Los aranceles de Trump y la caída de la economía mexicana complican el alza de salarios por encima del 12% para 2026
Las propuestas de incremento, que serán negociadas los próximos días entre los obreros, los empresarios y el Gobierno mexicano, van desde un 11% a un 30%
El alza del salario mínimo en México se ha convertido en una bandera de los gobiernos del partido Morena. Esta semana ha arrancado formalmente la mesa de negociación entre los sindicatos, los empresarios y el gobierno de Claudia Sheinbaum para fijar el incremento del sueldo base del próximo año. Sin embargo, la contracción del 0,3% de la economía mexicana en el tercer trimestre y la incertidumbre arancelaria con Estados Unidos complicarán el panorama para lograr un aumento del salario mínimo del 12%, nivel pactado para este año. A la fecha, la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) ha recibido tres propuestas de incrementos. La Confederación de Trabajadores de México (CTM) aboga por un alza de un 30%; la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) propone un aumento de un 20%, mientras que una organización civil envió una postura del 16%. Sin embargo, aún falta conocer la sugerencia del empresariado, que se perfila en 11%.
El año pasado, en el arranque del sexenio de Sheinbaum se consiguió un alza del 12%, respecto al año previo. Así, un trabajador de la franja fronteriza del norte del país percibe como sueldo mínimo 419.88 pesos diarios, equivalente a unos 12.500 pesos mensuales, mientras que el sueldo base en el resto del país es de 278.80 pesos, unos 8.300 pesos mensuales. El gobierno federal tiene hasta el último día de este año para fijar el sueldo base que perciben algo más de 25 millones de trabajadores en el país y que también sirve como referente base para el resto de los sueldos profesionales.
El presidente de la Conasami, Luis Munguía, explica que su propuesta de alza para 2026 tomará en cuenta el crecimiento económico, el empleo y la inflación. Con base en sus modelos, el porcentaje máximo que puede aumentar el salario mínimo sin afectar otras variables económicas es del 16%. “Nosotros hemos visto que la economía mexicana este año no ha crecido mucho y estamos estimando que crezca poco al cierre del año y eso afecta a la generación de empleos, por ejemplo, la caída de puestos de empleo en el sector maquilador en el norte del país. Por eso, si sube el salario mínimo mucho, un 30%, va a hacer que se generen menos empleos todavía. Depende de cómo salga el TMEC, eso cambiará todo el panorama”, precisa Munguía.
El funcionario federal detalla que, a diferencia del sexenio anterior, en esta Administración se cuenta con una meta sexenal definida sobre el salario mínimo: para 2030 este sueldo debe alcanzar a cubrir el costo de 2,5 canastas básicas. Esto supone que el salario mínimo general debe ser, al menos, de 390 pesos diarios. Munguía confía en que este objetivo tan claro allanará la próxima negociación con la parte obrera y con los empresarios. En sintonía con esta meta, a mediados de este mes, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, pactó con los empresarios el precio de la canasta básica por debajo de los 910 pesos.
Durante décadas, el salario mínimo fue una asignatura pendiente de los gobiernos mexicanos. México arrastró durante años un rezago en el sueldo base, situándose por debajo de sus contrapartes en América Latina como Brasil, Chile y Colombia. En 2010, un trabajador mexicano percibía unos 56 pesos diarios de salario mínimo. No obstante, durante el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, los incrementos se aceleraron a niveles del 20%. Si en 2018 el salario mínimo rondaba los 88 pesos diarios, al término de su mandato, en 2024, llegó a más de 375 pesos para los Estados fronterizos y a 249 pesos para el resto del país. Ahora, bajo la Administración de Sheinbaum, los incrementos salariales han continuado, pero han sido menos pronunciados.
Los principales argumentos para no elevar los sueldos base aludían al efecto inflacionario que pudiese tener y a que, al elevar los costes de las empresas, podrían aumentar los niveles de informalidad en el empleo. Sin embargo, los recientes incrementos no han derivado en una escalada de precios ni en el cierre de empresas. Por el contrario, Munguía explica que estos aumentos consecutivos en los sueldos han contribuido a la reducción de la pobreza. De acuerdo con datos de la Comisión, de los 13,4 millones de personas que salieron de la pobreza de 2018 a 2024, unos 6,6 millones se pueden atribuir exclusivamente a los incrementos del salario mínimo. “El salario mínimo no ha sido inflacionario y esto se debe a que el costo laboral de México es bastante bajo. Además, está comprobado que los trabajadores cuanto más ganan son más productivos y la empresa no tiene que pagar continuamente por la rotación de personal”, abunda.
Después de décadas de atraso en el salario mínimo, respecto a sus pares latinoamericanos, en los últimos siete años México aceleró el paso. Contrario a los escenarios pesimistas que esbozaban un alza de precios, mayor presión para las empresas y una escalada en la informalidad laboral, estos incrementos, además de ayudar a combatir la pobreza, han sumado a cerrar la brecha de la desigualdad en ingresos. No obstante, aún queda tramo por recorrer: al tercer trimestre del año, más de 25 millones de trabajadores en México ganaban solo un salario mínimo diario, equivalente a unos 8.300 pesos mensuales o 12.500 pesos en la frontera, montos que no alcanzan para un salario digno. De acuerdo con reportes de la Conasami, el valor de un salario digno en México es de 15.610 pesos al mes en las ciudades y de 12.615 pesos en el ámbito rural.
El ritmo de incrementos consecutivos ahora se ve en riesgo ante un escenario económico poco alentador del país. La inversión pública y privada va a la baja, con una marcada debilidad en el sector industrial, principalmente en el área de la construcción y de las manufacturas. La mayoría de los analistas y organismos internacionales pronostica un crecimiento de la economía mexicana de menos del 1% este año, incluso el Banco de México ajustó recientemente a la baja su previsión de 0,6% a 0,3%.
Manuel Fuentes, especialista en temas laborales, coincide en que las alzas a doble dígito en el sueldo base serán acotadas por la presión arancelaria de EE UU y de despidos al interior de las empresas. De acuerdo con su experiencia, las alzas de los sueldos profesionales han disminuido de un 7% a menos del 5% este año, es decir, apenas por encima de la inflación. “Los aranceles jugarán un papel importante para que los salarios mínimos no logren los incrementos de los años pasados”, zanja.
Los expertos en temas laborales reconocen que la primavera del salario mínimo en México con alzas del 20% ya está agotada. Sin embargo, señalan que aún existe margen de maniobra para incrementos de entre el 10% y el 12%, un rango que permite elevar el poder adquisitivo de los trabajadores, pero que no pone contra las cuerdas la generación de nuevos empleos en las empresas. El resultado de esta operación quirúrgica entre el gobierno, la iniciativa privada y los principales sindicatos del país se desvelará a más tardar el próximo 31 de diciembre.