Natalia Henríquez, la piloto chilena que aterrizó en el Polo Sur: “Es un honor haber logrado algo que no habían hecho antes otras mujeres”
La capitana de la Fuerza Aérea habla de su travesía del 3 de enero, cuando llevó a la comitiva del presidente Boric hasta el continente blanco. Su historia arrancó a los 12 años, cuando soñaba que comandaba un helicóptero
No es solamente el frío, que puede llegar a los –30 grados Celsius y que entumece los pies y las manos dentro del helicóptero. Es también el viento que sopla como solamente lo sabe hacer en el fin del mundo. Es el color blanco que no se acaba y que dificulta calcular con precisión a qué altura se está volando. Es la falta de árboles que den una pista sobre la geografía del lugar. Es todo eso, todo eso junto, lo que hace que sean pocos los pilotos que han logrado aterrizar en el Polo Sur. Natalia Henríquez (36 años, Santiago de Chile), capitana de bandada (A) de la Fuerza Aérea de Chile (FACH), lo logró y el 3 de enero se convirtió en la primera mujer piloto del país sudamericano en aterrizar en la zona más austral del continente blanco. Lo hizo en el marco de la misión Estrella Polar III, encabezada por el presidente Gabriel Boric y que tuvo como objetivo reforzar las investigaciones científicas en el Polo Sur, un viaje que ha sido catalogado como un hito diplomático.
La travesía arrancó cuando la comitiva llegó a la Antártida y dos helicópteros modelo MH-60M Black Hawk, uno de ellos comadando por Natalia Henríquez, sobrevolaron los 1.129 kilómetros que separan Glaciar Unión, una base científica chilena, con el Polo Sur. Al llegar, a la piloto la invadió una mezcla de emociones. “Sentí orgullo, felicidad y satisfacción. Cuando aterricé y se levantó la nieve alrededor, pensé: ‘Esto es algo que probablemente en la vida vuelva a repetir’, así es que disfruté cada segundo”, dice al teléfono desde el continente blanco.
El vuelo duró seis horas y fue solamente el final de una travesía para la que Henríquez se preparó durante un año. Fue un viaje que Boric realizó junto a las ministras de Defensa y Medio Ambiente, Maya Fernández y Maisa Rojas, y a los comandantes en jefe de la FACH, del Ejército y de la Armada de Chile.
Para los pilotos, sin embargo, el viaje duró mucho más que esas seis horas. Un mes antes, el 2 de diciembre, los helicópteros partieron desde Santiago hasta Glaciar Unión, para esperar allá a la comitiva presidencial y luego emprender el rumbo al Polo Sur. Fueron 40 horas con varios aterrizajes en distintas zonas de Chile. Henríquez dice que es una ruta agotadora. “A diferencia de las aeronaves comerciales, que tienen mucha autonomía de tiempo de vuelo y pueden hacer viajes más largos, nosotros tenemos que ir haciendo ‘sapitos’, es decir, vamos parando en todos lados”, explica.
Para la misión los pilotos se entrenaron durante 12 meses. Además de organizar los detalles logísticos y operacionales, se ejercitaron en terreno. “Tuvimos una campaña de supervivencia en la nieve, donde aprendimos a hacer refugios y a movernos en cordadas, una instrucción nos hizo el Ejército en la Escuela de Montaña. Además, practicamos vuelos de largo aliento, que duraban más de siete horas. También tuvimos un entrenamiento en Campo de Hielo Sur, donde llevamos a la aeronave a operar a condiciones de hielo y nieve”, cuenta Hernández.
A pesar de todo ese entrenamiento durante 2024, que la mantuvo ocupada en cuerpo y mente, Natalia Henríquez no se sintió agotada cuando llegó al Polo Sur. Al contrario: “Por toda la adrenalina, por toda la emoción, no sentí cansancio en ese momento, sino que llegó días después. Pero estaba orgullosa, feliz. Es un logro profesional que nunca me imaginé que iba a tener”, dice la piloto que ingresó a la FACH en 2007, a sus 18 años.
Su vocación por volar se anidó a sus 12 años. “Todo comenzó cuando era muy chica y jugaba Atari. Había un juego que era de helicópteros y tenía que rescatar personas. Lo encontraba emocionante y me imaginaba que yo era la piloto rescatando personas y podía ayudarlas”, recuerda.
Han pasado 24 años desde esos sueños de niña y hoy, tras 16 años en la FACH, mira con satisfacción el logro de ser la primera piloto del país sudamericano en aterrizar en el Polo Sur. “Siento que es un honor haber logrado algo que no habían hecho antes otras mujeres chilenas”, dice. Pero también advierte: “Me encanta que las mujeres nos vayamos superando, que nos abran más puertas a lugares donde antes no estaba el espacio. Pero me gustaría también que llegue el momento en que ya no sea novedad que una mujer hizo algo porque no se había hecho antes”.
Y agrega, desde la Antártida: “En un futuro próximo, las mujeres habremos hecho tantas cosas, que ya no quedarán áreas para ser la primera en algo, sino que serán otros los desafíos”.