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En directo con Bobby Pulido, la estrella de la música tejana que aspira al Congreso de Estados Unidos

A unos días de unas primarias clave en Texas, el cantante y precandidato demócrata a la Cámara se toma un respiro de la cruenta campaña con concierto al público mexicano de Puebla

Bobby Pulido en su camerino en Puebla, este sabado.Ginnette Riquelme Quezada

En un Auditorio Metropolitano de Puebla repleto de cabezas tocadas con sombreros de vaquero, sale al escenario un precandidato al Congreso de Estados Unidos. No viene a dar un mitin. Aquí, a unos mil kilómetros al sur de la frontera de México y Texas, es solo Bobby Pulido, ganador de dos Grammy Latinos e ícono de la música tejana y regional mexicana.

El cantante es también, según una encuesta interna, el claro favorito este martes en las primarias demócratas para ver quién se medirá en noviembre en las elecciones de medio mandato contra la representante republicana a la Cámara Mónica de la Cruz, del distrito 15 de Texas, en el Valle del Río Grande, que abraza el extremo sureste del Estado. Ese bastión demócrata se ha teñido de rojo en los últimos años por primera vez en la historia, y Pulido está decidido a volver a pintarlo de azul como parte de una ola nacional que recupere para el partido el control de la Cámara baja. El país observa con atención esa pugna como un barómetro de cara a las midterms a escala nacional.

“Esta noche voy a nutrirme de la gente. Es como montar bicicleta; esto no se olvida”, dice Pulido en los camerinos, ya vestido con su chaqueta plateada y su sombrero negro, un rato antes de comenzar el concierto de su gira Por la Puerta Grande, que augura su inminente retiro de la música. “No he cantado en tanto tiempo... he estado haciendo campaña”, cuenta, y explica que ha recorrido exhaustivamente cada uno de los 11 condados que componen el distrito electoral que aspira a ganar. Lo suyo, asegura, es la política de a pie, el contacto cara a cara con los votantes.

El primer objetivo es vencer a Ada Cuéllar, una médica de emergencias que se ha lanzado casi sin apoyos institucionales del partido con una plataforma más a la izquierda que la de Pulido y que lo ha atacado principalmente en redes sociales por sus lazos con el establishment de la formación y por antiguas publicaciones inapropiadas o machistas.

Él no se ha escondido, pero tampoco ha entrado en ese combate personal. Pulido considera que sus conexiones con congresistas establecidos son un punto a favor, no en contra, pues valora como esencial la capacidad de forjar alianzas en el Congreso, incluso bipartidistas, para sacar adelante legislaciones. Y los señalamientos por publicaciones pasadas los desestima como intentos desesperados por desprestigiarlo, que no tienen impacto en cuanto los votantes lo conocen personalmente. Consciente de que parte con ventaja por ser un nombre tan conocido en la zona, y que los sondeos —que le dan un 68% del voto, frente al 19% para Cuéllar y 13% indecisos— lo respaldan, espera que de ahora a noviembre su campaña de base se intensifique y que los conciertos sean cada vez más esporádicos.

Eso no quiere decir que sus recitales carezcan de tinte político, o por lo menos es inevitable verlo así en el contexto actual. Este sábado, justo antes de que Pulido saliera al escenario, se proyectaba la primera secuencia del video de su canción Algún Día, de 2010. En una obra de construcción, Pulido presume de que gracias a su novia ya tiene “papeles”. A lo que un compañero le responde: “Sí, wey, pero como está la ley hoy en día, ¿sabes qué?, si pareces mexicano, te van a parar nomás para investigarte”. Entonces, Pulido se sube a unos pallets que hacen de tarima para lanzar una enérgica defensa del sueño americano, como si ya fuera un político. En ese momento, el cantante sale a escena con sus botas de vaquero y comienza a cantar en vivo ante cinco mil fanáticos a los que les da igual su ambición política.

Estrella emergente

Pero esta ha estado presente desde hace mucho. Antes de comenzar su carrera como cantante a mediados de los noventa, Pulido, hijo de Roberto, también músico tejano, estudió ciencia política en San Antonio. Ahora, tres décadas después, Politico lo define como una “estrella demócrata emergente”. Aunque él no se siente tan atado al partido. “La gente está desilusionada con ambos partidos. Quieren escuchar lo que cada candidato tiene que decir, no lo que el partido les dice que deben pensar”, explica. Y para él, la motivación más grande es la inmigración. “Hay que arreglar este asunto porque siento que la comunidad latina en general ha sido un balón político que ha sido pateado de un lado a otro”.

Esta perspectiva tiene mucho que ver con el lugar que lo crió, el Valley, como se conoce a la región del sureste texano, de San Antonio hasta la frontera, donde la población es más del 90% latina. Aunque siempre había sido demócrata, es un lugar mucho más conservador que las capitales nacionales del partido, Nueva York y California, y en la última década comenzó a votar por el trumpismo, motivado por factores económicos y las batallas culturales. Ahora, señala Pulido, muchos están arrepentidos. “La puesta en escena del Gobierno con ICE ha afectado a nuestra economía sustancialmente. Ha afectado el turismo, que dependía de mexicanos que cruzaban la frontera a hacer compras, y ya no están viniendo. Tienen miedo de ser abordados por hombres con pistolas y las caras tapadas. Mucha gente votó por Trump porque pensaban que iba a ayudar a la economía y ahora la está empeorando”.

El candidato entiende esta postura, pero él lo que siente es rabia con la política migratoria de Trump. “Tengo un problema muy grande con sus cuotas [de deportación]. Lo que están haciendo para poder cumplir esas cuotas es ir a buscar lo más fácil. Van a obras de construcción y se llevan a personas que no tienen antecedentes penales. Tengo un problema enorme con la elaboración de perfiles raciales y con los perfiles basados en el idioma, algo que el Tribunal Supremo ahora les permitió hacer. No tengo objeciones a la aplicación de la ley, pero la forma en que lo haces es muy importante. Cuando entro a las redes sociales y los veo burlándose de las personas que están deportando, me enfurece. Y también enfurece a mi comunidad, porque no parece algo serio cuando le ponen música rap a un video y se están riendo. No puedo evitar pensar ‘que se jodan’”.

En este contexto, la campaña de Pulido está siendo descrita como un indicador del ánimo del electorado. Es una versión pequeña de la carrera paralela entre los demócratas James Talarico, más moderado, y Jasmine Crockett, del ala más progresista del partido, que están batallando para ser los candidatos al Senado para Texas. Se verían cara a cara con quien venza del lado republicano, otra carrera con implicaciones nacionales, donde están enfrentados Jon Cornyn, senador en Washington desde 2002, un republicano clásico; Ken Paxton, controvertido fiscal general de Texas y aliado del presidente Trump; y Wesley Hunt, representante de la Cámara que ideológicamente se ubica entre los otros dos, aunque es mucho más desconocido.

En su escenario más local, Pulido es comparado con Talarico, representante estatal y en formación para ser pastor cristiano, conocido por sus discursos virales en el pleno y por combinar su formación religiosa con una agenda progresista centrada en la educación pública, la reforma de armas y la justicia social. Algunos lo han descrito como tibio, pero Pulido rechaza esa idea por completo: para él es lo que permite formar coaliciones amplias. “No creo que ese sea el encuadre adecuado. Al final del día, una cosa es tener tu postura política, pero aun así tienes que ir a negociar y convencer a otras personas sobre tus ideas en el Congreso. No creo que ser moderado sea en absoluto ser tímido. Quiero decir, me llaman ‘moderado’, pero ¿moderado en qué? ¿En asuntos sociales, culturales? ¿En lo económico? Hay tantos niveles distintos desde los que se puede juzgar a alguien”, dice el candidato, que apoya una reforma inmigratoria integral que lleva décadas en el tintero, es defensor de las ayudas a las familias de bajos recursos, pero está personalmente en contra del aborto, aunque cree que es una decisión individual y que debe ser permitido legalmente.

Sobre el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, desatado menos de 24 horas antes de su presentación en Puebla, Pulido tiene clara su posición: es una acción ilegal y cualquier despliegue militar estadounidense debe ser aprobado por el Congreso. Sin embargo, no cree que influya demasiado en sus electores; es un asunto demasiado lejano para los texanos, a menos que desencadene una crisis energética que suba los precios y exaspere una ya testarudamente alta inflación que ha ido picando los bolsillos de la gente.

En cambio, un factor que estará mucho más presente es el hecho de que se presentará para un distrito muy recientemente redibujado por el Legislativo estatal para beneficiar a los republicanos. Aunque Pulido le da la vuelta y considera que, de hecho, esto lo beneficia a él. “El 65% del distrito es nuevo. Eso le quita muchas de las ventajas [a De La Cruz] de ser la titular, porque no la conocen. Así que va a tener que salir a hacer campaña con fuerza, y yo ya he estado yendo por ahí. Por otro lado, ellos se basaron en los números de Trump de 2024. En 2022, ese distrito no era tan rojo como creen. Ni de cerca. Y eso fue en unas elecciones de medio mandato con Biden, que suelen favorecer al partido opositor. Vamos a tener el viento a favor”, dice, con confianza.

Un poco más tarde, sobre el escenario, el concierto se torna personal y la política parece olvidada. Ha salido Roberto Pulido, el padre, a cantar un par de canciones con el hijo. Y este le ha celebrado el cumpleaños a su papá con una emotiva versión de Las Mañanitas y un tema especialmente dedicado a él. Es difícil imaginar que Pulido sonría tanto en campaña como lo hace sobre el escenario. Hasta que en un breve momento de silencio alguien entre el público que ha estado cantando toda la noche grita: “¡Congresista!”. Entonces, el cantante se quita su sombrero.

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