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El Flamengo conquista la cuarta Libertadores y afianza el dominio brasileño del fútbol continental

Con un gol frente al Palmeiras, Danilo le brinda a Brasil el 25º título en el torneo sudamericano

La Copa Libertadores, convertida este sábado en el gran duelo entre los dos titanes del fútbol brasileño y sudamericano, se ha resuelto por un solo gol, el marcado por Danilo en el minuto 67. Con ese tanto de cabeza, el Flamengo ha conquistado su cuarta Copa Libertadores en una final que confirma el prolongado dominio brasileño del fútbol continental. Es la séptima vez consecutiva que un equipo brasileño alza la copa. Unos 80.000 espectadores han presenciado el partido en el estadio Monumental de Lima (Perú).

Para el Mengão era la cuarta final de la Libertadores en seis años y la ocasión de vengarse por la derrota que le propinó el Palmeiras en la final de 2021. Ganó en 2022 frente al Atlético Paranaense en Ecuador, en 2019 ante el River Plate, en Perú, y en 1981 contra el Cobreloa de Chile.

La racha de victorias brasileñas coincide con el acusado declive de los equipos del gran rival, Argentina. Con este triunfo, Brasil logra su 25º título en el torneo y empata con el país vecino. Y además el Flamengo se convierte en el primer tetracampeón continental.

Decenas de miles de fans brasileños han viajado hasta la capital peruana para asistir al duelo entre el Flamengo y el Palmeiras. Hace ya años que el club carioca y el paulistano son los más poderosos del fútbol sudamericano, los más valiosos, los favoritos para conquistar el Brasileirão. Esta era la quinta final en siete años en la que, antes de que la pelota empezara siquiera a rodar, era sabido que la copa de campeón continental iría a Brasil. Equipos brasileños han ganado las últimas siete finales, muestra evidente del enorme dominio deportivo en el fútbol sudamericano del país más poblado de la región y de la liga más rica. Como escribía en Folha de S.Paulo el comentarista Juca Kfouri, “el dinero hace la diferencia”.

Todos esos récord y estadísticas obedecen al talento de los jugadores y también al dineral que se mueve en la liga brasileña. Flamengo y Palmeiras lideran las clasificaciones deportivas y los balances económicos. El club carioca ingresó 250 millones de dólares en 2024 (algo menos que un año antes) y el verdão paulista, 240 millones (un aumento del 40%), según datos de la consultora Sports Value. Gracias a ese dinero, ambos equipos han conseguido ofrecer a sus estrellas contratos jugosos y evitar que emigraran a Europa.

Más de 2.000 millones de dólares entraron a las arcas de los 20 principales equipos de la Liga brasileña el año pasado. La venta de jugadores ganó peso —Brasil ha superado a Argentina como principal cantera—, pero sigue como segunda fuente de ingresos detrás de los derechos de televisión.

Tanto el Flamengo como el Palmeiras —ambas entidades civiles sin ánimo de lucro— se mantienen bien arriba de la tabla y con las cuentas en orden, con superávit. Pero buena parte de los clubes brasileños, sobre todo los que han abierto la puerta al capital privado al convertirse en sociedades anónimas, arrastran abultadas deudas. Ante ese panorama, la Confederación Brasileña de Fútbol presentó este jueves un reglamento de fair play financiero que establece que los clubes no podrán gastar más del 70% de sus ingresos en salarios, derechos de imagen y amortización, un límite similar al de la UEFA, según el medio ESPN. Habrá un periodo de transición y el equipo que se salte la norma puede afrontar un descenso o incluso la pérdida de licencia.

La última Copa Libertadores ganada por un once argentino fue en 2018, cuando el máximo trofeo continental quedó en manos de River Plate. El factor económico es la principal razón tras la creciente diferencia entre los clubes de ambos países, aunque no la única. Brasil es la gran potencia de Sudamérica; su liga, la más competitiva. Y eso se refleja en los premios: quien gana el Brasilerão obtiene unos 10 millones de dólares; el vencedor de la liga en Argentina se lleva 20 veces menos, medio millón. Y mientras el ganador de la Copa Brasil se embolsará este año el equivalente a 18 millones de dólares; el de la Copa Argentina, Independiente Rivadavia, recibió unos 250.000 dólares.

Los presupuestos de los clubes brasileios son también muy superiores a los de Argentina. Les permiten retener parte del talento local y reforzarse con futbolistas extranjeros. En Argentina, por el contrario, cualquier futbolista que comienza a destacar, intenta abrirse camino fuera, a edades cada vez más tempranas.

Para entender otra de las razones que explican el progresivo deterioro de la Liga argentina, hay que remontarse a 2015, cuando el número de clubes en primera división pasó de 20 a 30. Ese sistema da mucho poder al titular de la cúpula del fútbol argentino, pero perjudica a la competición por el bajo nivel de muchos de los clubes que juegan. La ausencia de premios y castigos efectivos, ya que casi no hay descensos, alimenta la pérdida de competitividad local y contrasta con el Brasilerão.

“[El Brasilerão] es la liga más competitiva de toda América. No hay dos, tres o cuatro equipos fuertes. Hay diez, doce muy buenos. Eso hace que la liga sea muy competitiva. No pasa en ningún otro lado. Te diría en el mundo. En Inglaterra hay cinco, seis equipos fuertes. En España, tres o cuatro. En Brasil hay diez, doce, con mucha historia y presupuesto. Permite sostener o traer jugadores más tiempo”, dijo el año pasado el argentino Gabriel Milito, entonces entrenador del Atlético Mineiro brasileño, cuando su equipo alcanzó la final de la Libertadores.

La falta de resultados deportivos y la escasez de fondos dan alas a aquellos que promueven la entrada de capitales privados al fútbol argentino para que los clubes se transformen en sociedades anónimas. El principal promotor es el mismo presidente, Javier Milei, quien suele citar a Brasil como ejemplo, aunque en el país vecino, 14 de los 20 equipos de la liga son sociedades civiles sin fines de lucro, como los exitosos Palmeiras y el Flamengo.

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