparentemente sedienta de la clase de peleas a las que les tiene acostumbrados Trump.
Cornyn lleva gastados 60 millones de dólares en anuncios que también hablan de que sabe bajar al barro. En uno de ellos, recuerda que su rival, el fiscal general Paxton, al que llama “el corrupto Ken Paxton”, engañó a su mujer y que esta obtuvo el divorcio “por razones bíblicas”. Lo acusa de “romper otro hogar” al “acostarse con una madre con siete hijos” y denuncia que se ha enriquecido un “7.000%” desde que está en un puesto en el que se enfrentó a una moción de censura y que ha apoyado “causas izquierdistas”.
Paxton, por su parte, ataca a Cornyn por no ser “suficientemente MAGA”. Es entre esa parroquia fiel donde más apoyan al fiscal general. Muchos demócratas prefieren que este sea quien triunfe en las primarias, porque consideran que será más fácil de batir en noviembre, dadas su reputación y sus ideas extremistas.
En esa carrera hay además un tercero en discordia, Wesley Hunt. Es mucho más desconocido que sus rivales, pero su mera presencia puede obligar a una nueva votación de desempate en mayo próximo.
Texas elegirá también en noviembre a sus 38 representantes de la Cámara. Son 38 cruces, que en su mayor parte, como sucede por todo el país, carecen de emoción: está claro de antemano quién ganará, demócrata o republicano.
Pero hay también contiendas animadas. Como la de Bobby Pulido, estrella de la música tejana, ganador de dos Grammy latinos, que aspira a tirar de su popularidad para vencer a la republicana Mónica de la Cruz en el decimoquinto distrito, el del Río Grande Valley. Antes, tiene que vencer a la médica de emergencias Ada Cuéllar en las primarias. Las encuestas auguran que lo hará con facilidad. En juego está una circunscripción con mayoría hispana y tradición de votar demócrata que en las últimas presidenciales apoyó a Trump con un ímpetu sin precedentes. Está por ver si vuelven a hacerlo en vista de la agresiva política migratoria y la agenda xenófoba con los latinos de su Administración.
Por razones de nuevo extrapolíticas, las miradas también estarán puestas en las primarias republicanas del Distrito 23, donde busca la reelección Tony Gonzáles, al que en los últimos días ha salpicado un terrible escándalo, después de que una de sus trabajadoras se suicidara pegándose fuego tras tener un affair con él; una relación de la que han trascendido mensajes comprometidos. Enfrente tiene a Brandon Herrera, una estrella de YouTube amante de las armas que se hace llamar “El chico de la AK”, por el famoso rifle de asalto AK-47. Tiene más de 4 millones de seguidores.