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Las peripecias de Papá Marcelo

El secretario de Economía montó en cólera, sorprendido por la noticia en la que se dio a conocer que uno de sus hijos vivió seis meses en la residencia de la embajada de México en Londres

Marcelo Ebrard en Palacio Nacional, en Ciudad de México, el 12 de febrero. Mario Guzmán (EFE)

¿Qué hay detrás del hombre político? ¿Qué nos esconde el funcionario que toma decisiones que afectan a millones de mexicanos? ¿Cómo es su vida?, ¿con qué se entretiene?, ¿cómo se comporta cuando vive cierta normalidad? Es un misterio que muchas veces no podemos conocer. Afortunadamente, no es ...

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¿Qué hay detrás del hombre político? ¿Qué nos esconde el funcionario que toma decisiones que afectan a millones de mexicanos? ¿Cómo es su vida?, ¿con qué se entretiene?, ¿cómo se comporta cuando vive cierta normalidad? Es un misterio que muchas veces no podemos conocer. Afortunadamente, no es el caso de Marcelo Ebrard, quien nos abre las puertas de su corazón como si fuera un Airbnb. En efecto, esta semana supimos que detrás del rudo negociador con los estadounidenses, del hombre que en el lopezobradorato compraba lo mismo pipas que vacunas a la vez que era canciller y mantenía en alto la diplomacia mexicana, atrás de esa figura de poder está un hombre sensible y amoroso: Papá Marcelo.

Pocas cosas en la vida del hombre tan arduas como la de ser padre. De la tierna infancia se pasa a la insoportable adolescencia y, se supone que, en algún momento, a la incierta adultez. Por supuesto que, como todo en la vida, es algo que no está exento de sinsabores, momentos de amargura, ansiedad y frustración. ¿Por qué es así el niño? ¿Por qué me contesta de esa manera este muchacho insolente? ¿Por qué no me contesta cuando le pregunto? ¿Este puberto sabe hacer algo más que estirar la mano para pedir? ¿Cuándo carajos terminan esta supuesta etapa de crecimiento? ¿Cómo que lo traumé? Las parálisis paternas ante los conflictos con los hijos son de lo más variadas pues uno puede ser acusado de ser un padre ausente o de estar permanentemente metiéndose en la vida del vástago, cualquiera de esas dos puede resultar terriblemente traumático para el joven. Freud les ha dado una coartada increíble a millones de hijos.

Por este tipo de problemas atraviesa en estos días Papá Marcelo, personaje conmovedor de la vida pública nacional. Sorprendido por una noticia en la que se dio a conocer que uno de los hijos de Papá Marcelo vivió seis meses en la residencia de la embajada de México en Londres, el páter familias montó en cólera. Todo tiene un límite y eso lo sabe un padre responsable. Con los hijos, no. Ya basta. ¿Qué tiene? ¿Dónde está el abuso? Malo que se hubiera quedado siete meses. ¿Qué les molesta? Las críticas malsanas se han encajado con quien nada más ha querido ser un buen papá, como lo hemos anhelado en algún momento los que ejercemos ese complicado oficio de larga duración. ¿Cuál es mi pecado?, pregunta airadamente Papá Marcelo ¿Ser padre, preocupado y ocupado es pecado? ¿Conseguirle al joven donde vivir a costa del trabajo de los mexicanos es ahora un delito, algo digno de llamar la atención? No señor, eso es de mezquinos. La paternidad es generosidad y comprensión, ante todo. Además, se trata de casi un niño que ahora anda por los 30 años. ¿Qué mal podía causar el angelito? La envidia, la ponzoña que despierta el hombre exitoso parece no tener límite. Por eso, ante los ataques arteros, Papá Marcelo salió a recodarnos lo que hizo él por el país: sí señor, él conseguía las vacunas para millones de mexicanos mientras su hijo estaba en Londres disfrutando de la casona oficial. ¿Así se le agradece a Ebrard el enorme sacrificio en su trabajo, reclamándole de manera miserable por su hijito que vivió a las costillas de los mexicanos? De veras qué cínicos y malagradecidos. Papá Marcelo sabe lo que hace, por eso señaló enfáticamente: “No veo ningún abuso de mi parte”. Y si lo hubiera, ¿qué? Él solamente ve “la preocupación de un padre por su hijo”. Claro, los padres mexicanos siempre andan preocupados por sus hijos en Londres, es algo muy típico de estas tierras.

La raza maldita que conforman los periodistas no tiene llenadera y tampoco sentimientos. Por eso Papá Marcelo explicó cómo pasó todo de una manera tan casual que a cualquiera le sucede. Resulta que nombran a la embajadora ante Reino Unido y el canciller le dice, palabras más palabras menos: “Oye, mi hijo va a estar por allá y toda la cosa, ¿cómo ves si le echas un ojo al muchacho? Ya sabes, para que no se salga del corral. Ella contesta, suponemos que algo así: “Jefe, encantada de la vida, mándamelo a la casa, lo trataré como a un hijo” (una frase que puede provocar lo mismo seguridad que terror). Se sabe: no hay abrazo más desinteresado que el del subordinado. Así que Ebrard procedió y despachó al joven Marcelo Patrick a la metrópoli inglesa para poder dedicarse en cuerpo y alma a salvar a los mexicanos con las vacunas y a su carrera presidencial –que es como la paternidad: nunca termina-. “Siempre le estaré agradecido a Josefa”, dijo el excanciller dando así una lección de sensibilidad a los mezquinos reporteros. Ante todo, el agradecimiento. No importa la condición, el padre siempre debe dar el ejemplo a sus hijos y a los demás. Envidia de compañeros de viaje, Papá Marcelo dio el ejemplo dando la cara por él y su familia, además de fustigar a los enemigos del buen gobierno.

Qué momento más difícil el que pasó este hombre que es, ante todo, un padre de familia cercano y preocupado, sí, pero también es entregado con su patria que no siempre le corresponde como es debido. Pero Papá Marcelo sabe que como dijo el dramaturgo inglés William Shakespeare en el Rey Lear: “Más afilado que un diente de serpiente es un hijo ingrato”. Un padre completo saber cargar en las espaldas con la hiel de las relaciones. Solo quien ama desinteresadamente entiende del sufrimiento.

Seguramente nuestra azarosa vida política nos dará otra ocasión en la que podamos apreciar a nuestros gobernantes no como personas frías y calculadoras, ambiciosas y en pleito constante, sino a aquellas cariñosas, y cercanas, ejemplares como amigos y como padres, que nos muestren el Papá Marcelo que tienen adentro.

@juanizavala

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