La nueva oposición
A veces parece que no nos acostumbramos a lo nuevo en el escenario político. La comentocracia se pregunta: “¿Dónde está la oposición?” Su pregunta debería ser otra: ¿Dónde está el PAN o el PRI?
Las certezas, ¿qué es uno sin ellas? ¿Qué haces cuando te las cambian? Sí, el mundo está moviéndose, pero más allá de cuestiones de geopolítica, los cambios siempre se presentan y a veces entran por la cocina. Somos generaciones las que crecimos bombardeados con la idea de que el jugo de naranja era muy sano, que había que desayunar con un vaso de esa bebida. Los comerciales en la televisión recetaban que un desa...
Las certezas, ¿qué es uno sin ellas? ¿Qué haces cuando te las cambian? Sí, el mundo está moviéndose, pero más allá de cuestiones de geopolítica, los cambios siempre se presentan y a veces entran por la cocina. Somos generaciones las que crecimos bombardeados con la idea de que el jugo de naranja era muy sano, que había que desayunar con un vaso de esa bebida. Los comerciales en la televisión recetaban que un desayuno saludable incluía un vaso de la jarra con el cítrico que la mamá ponía sonriente entre la leche y la fruta.
Desde hace algunos años, si te dispones a tomar un vaso de jugo de naranja, se te aproxima alguien diciendo que no lo hagas, que es como tomarte una taza de azúcar. Lo mismo pasa con el cereal. Uno cantaba las canciones de los comerciales de Chocokrispis, las Zucaritas, los Corn Flakes; eran los alimentos necesarios para los niños. “Tienen fibra”, advertían los anuncios. Ahora solamente un desadaptado se sirve un plato de cereal, pues resulta que es nocivo. El yogur se ha convertido en una granada de gordura; “mejor llégale a la Nutella”, te dicen. La granola fue en su momento un alimento innovador lleno de ventajas, pero ahora resulta que es una bazofia. Total, nos han destrozado el desayuno y la idea que teníamos de los alimentos sanos y, con eso, buena parte de la infancia y la seguridad de si en realidad estamos bien alimentados o nuestros defectos son producto de la deficiente mesa del desayuno.
Todo esto porque a veces parece que no nos acostumbramos a lo nuevo en el escenario político nacional. La comentocracia, con su jugo de naranja y su plato de yogur con granola en la mesa, se pregunta: “¿Dónde está la oposición?” La verdad es que su pregunta debería ser otra: ¿Dónde está el PAN? o ¿Dónde está el PRI? Es evidente que ambos partidos ya no están en la mesa de lo que es el nuevo desayuno. Porque la nueva oposición son el Partido Verde, MC y el PT. Que no lo quieran ver en los análisis, en sus columnas y en la visión que tienen del país muchos analistas es otra cosa. Es su granola.
Somos varias generaciones las que nacimos viendo a los panistas como opositores, luego en el poder con los priistas en la oposición y después ambos oponiéndose a López Obrador. Son la fuerza de la costumbre. Durante años vimos al Verde y al PT como satélites que se acomodaban al poderoso en turno –era lo que hacían– y de pronto cuesta trabajo verlos como factor relevante de poder y no nada más como levanta dedos al mejor postor. Eran parte de la coalición que ganó en el 2024 y ciertamente manejaron hasta hace unas semanas un tono agachón y oficialista. Pero nadie puede negar que la aplanadora que traía Claudia Sheinbaum ha sido detenida por quienes realmente son los opositores hoy en día: el Verde y el PT, y tampoco se puede negar que dos de los estados de mayor relevancia en el país son gobernados por MC, lo que lo consolida como una presencia opositora de peso.
Por supuesto que a nadie en el análisis le gusta admitir que el partido del “Niño Verde” o que los fanáticos de Corea del Norte marcan la pauta de la política opositora en el Congreso. O que los naranjas aparezcan en las encuestas desplazando al PRI y empatando con el PAN (en algunas zonas arriba de los blanquiazules). Eso no estaba en el menú de lo que era un desayuno sano. Por eso luego salen mal los análisis y las predicciones. No es un concurso de a quién conocemos o quién nos cae bien y qué nos gustaría que pasara. Las cosas están así. A muchos analistas les parece insoportable Dante Delgado, insufrible Jorge Emilio González e impresentable Alberto Anaya y no aceptan el crecimiento de sus partidos. No les reconocen nada. Como si Alito y Jorge Romero fueran Max Weber y Winston Churchill. Pero esa es la oposición y sigue creciendo mientras los otros siguen perdiendo relevancia.
Por supuesto, en el nuevo menú también será necesario que, por ejemplo, los petistas y los verdes se admitan como opositores y actúen en consecuencia. Son el nuevo factor de poder opositor y la primera que se debe haber dado cuenta de eso es la presidenta. Claro, siempre está la opción de compartir una jarra de jugo de naranja y hablar de lo bonito que era antes todo. Pero eso es otra cosa. La oposición está ahí y está creciendo.
@juanizavala