La “doble vida” de Eric Swalwell: de su lucha contra Trump a ser acusado de violación
Los testimonios de varias mujeres que dicen ser víctimas de agresiones sexuales tumbaron al congresista que encabezaba la contienda demócrata para gobernador de California
Lonna Drewes cuenta que, inexplicablemente, quedó paralizada al llegar a la habitación donde se hospedaba el entonces congresista demócrata Eric Swalwell. La modelo había tomado solo una copa de vino durante una cena en Los Ángeles, California, en la que buscaba afianzar el respaldo de un aliado estratégico para su incipiente carrera en la política. Ella cree que Swalwell puso una sustancia en su bebida para violarla sin que se resistiera. El incidente sucedió en 2018.
“Él me drogó, me violó y me ahorcó… No podía mover mis brazos. Él estaba encima de mí, me ahorcaba y lo único que podía hacer era mirar. Me desmayé. Pensé que había muerto”, recordó aquel oscuro pasaje de su vida en una entrevista con la CNN.
El testimonio de Drewes se suma al de otras mujeres que acusan a Swalwell por agresión sexual, desde recibir fotografías de desnudos no solicitados hasta hacer descripciones gráficas de terribles violaciones. La caída del demócrata era inminente: primero renunció a su exitosa campaña para gobernador de California y después a su curul en el Congreso. Aún debe responder a las investigaciones que realizan la oficina del sheriff del condado de Los Ángeles y la Fiscalía de Manhattan. Con todo, él sigue rechazando los señalamientos que pesan en su contra y advierte que tomaría acciones legales contra quienes “orquestaron” la que califica como una campaña para sacarlo de la carrera para suceder a Gavin Newsom.
“Estas acusaciones son falsas, fabricadas y profundamente ofensivas… diseñadas para destruir la reputación de un hombre que ha estado veinte años en el servicio público”, declaró en un comunicado Sara Azari, abogada del ahora exlegislador. “El tiempo, la naturaleza y el lanzamiento coordinado de estas acusaciones viles y atroces hablan por sí mismos… Confiamos en que la verdad prevalecerá”.
Drewes contó en una conferencia de prensa el martes que se reunió con Swalwell en tres ocasiones y que lo consideraba un amigo. En el tercer encuentro, este le dijo que necesitaba regresar a su habitación de hotel para buscar algo que había olvidado. Era un pretexto para llevarla al lugar donde la violaría, de acuerdo con su relato. “Me desperté a las 4.00 de la madrugada. Él estaba a mi lado (en el cuarto del hotel). Y me fui”, contó. Durante casi ocho años, la mujer pensó en acudir a las autoridades, pero se detuvo, dijo, por la influencia política de su agresor.
“Cuando supe que estaba compitiendo para gobernador, pensé: ‘Dios, esto no puede suceder’… Estaba esperando que alguien más hablara”, declaró Drewes a CNN. Su espera concluyó el viernes, cuando las primeras denunciantes alzaron la voz, incluyendo una antigua empleada de Swalwell que asegura haber sido agredida sexualmente por el excongresista en la ciudad de Nueva York en 2024. “Mi motivación fue hacerlo por otras mujeres. Sé que no puedo ser la única… Por mucho tiempo yo quise denunciarlo”, agregó Drewes a dicho medio.
Antes de que el testimonio de Drewes saliera a la luz pública, Swalwell dio la cara en un video que publicó en sus redes sociales. “Nunca ocurrieron”, afirmó sobre los señalamientos que empezaban a surgir. “Sabes quién soy”, subrayó en una parte de su declaración dirigida a sus simpatizantes, intentando rescatar su campaña por la gubernatura y retener su escaño. “Como fiscal fui a la corte… particularmente en nombre de víctimas de abusos sexuales”.
En la conferencia del martes, Lisa Bloom, abogada de Drewes, calificó a ese video de “verborrea y maniobra de manipulación”.
Una carrera meteórica
Antes de que Swalwell cayera al precipicio, se había convertido en un político con un futuro prometedor. Su campaña política lo definía como alguien que “fue criado por republicanos en Dublin, California”, para luego “pasarse al otro lado”, convencido de que “los demócratas tenían mejores ideas”.
Hijo de un policía y de una emprendedora, pudo matricularse en la Escuela de Leyes de la Universidad de Maryland gracias a una beca deportiva, y fue el primero de su familia en titularse. Su primer empleo profesional fue en la Fiscalía del Distrito del condado de Alameda. A la edad de 29 años se convirtió en concejal de su ciudad natal. Tres años después, en 2013, su trayectoria tomó vuelo hacia horizontes más amplios: derrotó en las urnas al congresista Pete Stark, decano de la delegación de California y con 20 mandatos en el cargo. Llegaba así un talento emergente al Capitolio, controlado en esa época por los republicanos. Barack Obama tenía las riendas del país.
“Se convirtió en uno de los comentaristas favoritos de los demócratas… Y pasaba el tiempo en las salas de espera de los estudios de televisión, alternando con personas famosas”, afirmó un excolaborador citado por The Washington Post en un artículo que describe cómo Swalwell se abrió paso en el Congreso gracias a su relación cercana con notables figuras del Partido Demócrata y por asestar golpes al presidente Donald Trump.
En una de las cúspides de su carrera, en 2020, fue precandidato presidencial y participó en un debate en Miami en el cual le pidió a Joe Biden que “pasara la antorcha”, algo que eventualmente sucedió.
Venía de ganar puntos dentro de su instituto, como dirigir la investigación del Congreso sobre la supuesta injerencia de Rusia en las votaciones presidenciales de 2016 y participar en los dos juicios políticos (impeachment) contra Trump. Las anécdotas sobre lo que sucedió tras bambalinas en el fallido intento para expulsar al magnate republicano de la Casa Blanca las narra en su libro End Game.
“El rostro más feroz de la resistencia demócrata”. Así se autodescribe en el portal de su campaña por la gubernatura, que sigue activo. Su principal promesa electoral era “mantener al peor presidente de la historia fuera de nuestros hogares, fuera de nuestras calles y fuera de nuestras vidas… El presidente ha militarizado nuestras calles, ha cancelado la investigación sobre el cáncer, ha eliminado los fondos para proyectos de energía limpia y persigue a nuestros amigos y vecinos inmigrantes en sus lugares de trabajo, en las escuelas de sus hijos y en sus iglesias”.
“Muchos candidatos hablan de enfrentarse a Trump. Yo me estoy enfrentando a él en tiempo real”, aseguraba. “Estoy liderando el esfuerzo de los demócratas en el Congreso para investigar los sucesos del 6 de enero” de 2021, agregó, refiriéndose a la turba de seguidores de Trump que, al final de su primer mandato, irrumpió en el Capitolio para intentar detener la certificación de la victoria electoral de Biden.
Poco antes de que el periódico San Francisco Chronicle publicara un reportaje sobre las acusaciones de tres denunciantes, Swalwell declaró que temía que la Administración federal le formulara falsos cargos penales para evitar que gobernara uno de los principales bastiones del Partido Demócrata. “Nosotros tenemos la oportunidad de escribir la historia de una nueva California, no Donald Trump”, dijo en una entrevista en el podcast The Joy Reid Show.
En noviembre lanzó su sombrero al ruedo de la reñida contienda para gobernador de California y casi de inmediato tomó la delantera. Sindicatos y destacados demócratas le dieron su respaldo. Ahora, sin embargo, le acusan de llevar “una doble vida” y de prácticamente haberlos engañado. “Eso es absolutamente falso”, respondió Nancy Pelosi, la presidenta emérita de la Cámara de Representantes, al ser cuestionada sobre si sabía de dichas acusaciones, durante un foro de la Universidad George Washington.
Siendo la nueva figura política en el ojo del huracán por alegatos de agresiones sexuales, su nombre queda suspendido entre el estupor de quienes leen las descripciones de sus denunciantes y la mofa en las redes sociales. “Liberen los archivos de Eric Swalwell”, escribió alguien en los comentarios de la publicación en Facebook en la cual rechazó todas las acusaciones.