Dos tercios de Cuba quedan a oscuras por un fallo masivo en el sistema eléctrico
La paralización de la principal termoeléctrica de la isla deja sin corriente a cerca de 7 millones de cubanos
Una falla en la principal termoeléctrica de Cuba ha provocado un apagón masivo que afecta a dos terceras partes de la isla, según ha confirmado este miércoles el Gobierno del país caribeño. La caída parcial del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) de la isla —la segunda en un mes— ha dejado sin luz a cerca de 7 millones de los casi 10 millones que viven en la isla. El colapso afecta también a la capital, La Habana.
El Gobierno no ha precisado por el momento las razones que provocaron la desconexión, que afecta a 10 de las 15 provincias del país, desde la oriental Camagüey hasta el extremo occidental, Pinar del Río. De acuerdo con la televisión estatal, una “salida imprevista” de la central Antonio Guiteras, la mayor generadora de la isla, provocó la enésima caída del sistema energético.
La desconexión de este miércoles es la quinta caída parcial —distinta al colapso de todo el sistema eléctrico, de punta a punta— en menos de seis meses y la mayor del año. El hecho, asimismo, refleja el endeble estado del sistema eléctrico en medio de la presión petrolera de Estados Unidos, que ha cortado en seco el suministro del petróleo venezolano a La Habana y que ha amenazado con imponer aranceles a cualquier país que le envíe crudo, vital para echar a andar su red eléctrica.
Pero el asedio petrolero estadounidense solo empeoró un problema crónico en la isla. Cuba sufre de una crisis eléctrica total que ha empeorado considerablemente en el último año y medio, sobre todo provocado por la caída progresiva de los envíos de petróleo de Venezuela. De hecho, en los últimos 18 meses el SEN cubano ha sufrido cinco caídas totales. Es decir, todo el país a oscuras al mismo tiempo por la incapacidad de generar electricidad.
Como una vía de escape, el Ejecutivo cubano se ha volcado en la instalación de paneles solares, desperdigados por toda la isla. Sin embargo, la apuesta no ha logrado cubrir el enorme pozo que dejó el fin de los envíos de petróleo desde Caracas y Ciudad de México, el último gran valedor de la isla, que también cortó el suministro ante la amenaza arancelaria de Washington. Las termoeléctricas, con más de cuatro décadas en funcionamiento, componen el 40% del mix energético del país, que produce apenas una tercera parte del crudo que necesita para subsistir.
Los apagones son ya parte de la vida diaria de los cubanos, que en los últimos meses se han acostumbrado a cortes que en algunas regiones pueden llegar a superar las 20 horas diarias. Estos cortes, sin embargo, son distintos a las caídas del SEN. En el primer caso, se trata de interrupciones diarias en el servicio por la incapacidad de las obsoletas termoeléctricas —de la era soviética— de satisfacer la demanda.
Sin embargo, las desconexiones del SEN obligan a las autoridades a aplicar una suerte de reinicio que, en el peor de los casos, puede llegar a tardar hasta días en lograr el restablecimiento al 100%. Antes de conocerse la desconexión de este miércoles, la empresa estatal Unión Eléctrica (UNE) advirtió de que hasta el 63 % del país iba a quedarse sin luz en el momento de mayor demanda: al final de la tarde.
Ese momento del día es crítico para el frágil sistema cubano porque coincide con la vuelta a las casas y el encendido de aires acondicionados y ventiladores. A diferencia de gran parte del mundo, en Cuba la mayor demanda de electricidad viene de los hogares y no del sector industrial, herido de muerte desde hace décadas en el país caribeño.
Por el momento, La Habana no ha adelantado cuánto tardarán las autoridades en restablecer nuevamente el SEN. Pero su desconexión parcial es una nueva vuelta de tuerca en una policrisis endémica que ha provocado que el Producto Interno Bruto (PIB) acumule desde 2020 una caída del 15% y que hasta un 20% de la población de la isla haya emigrado en los últimos cinco años.