La mitad de los estadounidenses respalda abolir el ICE, según una encuesta
El apoyo alcanza un récord histórico mientras crece el escrutinio por los tiroteos en Minnesota que resultaron en la muerte de dos ciudadanos
La política migratoria impulsada por la Administración del presidente Donald Trump ha incrementado el rechazo de la población hacia el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Un sondeo encontró que, por primera vez, el respaldo a la eliminación de la agencia federal ha alcanzado el 50%, lo que refleja este cambio en la opinión pública, una tendencia que se ha intensificado tras las muertes a tiros de civiles estadounidenses en operativos de control migratorio en Minneapolis y el prolongado cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional por disputas sobre el financiamiento de la agencia.
La encuesta, realizada por YouGov —grupo apartidista de investigación de datos— entre el 27 de febrero y el 2 de marzo a 1.515 adultos, muestra que la mitad de los encuestados apoya “total o parcialmente” la abolición del ICE, frente a un 39% que se opone. Es la primera vez que el respaldo alcanza ese umbral en la serie histórica de la encuestadora, siguiendo un aumento sostenido que se ha registrado desde comienzos de año.
El incremento coincide con el endurecimiento de las políticas migratorias de la Administración Trump y con una crisis política en Washington: el DHS, del que depende el ICE, permanece parcialmente cerrado desde el 13 de febrero por desacuerdos en el Congreso por su financiamiento.
Aunque el llamado a desmantelar el ICE ha sido impulsado tradicionalmente por voces progresistas demócratas, los nuevos datos revelan que el apoyo se ha ampliado más allá de esa base. El 77% de los demócratas respalda la abolición, pero también lo hace el 52% de los independientes. Entre los republicanos, el 68% sigue oponiéndose, aunque un 23% apoya ahora la eliminación de la agencia, la cifra más alta registrada entre votantes del partido.
Incluso entre quienes no respaldan la desaparición del ICE, existe un amplio consenso sobre la necesidad de limitar la capacidad de sus agentes para operar de forma anónima. Tres de cada cuatro encuestados (75%) consideran que los oficiales deberían portar uniformes que los identifiquen claramente como miembros de la agencia, mientras que solo el 14% se opone a esa exigencia. El apoyo a esta medida es mayoritario en todos los partidos: 92% entre demócratas, 77% entre independientes y 57% entre republicanos. Asimismo, el 59% de los encuestados cree que los agentes no deberían ocultar sus rostros durante los operativos y apenas un 31% está a favor de permitirlo.
Por otra parte, el análisis resalta que una mayoría de estadounidenses (58%) afirma que el ICE usa fuerza excesiva durante sus operaciones, un incremento de 7% desde octubre. Asimismo, solo un cuarto (27%) de los encuestados creen que las personas que están siendo deportadas por el ICE son criminales, y un 68% dicen que deberían investigarse los tiroteos que acabaron con la vida de los ciudadanos estadounidenses, Renee Good y Alex Pretti, durante operativos migratorios.
El cambio también refleja un deterioro en la percepción pública sobre la gestión migratoria del presidente. Una encuesta reciente de la cadena NBC mostró un 49% de desaprobación hacia su manejo de la seguridad fronteriza e inmigración, un tema que históricamente ha fortalecido su apoyo entre votantes conservadores.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, enfrentó esta semana un tenso interrogatorio en el Congreso, donde fue presionada para retirar sus declaraciones en las que calificó a Good y a Pretti como “terroristas domésticos”. Noem defendió su postura alegando que recibió reportes caóticos desde el terreno. Legisladores señalaron que funcionarios del ICE y la Patrulla Fronteriza habían testificado previamente que no existía evidencia que respaldara esa caracterización.
La controversia también ha salpicado a otros funcionarios. Gregory Bovino, exrostro visible de la operación federal Operación Metro Surge en Minnesota, es objeto de investigaciones estatales y federales por presunta mala conducta durante los operativos.
A pesar del crecimiento del apoyo popular, la abolición del ICE enfrenta obstáculos significativos en el Congreso, actualmente controlado por los republicanos. Expertos afirman que es improbable que prospere una iniciativa de este tipo a corto plazo. Sin embargo, el cambio en la opinión pública podría influir en las estrategias de campaña rumbo a las elecciones de mitad de mandato en noviembre.