Miguel Polo Polo, el representante de las negritudes que muchos líderes dicen que no lo es
El congresista busca reelegirse en una de las dos curules de la circunscripción especial de las comunidades afro, a pesar de no haber sido líder étnico ni tener vínculos claros con los territorios que representa
El representante a la Cámara Miguel Polo Polo fue primero famoso y después congresista. Férreo defensor del uribismo y enemigo abierto y hostil de la izquierda, se dio a conocer como activista en redes sociales antes de postularse al Congreso en 2022 para ocupar una de las dos curules que se otorgan a las comunidades negras de Colombia. Los reparos llegaron de inmediato: el joven cartagenero no tenía experiencia política. Sobre todo, no tenía el perfil que muchos esperan de esos representantes de las comunidades afro: no pertenecía a ninguna organización y entre sus intereses tampoco estaba alguna reivindicación de esa comunidad. Sin embargo, ganó. Desde entonces, más que defender las necesidades de los afrocolombianos, se ha dedicado a ser azote del Gobierno de Gustavo Petro, y para las elecciones de este 8 de marzo, busca reelegirse. Su intención revela las grietas de una circunscripción especial que, si bien ha sido una conquista de las comunidades negras organizadas, hoy es objeto de debate por su aparente instrumentalización.
Polo Polo fue elegido en 2022 con el respaldo de la senadora del Centro Democrático María Fernanda Cabal, una de cabezas del sector más derechista de ese partido. Una vez ocupó el escaño que le correspondía en la Cámara, llevó allí un estilo propio que mezcla el ruido y la estridencia que le dieron fama en redes sociales, con el tono bronco y confrontativo de su amiga Cabal. Recordado es, por ejemplo, el sabotaje que hizo de un homenaje que se había instalado en la Plaza de Bolívar, en Bogotá, en honor a las víctimas de las ejecuciones extrajudiciales conocidas como falsos positivos, en diciembre de 2024.
Las circunscripciones especiales de comunidades negras, al igual que las indígenas, nacieron en la Constitución de 1991, en la que se estipuló que ambos colectivos debían tener representantes propios en el Congreso, para que se garantizara su participación política, prácticamente nula durante casi 200 años de vida republicana. A los indígenas se les otorgaron tres escaños, dos en el Senado y uno en la Cámara, y a las comunidades negras solo dos en la Cámara. En ambos casos, los candidatos deben mostrar su vinculación o arraigo en comunidades indígenas o negras. La aparente carencia de ese arraigo de Polo Polo fue uno de los argumentos con los que se demandó su elección. Sin embargo, en 2023 el Consejo de Estado lo ratificó como congresista, ya que contaba con el respaldo del consejo afro Fernando Ríos Hidalgo, que representa al poblado San José de Honduras, en el municipio de El Retén (Magdalena). Es una comunidad integrada por unas 140 personas, pertenecientes a 30 familias.
Ese respaldo del Consejo de Estado, sin embargo, no basta para que el grueso de los líderes afro vea en Polo Polo a un representante de su comunidad. El abogado y defensor de derechos humanos Leyner Palacios recuerda que las curules afro fueron creadas para representar al pueblo negro y para que allí lleguen voceros que reivindiquen sus derechos. Por ello, considera que la candidatura de Polo Polo desvirtúa el objetivo de la curul: “Él dice ser negro, pero que al final no lo es, porque el negro no se configura únicamente por tener el color de piel, sino por su apuesta cultural y de defensa de derechos humanos y de los pueblos étnicos, por reconocer las prácticas tradicionales, por reconocer esa identidad histórica de liberación y de sufrimiento, y él no la tiene”.
Leonard Rentería, activista y líder comunitario afrodescendiente de Buenaventura (Valle del Cauca), considera que le ha dado a la curul un rumbo incompatible con el objetivo para el que fue creada: “No considero que esté siendo coherente con lo que representa una curul que busca hacer frente a la realidad de exclusión histórica, a la falta de inversión real en los territorios de las comunidades negras y a romper la brecha de desigualdad que tenemos. Él no ha hecho ese ejercicio, que es el que se esperaba. Esa curul es de reivindicación, no una curul para arrodillarse a un sistema que tiene al pueblo negro como lo tiene”.
El antropólogo Woslher Castro cree que la elección del político es una apropiación. “La llegada y permanencia de Miguel Polo Polo en la curul afro no es un accidente histórico: es la demostración más visible de que el diseño institucional permitió que actores completamente ajenos a las agendas afrodescendientes se apropiaran de un espacio reservado para la justicia étnico-racial”, escribió en una columna en La Silla Vacía. En su opinión, ese espacio creado para reparar una injusticia se ha convertido en objeto de una saturación (más de 160 candidatos para dos curules) que atomiza el movimiento negro y facilita el triunfo de políticos con mayor músculo económico. “Hoy, la mayor injusticia sería permitir que la captura política de ese espacio se normalice”, añade.
La segunda representante por esa circunscripción, Ana Rogelia Monsalve, tampoco tiene trayectoria en las comunidades afro, fue elegida por el Partido Demócrata Colombiano y llegó gracias al apoyo de la maquinaria política de su hermano, el hoy candidato al Senado Rumenigge Monsalve, quien era alcalde del municipio caribe de Malambo por el tradicional Partido Conservador.
En busca de la reelección
En un país como Colombia, donde las decisiones políticas obedecen más a los beneficios en la práctica que al apego a la teoría, el representante Polo Polo ha jugado sus cartas para buscar la reelección. Para ello, por una parte, rompió con María Fernanda Cabal, quien era vista como su mentora y afirmó en diciembre de 2025 que él le debía a ella el haber llegado al Congreso. El representante, sin entrar en choques directos, respondió que la lealtad no significa esclavitud, y se alejó de la candidatura presidencial del Centro Democrático para abrazar la del ultraderechista Abelardo de la Espriella, segundo en la intención de voto para la primera vuelta de las presidenciales en mayo, según las encuestas.
Su otra decisión fue retirarse, en septiembre de 2025, del consejo Fernando Ríos Hidalgo por, según dijo, ya no sentirse identificado con él. Una vez se supo la renuncia del congresista, la formación marcó distancia: “Jamás representó a nuestra etnia afro, ni las luchas sociales e históricas de nuestro pueblo”, dijo la entidad. Ahora es el consejo comunitario de la Gran Vía de Los Remedios el que le ha dado el aval para la reelección. Representa a una comunidad de Albania (La Guajira), 21 familias con las que Polo Polo no ha expuesto su vínculo más allá del aval.
El representante es ambiguo. Por un lado, sus invitaciones a respaldar su candidatura no se centran en la comunidad negra, pues insiste en que cualquier persona puede votar por él: “No importa si eres blanco, mestizo, mulato o negro”. Es decir, como lo haría cualquier candidato de una circunscripción ordinaria. Por el otro, dice que nunca traicionó a su electorado: “Cumplí lo que prometí en campaña. Dije que iba a romper el relato mentiroso de que todos los negros o los pobres tenemos que ser de izquierda, y lo hice. Dije que sería oposición desde el primer día, y lo fui. […] Podrán cuestionar mi carácter. Podrán debatir mis posturas. Podrán intentar deslegitimarme. Pero jamás podrán señalarme de mentiroso ni de acomodado”, escribió en sus redes sociales.
Leonard Rentería rechaza esa justificación: “La curul afro no es para dar un debate de quién, siendo negro, está en la derecha o en el centro o en la izquierda. Esa curul se hizo para hacer unas reclamaciones, un control político frente a las normas que tienen que ver con las comunidades negras”. Añade que las normas han permitido que personas mestizas se puedan presentar para ocupar el escaño que representa a las negritudes: “Termina siendo un espacio instrumentalizado para un sistema que muchas veces le cuesta reconocer que los negros y los indígenas somos sujetos de derechos. En ese sentido, es una curul que se ha instrumentalizado”. Una visión similar tiene Leyner Palacios: “Como todo en el país, la curul es utilizada y se comercializa, y llegan personas que no tienen la identidad del pueblo negro, no conocen la historia de sufrimiento de los pueblos negros. Es una tragedia más para las comunidades, porque esa esperanza se ve frustrada”, añade.
A pesar del ímpetu de su candidatura, Polo Polo aún enfrenta varios procesos en el Consejo Nacional Electoral (CNE), la entidad que vigila el correcto funcionamiento de las votaciones, algunas por doble militancia, otras porque creen que su renuncia al consejo Fernando Ríos Hidalgo ocurrió fuera de los plazos. Por lo pronto, no obstante, su candidatura para representar a los afro sigue firme y en marcha, aunque los afro no se sientan representados por él.