La Unidad de Búsqueda de Desaparecidos entrega los restos de Camilo Torres Restrepo
El sacerdote jesuita Javier Giraldo recibe un cofre con los restos del cura, el día del 60° aniversario de su muerte en combate como miembro de la guerrilla del ELN
La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) ha entregado este domingo, en un acto íntimo y reservado, los restos del cura Camilo Torres Restrepo. La entidad humanitaria, encargada de llevar a cabo la búsqueda del cuerpo del sacerdote guerrillero, ha hecho entrega de los restos del religioso el mismo día en que se cumplen 60 años de su muerte en combate como miembro del Ejército de Liberación Nacional (ELN), el último grupo insurgente de Colombia. El sacerdote jesuita Javier Giraldo, quien en 2019 hizo la solicitud que puso en marcha la búsqueda, ha recibido los restos, almacenados en un cofre marrón oscuro, horas después de participar en la eucaristía en honor a Torres Restrepo celebrada en la capilla Cristo Maestro, en el campus bogotano de la Universidad Nacional.
El acto ocurrió en las oficinas de la Unidad de Búsqueda, en el centro de Bogotá, luego de una ceremonia simbólica que dirigió Luz Janeth Forero, la directora de la UBPD. El evento, que se prolongó por casi cuatro horas, finalizó cerca de las nueve de la noche. Una de las personas que acompañó la entrega fue Danilo Rueda, ex alto comisionado de Paz, y las personas del equipo técnico y forense que, durante dos años, han liderado el proceso de búsqueda e identificación de sus restos óseos. En uno de los videos del acto, conocido por este diario, se escucha al funcionario que lideró la ceremonia explicar: “Camilo será inhumado en el osario bóveda ubicado al interior de la capilla Cristo Maestro de la Universidad Nacional de Colombia”. La decisión responde a la petición de su buscador, el padre Javier Giraldo, y algunos familiares de Torres Restrepo que temían que su cuerpo fuera apropiado por el ELN. Con esa solicitud clara desde 2019, la UBPD dio inicio al proceso de búsqueda.
Hasta la mañana del domingo, la decisión de la UBPD era no entregar el cuerpo de Torres. Sin embargo, la entidad, que forma parte del sistema de justicia transicional, reactivó el plan luego de que, el sábado por la noche, el Instituto Nacional de Medicina Legal informara públicamente que no había terminado su proceso de cotejo que busca cerciorarse de que se trata del cuerpo del sacerdote “por dificultades en el estado de los restos óseos”. Como lo reveló EL PAÍS, los restos fueron hallados bañados en formol, un químico que, aplicado sobre estructuras óseas, degrada el ADN progresivamente, dificultando su identificación genética.
Para que la UBPD liderara la entrega de sus restos óseos, no necesitaba el veredicto de Medicina Legal porque ya existen otras tres confirmaciones técnicas, una de ellas en un laboratorio forense de Estados Unidos. Sin embargo, el caso de Camilo Torres es icónico por ser una de las primeras víctimas de desaparición forzada en un país que ha contado, en más de 50 años de conflicto, unas 120.000 personas dadas por desaparecidas.
El cuerpo de Torres Restrepo, desaparecido desde su muerte el 15 de febrero de 1966, fue encontrado por un equipo de forenses de la Unidad de Búsqueda en la regional de Santander en un panteón militar del Cementerio Municipal de Bucaramanga. Una bóveda blanca, sin marcas ni información en la parte más alta del mausoleo, guardaba su estructura ósea. Este diario conoció detalles del registro de búsqueda que conserva Medicina Legal y que cuenta que la versión de un sepulturero, en 2023, fue clave para encontrarlo. “Se realiza el recorrido con el aporte del declarante y se realiza la ubicación exacta de la bóveda”, dice el documento.
Una misa sin certezas
La incertidumbre que durante 60 años rodeó la búsqueda del cuerpo de Torres pareció tener un eco este domingo por la mañana, cuando no se tenía la certeza de que la misa para conmemorar su muerte, en la capilla de la Universidad Nacional, incluyera un momento en que se hiciera pública la entrega de los restos. Durante la liturgia, una multitud colmó los asientos y los pasillos del templo, entonaron canciones compuestas en honor al sacerdote guerrillero y algunos lanzaron arengas para reivindicar la figura de Torres, primer capellán de ese templo y fundador de la primera facultad de Sociología de América Latina en este mismo campus.
Las puertas de la iglesia se mantuvieron cerradas hasta poco antes de las 10 de la mañana, hora en la que estaba convocada la liturgia. El coro ensayaba sus cantos, mientras todas las conversaciones giraban alrededor de la figura de Camilo Torres. Cientos de fotocopias del periódico Frente Unido, dirigido por el cura durante un par de meses en 1965 antes de entrar en la guerrilla, fueron distribuidos entre los visitantes. “¡Camilo nos une!”, gritaba emocionada una mujer mayor, de cabello todo blanco, que llevaba consigo también una foto del sacerdote homenajeado. La universidad, intuyendo una multitud por cumplirse una nueva década de la muerte de Torres y ante la posibilidad de una inhumación que cerraría el larguísimo capítulo de la desaparición de sus restos, dispuso carpas y asientos fuera del templo para aquellos asistentes que no lograran entrar.
Dentro de la capilla, fue revelado el osario dispuesto para el descanso final de los restos de Torres: un espacio empotrado en una de las paredes laterales, aislado con un cristal, iluminado con luces cálidas y, según el padre Giraldo, con todas las garantías de seguridad. Al terminar la eucaristía, cuya solemnidad fue interrumpida en varias ocasiones por algunas arengas del público, y al no poder ubicar en el osario la urna con los restos, fue instalado allí un cuadro con una imagen fabricada con inteligencia artificial en la que se ve al padre Camilo liderando a una multitud marchante. También fueron depositados un libro sobre el sacerdote, un ejemplar de Frente Unido de los que fueron repartidos en la entrada de la universidad y una placa en mármol donada por la junta de acción comunal del barrio Camilo Torres, en la localidad bogotana de Puente Aranda.
El padre Giraldo, en un momento de la misa, lamentó la postura del Instituto de Medicina Legal del sábado por la noche, cuando informó que sus exámenes para verificar los restos de Torres no eran de momento concluyentes, y les atribuyó motivaciones políticas. “Todo estaba preparado para hoy, para este momento, pero a última hora el Instituto Nacional de Medicina Legal interpuso unas exigencias que no se pudieron cumplir. Eran exigencias puramente formales y que tenían más una motivación política, como lo manifestaron en privado, no en sus comunicados públicos”, afirmó el sacerdote.
Culminada la eucaristía, la multitud se agolpó frente a la urna para tomar fotos y videos. Otros tantos se sacaban retratos delante del arreglo que fue dispuesto a los pies del altar, con decenas de velas blancas encendidas y cientos de flores de muchos colores. En la parte más alta, el retrato de Camilo Torres, con sotana negra, la mano en la cintura y un gesto entre adusto y pensativo en el rostro. Luego vinieron más arengas, proclamas, tamboradas y bengalas de colores, pero en el ambiente quedó la sensación de que la misa estuvo cerca de separarse de la larga lista de homenajes. Pero, al no concretarse la entrega de los restos, se quedó sin el momento culmen que le habría otorgado de inmediato una dimensión histórica.