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Cinco claves y otras conclusiones de las elecciones legislativas y las consultas

El crecimiento de la derecha establecida, la entrada de De la Espriella en el Senado o la confianza de la izquierda en Petro y Cepeda marcan la lectura de la jornada electoral

Conteo de votos tras el cierre de las urnas en Corferias, Bogotá, este domingo.Santiago Mesa

Los votantes colombianos han respondido este domingo a muchas de las preguntas que se hacían los analistas y ciudadanos ante las votaciones que van a definir el Congreso de los próximos cuatro años (2026-2023), así como las tres consultas interpartidistas que han medido fuerzas en la izquierda, el centroderecha y el centro. Estas son las cinco claves de los resultados.

1. La elección presidencial queda entre Iván Cepeda y Paloma Valencia o Abelardo de la Espriella

El deslucido resultado de las consultas para definir candidato presidencial de la centroizquierda y del centro, que suman menos de 1,2 millones de votos en un país que eligió presidente con 22 millones de votantes en 2022, es solo uno de los múltiples datos de la noche que muestra que las presidenciales se concentrarán en dos candidatos.

De un lado, el gran ausente de la jornada, Iván Cepeda, senador del oficialista Pacto Histórico. Sin él, los votantes de izquierda se negaron a participar en las consultas: mientras cuatro millones de personas votaron por su partido al Senado, menos de 600.000 pidieron el tarjetón de esa consulta.

De otro lado, un candidato de la derecha. La más visible hoy es Paloma Valencia, ganadora de la tercera consulta, quien suma más de tres millones de votos y venía al alza en las encuestas. Más a la derecha y segundo en los sondeos sigue el ultra Abelardo de la Espriella, que nunca se ha medido a las urnas, pero que ayudó a que el pequeño Movimiento de Salvación Nacional saltara de 31.000 votos al Senado en 2022 a más de 680.000 este domingo.

2. La derecha establecida crece mientras la ultraderecha despunta

La senadora Paloma Valencia fue la protagonista de la noche. No ganó, arrasó, con cerca del 46% de los votos de las tres consultas combinadas y más de 3,2 millones de sufragios. Ninguna encuesta anticipaba esa magnitud por la candidatura impulsada por el expresidente Álvaro Uribe. Tampoco el millón largo de votos del segundo en su consulta, el centroderechista Juan Daniel Oviedo. Sumados, esos datos muestran la vitalidad de la derecha establecida.

El Centro Democrático, además, se reafirmó como la segunda fuerza en el Senado con alrededor del 16% de los votos, que le dan unas 17 curules, por encima de las 13 actuales. Sumados Conservadores, Cambio Radical y el propio Centro Democrático, la derecha institucional mantiene unos 35 escaños, un peso legislativo mejor que el de 2022. Valencia llega a la recta presidencial con un espaldarazo mejor que el de Fico Gutiérrez, el candidato de la derecha.

Una de las expectativas de la noche era si el Movimiento de Salvación Nacional —el partido que avaló a Abelardo de la Espriella— lograba superar el 3% de los votos válidos necesarios para acceder al Senado. Con el escrutinio avanzado, lo supera por poco: 3,6%, lo que significa que entraría con una representación mínima, de unos tres senadores, y que se quedaría corto frente al millón de votos que proyectaba su presidente y ahora senador electo, Enrique Gómez. En 2022, Salvación Nacional había obtenido apenas 31.000 votos al Senado. Aunque multiplicó esa cifra, no logró la explosión que prometían las encuestas, lo que muestra que por ahora la ultraderecha solo despunta, sin irrumpir con fuerza.

3. La izquierda se concentra detrás de Petro y Cepeda

El fracaso de la consulta del progresismo es una gran prueba de que la izquierda sigue las indicaciones del presidente Gustavo Petro, quien llamó a no votarla, pero sí apoyar a su partido en las legislativas. Y los votantes aparecieron: el Pacto Histórico supera los 4,3 millones de votos al Senado, un salto de los 2,8 millones de 2022, y crece de 20 a unos 25 escaños. La historia es aún más reveladora con el fracaso del Frente Amplio Unitario de Roy Barreras y de la coalición de Carlos Caicedo al no superar el umbral. Barreras, además, logró una victoria pírrica en su consulta —poco más de 260.000 votos— y su lista al Senado quedó apenas con el 2% de la votación. Fuerza Ciudadana apenas llegó al 0,57%. El resultado es que la izquierda llega a las presidenciales concentrada en un solo polo, el de Petro, Iván Cepeda y el Pacto Histórico, sin competencia real en el espacio progresista.

4. El centro se desploma y sus votantes se mueven a la derecha

La gran sorpresa del centro no fue Claudia López, sino Juan Daniel Oviedo. La exalcaldesa de Bogotá ganó su consulta con el 92% de los votos internos, pero obtuvo apenas el 8% del total de votos por las tres consultas, por debajo incluso de los 723.000 que había sacado Sergio Fajardo en una fallida consulta de 2022. Mientras tanto, Oviedo, excandidato de la Gran Consulta, superó el millón de votos y se convirtió en la segunda figura más votada de la jornada después de Valencia. El centro del domingo no fue el de López —moderado, de centroizquierda— sino el de Oviedo: técnico, independiente, más de centroderecha. Ese desplazamiento del electorado de centro hacia la derecha es quizás la señal más importante para entender cómo se configurará la primera vuelta del 31 de mayo.

5. El petrismo y el uribismo crecen en un Congreso igual de dividido

Pese a los 28 partidos en competencia, el mapa legislativo que emerge del domingo reproduce con notable fidelidad el del Senado 2022, con una diferencia: el crecimiento de los dos partidos más organizados, que llevaron listas cerradas al Senado y representan la izquierda y la derecha. El Pacto Histórico lidera con cerca del 23% del voto, lo que le augura crecer de 20 a unas 25 curules; el Centro Democrático lo sigue con el 15%, para un aumento de 13 a unas 16. Así, esos dos partidos sumarán alrededor del 40% de la cámara alta, cuando hoy tenían menos del 30%. Pero los partidos Liberal, Conservador, Verde, La U y Cambio Radical conservan su peso, con algunos ajustes, y son una franja que ningún Gobierno podrá ignorar. Lo nuevo es la entrada de Salvación Nacional. Lo que no cambió es la lógica: ningún bloque hace mayoría, y el próximo presidente —sea quien sea— tendrá que negociar.

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