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El pleito sin fin

Ojalá la salida del fiscal le ayude a la presidenta a trazar un nuevo camino y darse cuenta de que el pleito con todos no es buena idea

Se sabe. Para hacer política hay que definir a tus enemigos, nombrarlos, señalarlos, que los votantes los ubiquen bien. En la división entre buenos y malos, ellos son los malos, los culpables de las carencias y las ineficiencias, los que durante años saquearon y ahora diseñan complots para tirar al gobierno del pueblo. Esto aplica lo mismo en Estados Unidos que en Paraguay o, por supuesto, en esta noble tierra llamada México.

Si alguien supo poner a ...

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Se sabe. Para hacer política hay que definir a tus enemigos, nombrarlos, señalarlos, que los votantes los ubiquen bien. En la división entre buenos y malos, ellos son los malos, los culpables de las carencias y las ineficiencias, los que durante años saquearon y ahora diseñan complots para tirar al gobierno del pueblo. Esto aplica lo mismo en Estados Unidos que en Paraguay o, por supuesto, en esta noble tierra llamada México.

Si alguien supo poner a sus enemigos en la plaza pública fue López Obrador. Pocas veces habíamos visto ese despliegue de cinismo para justificar la incompetencia y la ineptitud de su gobierno (ahora vemos los resultados), echando la culpa a sus odiados antecesores. Pero al tabasqueño le funcionaba. No había tema que no pasara por Calderón o los conservadores como objetos del mal: entreguistas y vendepatrias que nos hundieron en la oscuridad neoliberal.

Pero lo que le funciona a uno no tiene por qué funcionarle a otra. O por lo menos no en la misma medida. A Sheinbaum parece que el pasado, usado y desgastado en el lopezobradorismo, no le sirve de la misma manera. Su liderazgo es distinto, tiene otras características. Tendrá que buscar sus propios enemigos. Calderón ya no da. Y en efecto, ella tiene a sus malquerientes, la mayoría de ellos en su propia casa. Afuera también, pero apenas se organizan y todavía no tienen una capacidad de hacer daño preocupante.

Sin embargo, parece que la presidenta tiene una notable facilidad para generar pleitos para lo cual cuenta con la invaluable ayuda de sus compañeros de partido: personajes que van desde la simple delincuencia hasta el crimen organizado, que pasan por fanáticos, radicales y descerebrados en puestos de alta responsabilidad. El coctel resulta fatal. Tan solo a inicio de la semana Sheinbaum tenía bronca, además de con la oposición, con “un empresario” de “una televisora”, con los agricultores, con los transportistas, con los campesinos que reclamaban agua, con la gente de Uruapan, con la CNTE, con el dueño de Miss Universo y cerró la semana con el despido del fiscal Gertz. Pleitos y más pleitos.

Con la economía estancada, el crecimiento pospuesto para dentro de dos años, a los “compañeros de partido” de la presidenta les da por la iniciativa y la inefable Lenia Batres sugiere revisar los impuestos ya pagados por FEMSA. ¿A quién se le ocurre en estas circunstancias amenazar a la principal empleadora del país? A Lenia Batres, por supuesto. Y es que la SCJN es ya un circo que ni la propia presidenta se imaginaba y es que tener incompetentes en cargos de importancia tiene un costo, aunque se crea que son leales. La intención de la Corte de desaparecer la conocida “cosa juzgada”, el poder reabrir todos los casos, es una de las locuras que se dan en esa casa de la risa que es ahora la Corte. Tuvo que salir la propia Sheinbaum a decir que no estaba de acuerdo y, lo que son las cosas, la ministra Yasmín Esquivel -antes vilipendiada y señalada— se convirtió en representante de la sensatez y el conocimiento. Los desmanes semanales en la SCJN son uno de los factores que más desconfianza generan, pero eso pasa por vivir en “el país más democrático del mundo”, como dice la presidenta.

El desaseo -por decirlo de manera elegante- con que se manejó el relevo de Gertz es una de las muestras de que el pleito cunde. En la propia Presidencia se habló de un documento preparado por el Senado, luego ya no dijeron nada; luego que él no quería renunciar y luego que ella le ofreció una embajada “en un país amigo”.

La política también es la administración de los pleitos. Ojalá la salida del fiscal le ayude a la presidenta a trazar un nuevo camino y darse cuenta de que el pleito con todos no es buena idea.

@juanizavala

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