Ir al contenido

Días grises para Adán Augusto López

La salida del morenista de la coordinación en el Senado planeaba desde el año pasado y se ha materializado tres meses después de los escándalos sobre su gestión en Tabasco

El senador Adán Augusto López Hernández vive horas bajas. El político que le peleó la candidatura por la presidencia de México a Claudia Sheinbaum ha dejado la coordinación de Morena y la dirección del Senado, arrastrando una estela de controversias que debilitaron su fuerza y su imagen al interior y al exterior del Gobierno y de Morena. Los vínculos con el grupo delincuencial La Barredora de Hernán Bermúdez Requena, el jefe de la policía que él designó cuando gobernó Tabasco, fueron la llave que abrió la caja de Pandora, la hebra que adelantó su final, se comenta en los pasillos de Morena. A la trama de Tabasco le siguieron otros más que apuntaban a ingresos injustificados, hasta por cuatro millones de dólares no reportados en las declaraciones patrimoniales a las que el senador está obligado como servidor público. López Hernández plantó cara a los escándalos ante el llamado de la presidenta. “Que aclare el senador”, así lanzaba la mandataria el balón a la cancha del tabasqueño en noviembre para que explicara los movimientos en sus cuentas. Desde entonces, planeaba sobre el coordinador de Morena la posibilidad de que diera un paso al costado y, casi tres meses después, se ha materializado.

La figura más cercana al expresidente Andrés Manuel López Obrador ha dejado ahora una de las posiciones estratégicas del Gobierno, la operación política en la Cámara alta. Lo ha hecho, según se ha deslindado Sheinbaum este lunes en su conferencia matutina, por decisión propia. Sale de un cargo que también condujo por la línea de la polémica por los métodos de negociación que usaba para conseguir los votos que hicieron caminar las reformas más polémicas de la actual Administración, entre ellas, la judicial, herencia de López Obrador. Ese episodio puso en el foco a López Hernández. La elección de jueces, ministros y magistrados por voto popular en las urnas implicó una operación política quirúrgica -con legisladores de la oposición- que se acercaban mucho a prácticas distintivas del viejo PRI, esas que critica Morena y que usan la presión y el pulso firme. Detrás del decisivo voto del panista Miguel Yunes Márquez a favor de la reforma judicial y de la conveniente ausencia del emecista Daniel Barreda a la sesión, estuvo López Hernández.

Con todo y el desaseo, la operación política salió adelante. El relevo de Alejandro Gertz Manero en la Fiscalía General de la República, ejecutado en noviembre, fue el último punto que se anotó la mano del senador como coordinador de la bancada y presidente de la Junta de Coordinación Política. El misterioso oficio que Adán Augusto López entregó a Sheinbaum -de cuyo contenido solo se sabe por confirmación de la mandataria que tenía que ver con el fiscal- terminó resultando en la hoja de ruta que llevó a la separación del cargo de Gertz Manero y su salto a la embajada de México en Reino Unido, recién consumada.

La permanencia de Adán Augusto en la coordinación de Morena era insostenible, refieren senadores del oficialismo consultados. Los tropiezos del senador fueron desgastando el trato con la presidencia, pese a los desmentidos que él mismo ponía sobre la mesa. “¿Crees que si le cayera mal a la presidenta no lo sabría?”, respondió en alguna conferencia sobre si tenía una relación tirante con Sheinbaum.

López Hernández ha soltado ahora las riendas del Senado y con ello cierra un capítulo que inició en 2023 en su búsqueda por la candidatura de Morena a la presidencia de México. Disputó esa batalla frente a Sheinbaum y cuatro políticos más. Para los que no lograron la candidatura, la compensación llegó en forma de posiciones políticas, dependiendo de los votos obtenidos en la encuesta. El senador terminó en tercer lugar en empate técnico con Gerardo Fernández Noroña, quien peleó hasta el último momento para que se respetaran los acuerdos y le concedieran la presidencia de la Cámara alta, luego de ver que la coordinación de la bancada mayoritaria quedara para Adán Augusto López.

Pese a las voces que auguraban su salida desde finales del año pasado, esta ha tomado la forma menos imaginada. Él mismo consideraba en algún momento, refieren legisladores oficialistas, que su retiro sería en alguna embajada, una posición que López Obrador dio sin regateo a exgobernadores priistas. “Prefiero estar en tierra, en todo el país, ayudando al fortalecimiento del movimiento, que pensar en ser parte del cuerpo diplomático”, descartó este domingo al anunciar su decisión. Un día después, la respuesta de la presidenta Sheinbaum recalcando que esa separación fue unilateral ha dejado más preguntas en el aire y más ventanas abiertas sobre los motivos que han empujando a Adán Augusto López a soltar el control de la bancada de Morena. ¿Quién quiere dejar el poder y la comodidad de la coordinación para hacer trabajo de campo?, ha cuestionado un legislador morenista. Descartada la puerta diplomática, el político mexicano ha sido encomendado a coordinar el trabajo del partido en un puñado de Estados -Ciudad de México, Guerrero, Morelos, Puebla, Tlaxcala y el Estado de México- cuando las elecciones intermedias están a un año vista.

Archivado En