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Extraditado ‘Pequeño J’, el narco peruano acusado de un triple feminicidio en Argentina

Fue trasladado desde Lima a Buenos Aires para ser juzgado como autor intelectual de la tortura y el asesinato de dos mujeres de 20 años y una de 15

Tony Jansen Valverde Victoriano, alias Pequeño J, es extraditado a Argentina, este lunes. Foto: Renato Pajuelo (EFE) | Vídeo: Reuters

Las autoridades de Perú aprobaron este lunes la extradición a Argentina de Tony Janzen Valverde Victoriano, conocido como Pequeño J y considerado el presunto autor intelectual del triple feminicidio que conmovió a Argentina el 19 de septiembre de 2025. Lara Gutiérrez —de 15 años—, Morena Verdi y Brenda Del Castillo —ambas de 20 años— fueron torturadas, asesinadas y enterradas luego en el jardín de una vivienda de las afueras de Buenos Aires, en lo que se supone que se trató de una venganza narco.

Pequeño J, de 20 años, fue entregado a la Policía Federal de Argentina en la base aérea de la policía peruana, situada en el Callao, provincia aledaña a Lima, para ser trasladado en avión desde el aeropuerto Jorge Chávez hasta Buenos Aires. En Argentina será juzgado por el delito de homicidio con agravantes de premeditación, ensañamiento, alevosía y violencia de género.

Según la reconstrucción que pudo hacer la policía local, Lara, Brenda y Morena salieron de sus casas el viernes 19 de septiembre por la noche rumbo a una supuesta fiesta que en realidad era una trampa. Subieron engañadas a una furgoneta que las llevó hasta una casa de Florencio Varela, en la periferia sur de Buenos Aires, donde fueron asesinadas.

La policía dio con la casa tras cinco días de búsqueda siguiendo la señal del teléfono móvil de una de las víctimas. Cuando entraron a la vivienda, ubicada en un barrio precario, una pareja limpiaba manchas de sangre en las paredes y los pisos. En el jardín encontraron tierra removida; las mujeres habían sido enterradas a gran profundidad, cubiertas con mantas, piedras y cemento en un hoyo abierto antes del asesinato.

De acuerdo con la investigación, los criminales le asestaron a las mujeres golpes de puño, patadas y utilizaron elementos de filo para “lesionar a las víctimas de manera tal que, previo a llegar al designio criminal final, con su accionar aumentaron de forma deliberada e inhumana el sufrimiento de las jóvenes, provocándoles lesiones agónicas (amputaciones y luxofracturas, entre otras)”.

El crimen fue transmitido en vivo por un grupo cerrado de una red social con el presunto objetivo de imponer respeto dentro del universo narco mediante el terror. De acuerdo a los fiscales Adrián Arribas, Claudio Fornaro y Diego Rulli, el hecho sería parte de una venganza por un robo de drogas cometido por allegados a las víctimas contra la banda narco integrada por Pequeño J.

La entrega del narco peruano se realizó bajo un fuerte dispositivo de seguridad que comenzó el domingo, cuando fue trasladado desde la prisión de Cañete, a 155 kilómetros al sur de Lima, hasta la cárcel de Ancón II, también conocida como Piedras Gordas II, donde pasó la noche antes de ser llevado en la madrugada de este lunes al aeropuerto. En las imágenes se lo ve con la cabeza rapada y delgado, distinto al momento en que fue detenido tras escaparse del país.

Valverde fue capturado el 30 de septiembre pasado en el sur de Lima, al mismo tiempo que fue detenido en otra zona de la capital peruana su presunto cómplice argentino Matías Agustín Ozorio, después de que ambos hubiesen huido del país. De acuerdo a las autoridades peruanas, ambos buscaban llegar hasta la ciudad de Trujillo, situada en la costa norte de Perú, a unos 550 kilómetros de Lima, de donde es originario el Pequeño J, descendiente de una familia marcada por la delincuencia y el narcotráfico en esa jurisdicción.

Ozorio, al haber entrado al país de manera irregular y clandestina, fue expulsado de inmediato a Argentina, también en una mediática entrega donde fue exhibido encadenado de pies y manos. En cambio, el Pequeño J, al tener nacionalidad peruana, tuvo que someterse a un proceso formal de extradición con los plazos correspondientes, ya que no aceptó ser extraditado y la solicitud tuvo que ser aprobada por todas las instancias correspondientes de la Justicia peruana para que sea juzgado en Argentina por el crimen del que se le señala como autor intelectual.

Los antecedentes de Pequeño J se remontan a su familia. Su padre era Janzen Valverde Rodríguez, jefe de Los Injertos de Nuevo Jerusalén, una banda surgida en La Esperanza, un distrito pobre a las afueras de la ciudad de Trujillo, en la costa norte peruana. Janzen fue apresado en más de una oportunidad por dedicarse a la extorsión y la venta de drogas. El 16 de diciembre de 2018, cuando Pequeño J tenía trece años, un sicario de una banda rival asesinó a Janzen. El adolescente juró entonces venganza. “Te prometo que esto no va a quedar así, porque si nadie hace nada, yo mismo lo hago con pana y elegancia”, escribió en las redes sociales de su padre.

Fue Janzen quien trazó el camino delictivo de su hijo: lo bautizó como Tony por el mítico narcotraficante de Caracortada, Tony Montana. El joven fue rebautizado como Pequeño J en homenaje a su padre muerto. Sus tíos, los hermanos de su padre, Luis y Manuel, también han estado envueltos en líos con la justicia. Pequeño J llegó a Argentina en el 2020, a los quince años.

Además de Pequeño J y Ozorio, hay otros diez imputados en la causa. La semana pasada, la Justicia dictó la falta de mérito del peruano Joseph Freyser Cubas Zavaleta, conocido como Señor J, como partícipe del triple crimen. Por otro lado, la Cámara Federal de Apelaciones de San Martín cambió la calificación de la imputación de Iara Daniela Ibarra y Maximiliano Parra, la pareja que fue descubierta limpiando la casa de Florencio Varela, que quedaron acusados del delito de encubrimiento y no como partícipes del triple crimen.

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