“Vándalos” y amenazas de hasta 10 años de cárcel: Trump desvía la culpa por el fracaso de la piscina reflectante del Monumento a Lincoln
Varias personas fueron detenidas acusadas de arruinar el plan del presidente de pintar el estanque de la capital, sobre el que flotan ahora las algas y el desconchado de la pintura
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha culpado a los vándalos del fracaso que ha supuesto su proyecto de renovar el estanque del National Mall, el parque rodeado de los principales monumentos de la capital. Su malograda idea de convertir la piscina que se extiende entre el i...
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha culpado a los vándalos del fracaso que ha supuesto su proyecto de renovar el estanque del National Mall, el parque rodeado de los principales monumentos de la capital. Su malograda idea de convertir la piscina que se extiende entre el imponente monumento dedicado a Abraham Lincoln y el obelisco a George Washington en un espejo donde se reflejaran los emblemáticos monumentos en un color azul al estilo de la bandera estadounidense, acabó convirtiéndose en una charca donde los patos sortean la acumulación de algas verdosas y pedazos de pintura desprendidos del fondo. Varias personas fueron detenidas durante el fin de semana y otras recibieron órdenes de citación por supuestamente vandalizar el estanque.
“De las MUCHAS estatuas y fuentes que reconstruimos, renovamos, limpiamos y reparamos, la única que fue objeto de vandalismo fue el Estanque Reflectante; ¡ya se está atendiendo el asunto con la mayor urgencia!”, escribió el mandatario en su red social Truth este lunes. Y lanzó una advertencia: “Por favor, recuerde que existe una pena de diez años de prisión por la destrucción —o incluso por el intento de destrucción— de tales elementos; ¡una pena que se aplicará con todo rigor!”.
El inquilino de la Casa Blanca no se caracteriza por asumir fracasos. Que el estanque que iba a convertirse en una de las postales más fotografiadas de la celebración del 250º aniversario de la firma de la Declaración de Independencia de Estados Unidos haya acabado en un fiasco objeto de burla no le ha sentado muy bien. Durante el fin de semana, agentes de varios cuerpos policiales, entre ellos miembros de la Policía de Parques y alguaciles federales (U.S. Marshals), vigilaban a los visitantes que se asomaban a la fallida piscina como si fuera una atracción turística. Al menos cinco personas fueron detenidas y otras tantas recibieron citaciones. Acusadas de vandalismo, por supuestamente desconchar la pintura del estanque, varios de ellos declararon a medios locales que solo habían recogido pedazos que flotaban en la superficie.
Había quien agarraba las escamas de la pintura azul intenso como si de un souvenir se tratara; otros argumentaron que su intención era retirar la basura flotante que emergió del fondo del estanque.
Una de las personas detenidas, el ciclista y exatleta olímpico estadounidense David Hearn, se enfrenta ahora a un cargo por daños a la propiedad, según informó The Washington Post. Agentes de la Policía de Parques que patrullaban la zona del Monumento a Lincoln el viernes por la tarde observaron a un individuo arrancando pintura del estanque, según dijo un portavoz del departamento por correo electrónico.
En una entrevista con The Post, Hearn relató que se detuvo junto al estanque durante un paseo en bicicleta el viernes y extendió la mano para tocar un trozo del nuevo revestimiento que estaba parcialmente desprendido del fondo. Afirmó que no causó ningún daño. “No cometí actos vandálicos”, declaró Hearn. “No destruí, rompí ni arranqué nada. Para cuando me di cuenta de lo que estaba pasando, ya me estaban esposando”, afirmó al diario.
La renovación del estanque, que Trump anunció ufano como parte de su propósito de “embellecer” la capital del país antes de que comiencen las celebraciones del 4 de julio, ha sido polémica desde el comienzo. La Administración adjudicó a dedo las obras a una empresa que, según Trump, había trabajado en las piscinas de uno de sus clubes de golf, eludiendo las leyes de licitación. Las obras costaron 14 millones de dólares y concluyeron en seis semanas, a tiempo para convertirse en la postal que el presidente quería. El azul del fondo simbolizaría la bandera de Estados Unidos y los monumentos que lo rodean se reflejarían en la superficie, similar a un espejo por las aguas cristalinas. El 3 de junio anunció la conclusión de los trabajos de reforma. “Será la primera vez desde su construcción en 1922 que el estanque funcione, y lo hará de manera magnífica”, publicó en su red social.
Pocos días después, la acumulación de algas tiñó de verde el agua y el presidente se apresuró a calificar de “vandalismo vergonzoso” la causa, afirmando que habían vertido químicos corrosivos, lo que provocó la mayor acumulación de las plantas acuáticas en años. Trump también dijo que los saboteadores habían abierto una brecha en la fachada, aunque no se ha podido comprobar.
Los expertos, sin embargo, han apuntado que en la renovación no se corrigieron los problemas que desde hace años tenía el estanque, como tuberías rotas y filtraciones. En cambio, aplicaron soluciones temporales como añadir peróxido de hidrógeno al agua para intentar eliminar las algas. El desprendimiento de la pintura azul, que ha dejado a la vista el hormigón que recubre en algunas zonas, también puede deberse a que la impermeabilización no se realizó correctamente y debajo del revestimiento persisten los problemas.
De momento, la renovación del estanque, que mide unos 620 metros de largo por unos 50 metros de ancho, parece lejos de garantizar aguas cristalinas por cien años, como anunció Trump, pero de alguna forma sí se ha convertido en una postal. Los turistas acuden a fotografiarla, no porque refleje los históricos monumentos que representan la grandeza del país, sino por la turbulencia de las aguas que enturbian la imagen de la zona más simbólica de su capital.