Ir al contenido

Ricardo Mizael, el adolescente de 15 años asesinado en Culiacán cuando iba a comprar comida para sus gatos

El joven murió en el norte de la capital sinaloense por los disparos de hombres armados en una supuesta confusión por un ajuste de cuentas

Ricardo Mizael López, en una fotografía sin datar.RR SS

Ricardo Mizael López Cebreros tenía 15 años. Fue asesinado el miércoles a balazos por un grupo armado al norte de Culiacán, después de salir de su casa para comprar un biberón para unos gatitos que había rescatado de la calle. Ese día debía asistir a la preparatoria Emiliano Zapata y entrenar con el equipo de básquetbol Las Águilas, de la Universidad Autónoma de Sinaloa, pero antes de hacerlo tenía alimentar a sus mascotas. Tras el tiroteo, quedó tendido en la calle.

“¿Por qué fue caminando? Porque yo estaba trabajando. Se le hizo fácil salir a las 10.00 de la mañana un día miércoles, a plena luz del día”, cuenta Bertleny Higuera, padre de Ricardo Mizael sobre el ataque en el fraccionamiento Los Ángeles, al norte de la capital de Sinaloa. “Unos animales... Porque eso son; lo confundieron porque ellos mismos lo dijeron. Terminaron con la vida de un niño y la de una madre por dentro, porque le quitaron su corazón”, añadió a la prensa local.

El joven de 15 años dejó su casa en el fraccionamiento Benevento y minutos después fue atacado a balazos sobre la carretera a Imala, a la altura del Colegio Mar de Cortés, donde había terminado la secundaria un año antes. Varios testigos relataron que hombres armados, a bordo de una motocicleta en movimiento, abrieron fuego contra él. Dicen que intentó correr, pero las balas fueron más rápidas.

El crimen profundiza más la herida de violencia que se ha abierto en Culiacán desde septiembre de 2024, a raíz de la pugna entre los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán e Ismael El Mayo Zambada. La guerra se ha llevado por delante al menos 92 niños, niñas y adolescentes a manos de hombres armados y hasta del Ejército. El Balance Anual de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) establece que Sinaloa ha tenido un incremento sostenido en homicidios de este tipo, con una letalidad cada vez más atroz por el formato y el tipo de armas utilizadas. La organización documentó que en 2023 Sinaloa registró 58 homicidios de niñas, niños y adolescentes. En 2024, la cifra subió a 67. Y ya llegado en 2025, se superaron las 90 víctimas, lo que colocó a Sinaloa en el octavo lugar nacional. En 2026, van dos casos.

Bertleny Higuera, padre de Ricardo Mizael, y su esposa Berenice López supieron del ataque por transmisiones en vivo de medios de comunicación. Los primeros reportes decían que la víctima era un joven menor de edad asesinado en un ajuste de cuentas por algún asunto relacionado con una motocicleta. El punto del ataque coincidía con la ruta que Ricardo Mizael recorría esa mañana.

“Ahora entendemos el gran dolor que es pasar por una situación como las que se está viviendo en Culiacán. ¿Qué estaba haciendo el niño? Nada. Una hora más tarde entraba a la escuela, en la preparatoria Emiliano Zapata", defiende el padre, quejándose de las fuerzas del orden. “Todavía, los oficiales de la corporación Harfuch, que también son animales, me querían llevar detenido por preguntarles de qué sirven”, reprocha en referencia a uniformados encargados de ejecutar la política de seguridad que encabeza el secretario federal, Omar García Harfuch.

El hombre rechaza de plano las teorías de que su hijo murió en un ajuste de cuentas. Ricardo Mizael, insiste la familia, no sabía manejar en motocicleta y ni siquiera tenía una en casa. “Su mamá seguía tratándolo como su bebé porque sinceramente era una persona inocente y sin malicia”, sostiene Higuera, que exige justicia contra quienes dispararon desde la motocicleta y que se aclare la supuesta “confusión” de los atacantes como motivo del asesinato.

El caso de Ricardo Mizael se une a los de Gael y Alexander, que fueron asesinados el 19 de enero de 2025 por armados que abrieron fuego en un intento de robo de vehículo; o al de Danna Sofía, que murió el 24 de marzo del año pasado en medio de un fuego cruzado cuando caminaba hacia la secundaria; y al de Alexa y Leidy, asesinadas el 6 de mayo, también de 2025, por militares que dispararon contra la camioneta en la que viajaban desde Badiraguato de regreso a Culiacán para asistir a la escuela.

Archivado En