José Jerí: aprobado por las masas, desaprobado en su lucha contra la criminalidad en Perú
El mandatario cierra 2025 con 55% de popularidad, pero con el promedio de homicidios más alto en el país desde 2017: 5,55 al día
El 30 de diciembre, en la víspera del Año Nuevo, se publicó una resolución ministerial que obliga a todas las entidades del Ejecutivo a emplear la frase “¡El Perú a toda máquina!”. El eslogan ha irritado a la población peruana, incluso en estos días festivos, donde el ojo público baja la guardia y se toma unas vacaciones. El lema institucional no ha sido extraído de un best seller de autoayuda, sino de las redes sociales, un terreno que el presidente José Jerí ha convertido en su trinchera.
Cuando el abogado se perfiló como el inesperado presidente de Perú, tras la vacancia de Dina Boluarte por su incapacidad para combatir la delincuencia, su escenario no era muy auspicioso: si bien presidía el Congreso, no tenía arrastre popular —obtuvo su curul aprovechando la inhabilitación de un candidato que sí reunió los votos necesarios— y, además, había sido acusado de violación sexual, entre otras denuncias.
Pero casi a la par de la toma de mando, aquel 10 de octubre, un treintañero que hasta entonces no había podido despegar como influencer con sus consejos de vida saludable se asombró al ver cómo sus transmisiones en TikTok pasaron de decenas a miles. En los comentarios, le decían que se parecía mucho al flamante jefe de Estado. El tiktokero en cuestión, Martín Palacios, acusó recibo y se compró un terno y una banda presidencial. Pero Palacios no imitó la voz ni los gestos de Jerí. Recurrió a un viejo sample de reguetón que repite una y otra vez, de manera frenética, la palabra máquina. Y a un eléctrico baile que solía hacer en discotecas.
Mover la pelvis con destreza le ha valido a Palacios conseguir auspicios, crecer exponencialmente en seguidores, ser contratado en regiones, y pasearse por diversos canales de televisión y sets de streamings. Pero además, ha logrado que la simpatía de su personaje le salpique al presidente. Adonde vaya Jerí, le piden que baile como si fuera el tiktoker. Un hecho que ha repercutido en cierta prensa, que se ha olvidado de las preguntas de rigor y le ha consultado, después de un exhaustivo análisis, si se considera coqueto.
“¡El Perú a toda máquina!’ es la expresión del país convertido en meme”, ha criticado el exministro de Educación, Ricardo Cuenca. “La estupidez hecha decreto. Es obvio que ‘Perú a toda máquina’ viene de un equipo de spin doctors y comunicadores chichas ajenos a una realidad dramática”, sostiene la historiadora Carmen McEvoy. En tanto, el presidente del Consejo de Ministros, Ernesto Álvarez, ha defendido que Jerí se haya subido al tren de la viralidad, a pesar de que un grueso de ciudadanos se sienten burlados. “Lo que hace un político hábil es utilizar estos recursos y darles la vuelta, capitalizando su impacto. Aprovechar la popularidad de un tema viral ayuda a conectar con la juventud y la ciudadanía que consume estos relatos en plataformas digitales”, ha reconocido.
A diferencia de su antecesora, que durante gran parte de su mandato se mantuvo por debajo del 3% de popularidad, José Jerí acaba este 2026 con 55% de aprobación, según la última encuesta de Datum Internacional para el diario El Comercio. En noviembre, alcanzó el 58%. Cifras que responden a una estrategia digital de la que carecía Boluarte, una mandataria que eliminó sus redes sociales al mes y medio de asumir funciones y que mantuvo prolongados silencios con la prensa.
Aunque por ahora las encuestas están de su lado, el respaldo hacia José Jerí podría desmoronarse en los próximos meses, en tanto fracase en el principal encargo que tiene en su corto mandato: acabar con la criminalidad. De acuerdo al Sistema Informático Nacional de Defunciones (Sinadef), se han producido 2.213 homicidios en Perú, fruto de las extorsiones y el sicariato. De ese total, 444 han ocurrido durante el Gobierno de Jerí. 2025 es el año con más crímenes desde el 2017, cuando se reportaron 678 casos. Jerí no solo ha sido incapaz de reducir la curva de homicidios diarios, sino que la encabeza: cierra el año con un promedio de 5,55 en 82 días en el cargo. Boluarte se marchó de Palacio con 5,25. Antes, Pedro Castillo registró 4,22 y Francisco Sagasti marcó 3,62.
“Esta guerra contra la delincuencia no la voy a perder; tampoco por el tiempo la voy a ganar, pero el que viene va a tener la cancha preparada para que la gane”, ha declarado el presidente, de 39 años, que en casi tres meses de gestión se ha enfocado en visitar penales, en un esfuerzo deliberado por mostrar una rudeza que no se ha traducido en medidas eficaces. Además, la opinión pública cuestiona su defensa hacia un paquete de leyes bautizadas como “pro crimen” que él apoyó cuando pertenecía al Congreso. El abogado ha anunciado que en los primeros días de enero presentará un nuevo plan de seguridad que frenará la ola delictiva.
“Pasaremos de la defensiva a la ofensiva contra la criminalidad”, dijo el político poco después de decretar el enésimo estado de emergencia en Lima y Callao, dos ciudades capturadas por el crimen organizado. En el 2025, cuatro periodistas peruanos fueron asesinados por gatilleros y hasta septiembre se reportaron más de 250 ataques en contra de la prensa. A José Jerí, le quedan siete meses por delante. Deberá ceder la presidencia el 28 de julio de 2026. Los analistas coinciden en la complejidad de instaurar cambios estructurales, pero también en la necesidad de que aparezcan luces en medio de la violencia. Si bien la campaña electoral atraerá la atención, su eslogan a toda máquina podría acabar siendo un búmeran para el séptimo presidente de Perú en nueve años.