Andy y las escrituras del partido “sin tribus”
En el recambio más importante de Morena, el partido en el poder hará purga sin darse el permiso de hablar en voz alta sobre la pertinencia de que el hijo de López Obrador siga en la dirigencia
No iba a haber tribus, pero hay apellidos que lucen inamovibles.
Profesan el credo de la igualdad y pocos meses después queda claro que hay unos más iguales que otros.
Qué diagnóstico que arribe a la conclusión de que la número uno de un partido ya no funciona deja sin explorar si, dado el caso, tal disfuncionalidad se debió a que piezas fundamentales de la cúpula también fallaron y es menester que dejen su espacio a sangre nueva.
Es Morena, y cuando topa con ...
No iba a haber tribus, pero hay apellidos que lucen inamovibles.
Profesan el credo de la igualdad y pocos meses después queda claro que hay unos más iguales que otros.
Qué diagnóstico que arribe a la conclusión de que la número uno de un partido ya no funciona deja sin explorar si, dado el caso, tal disfuncionalidad se debió a que piezas fundamentales de la cúpula también fallaron y es menester que dejen su espacio a sangre nueva.
Es Morena, y cuando topa con el nombre Andrés Manuel y el apellido López, así sea en segunda generación, se hace bolas.
En el recambio más importante de Morena, porque es el primero que ocurre desde el supuesto retiro de su fundador y líder máximo, el partido en el poder hará purga sin darse el permiso de hablar en voz alta sobre la pertinencia de que el hijo de López Obrador siga en la dirigencia.
Andrés Manuel López Beltrán, apodado Andy desde muy joven, no está contemplado en el programa de ajustes que el Movimiento Regeneración Nacional llevará a cabo en su congreso nacional de este fin de semana en la Ciudad de México.
Morena cambiará de presidenta. Saldrá Luisa María Alcalde, y también el titular de la secretaría de finanzas. No está en la convocatoria dada a conocer el lunes, sin embargo, el discutir la permanencia de López Beltrán en la cartera clave que es la secretaría de Organización.
Si como dicen las versiones que de tiempo atrás circulan, Andy y Alcalde no se llevan o lo hacen en malos términos, por qué se rompió el hilo solo del extremo de la presidenta del partido, que tiene tantas horas de vuelo, o más, que el segundo vástago de López Obrador.
El sacrificio que se le demanda a Alcalde, dos veces secretaria de Estado, con experiencia como legisladora y un cartel acreditado en debates mediáticos antes y después de que Morena ganara, contrasta con el mimo hacia López Beltrán, que rara vez abandona la sombra.
Andy, que una vez más se vio envuelto en la polémica cuando en un podcast conducido por Luisa María Alcalde pidió que ya no le llamaran por su diminutivo, no ha mudado de piel, a una más vocal y en primera persona, en el puesto partidista que ostenta desde octubre de 2024.
Y a reserva de lo que pase el domingo en el congreso de Morena, donde Alcalde rendirá su informe y dirá su adiós, la pertinencia de que López Beltrán permanezca abre interrogantes sobre lo que podría suceder con la nueva dirigencia, que caerá en manos de la hoy secretaria del Bienestar Ariadna Montiel.
Dejando a salvo las versiones de que por lo pronto López Beltrán se queda porque tiene encargados los comicios locales en Coahuila, donde se disputa la legislatura local, la duda sobre qué hará Morena en el futuro con el hijo de López Obrador no se disipa.
La primera definición que tendría que hacer el hijo favorito del expresidente es sobre el terruño donde eventualmente ha de presentarse como candidato. Hace año y medio López Beltrán parecía decantarse al respecto por Ciudad de México. O al menos así se interpretó de la súbita declaración que hizo en un mitin en la capital: “No quiero dejar pasar la oportunidad de agradecerles. Mi familia y yo seremos tabasqueños de nacimiento, pero nos consideramos chilangos por adopción y convicción”, dijo en diciembre de 2024.
Ya se sabe que, parafraseando a Chavela Vargas, no importa dónde nacieron, las y los chilangos lo son por las puras ganas de autonombrarse una vez radicados en la capital. Pero que Andy así se definiera desató la especulación de una candidatura capitalina.
Luego vino el tropiezo de los magros resultados de Morena en las elecciones locales del año pasado que le habían encomendado, y el escándalo por las vacaciones en Japón (que empeoró al justificar que se las merecía luego de su esfuerzo y que las pagó de su bolsillo).
Es decir, su periodo en la dirigencia ha estado marcado por varias cosas menos por un indiscutible crecimiento de su figura política o por resultados que acrediten que en él se encuentra el genio que el relevo generacional de Morena estaba buscando.
Quizá por eso es que ahora se le augura un futuro desde Tabasco: se habla de que pronto se le podría ver en la ruta larga, quizá una legislatura federal por el Estado que le vio nacer, pero donde no vive al menos desde hace un cuarto de siglo.
Si el escenario es comenzar “desde abajo”, cómo hace campaña para sí mismo el hijo bon vivant de quien se hizo famoso por su tesón y consistencia, su disciplina para recorrer todos los rincones, su fuerza para resistir climas, precariedad y, no pocas veces, ruindad opositora.
Esas dudas quedan para después, porque la incógnita inmediata es cómo procesará Morena a Andy con la salida de Luisa María Alcalde y la llegada tanto de la mencionada Montiel como de la exsecretaria de las Mujeres Citlalli Hernández, mujeres a quienes no se les puede regatear entrega a la causa y derecho a real margen de acción.
¿Será Andy como el jarrón chino que se suele decir que son los expresidentes? ¿Tendrá el hijo del exmandatario escriturado a su nombre el partido a pesar de sus desavenencias con una malograda dirigente, y so riesgo de dificultarle a la nueva dirigencia el actuar con total libertad?
Dudas que se podrían empezar a despejar el domingo.