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Chico moreno de gafas capilclinic

Cinco razones para hacerse un injerto capilar en Turquía (con garantías)

El precio es solo uno de los factores a tener en cuenta para volar a Estambul a poner fin a la calvicie.


Por primera vez en la historia de los injertos capilares, la solución definitiva a la calvicie está al alcance de cualquier bolsillo. Las sociedades científicas de medicina estética no disponen de datos oficiales pero en el sector se estima que unos 10.000 españoles viajan cada año a Estambul para someterse a una intervención en alguna de las 350 clínicas que la realizan. El coste de la operación puede ser hasta un 85% más barato que en España.

El bum de los injertos capilares en Turquía ha representado en la cirugía estética una revolución similar a la que supuso la llegada de las compañías low cost al negocio aéreo. Conlleva una importantísima fuente de ingresos para el país: alrededor de mil millones de euros al año. Sin embargo, este éxito se ha visto empañado por casos de centros que hacían implantes sin licencia ni personal cualificado, y cuyas consecuencias han sufrido los pacientes.

¿Merece la pena volar hasta Estambul para someterse a un injerto capilar? Según el equipo médico de Capilclinic, una clínica conocida en todo el mundo por estas intervenciones, centros como el suyo representan la mejor cara del turismo sanitario a Turquía, la de la medicina de precisión que podría encontrarse en España o en Alemania. Los pacientes, dicen los doctores, tienen muchos porqués para ponerse en sus manos.

Chico moreno capilclinic

1. La intervención, con especialistas de referencia. El equipo médico de Capilclinic lo encabeza el doctor Etoz, director médico del centro, y dispone de especialistas de referencia como el doctor Oguz, que se incorporó al centro tras su paso por el Hospital General de Sheffield (Reino Unido) y por el Hospital de Ankara. Ambos forman parte de numerosas sociedades científicas, entre ellas, la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica y Estética (ISAPS, por sus siglas en inglés), la misma organización a la que pertenecen los especialistas de países como España, Alemania o EE. UU. La ISAPS acredita la profesionalidad de sus miembros, es un sello de garantía para los clientes de un centro donde se realicen injertos capilares.

2. Se ingresa en un hospital certificado. El Medical Park Gaziosmanpaşa de Estambul, el mayor centro sanitario de la capital turca, alberga las instalaciones de Capilclinic, que abrió sus puertas en 2015 incorporando tecnología de última generación. El hospital ha recibido la certificación de la Comisión Conjunta Internacional (JCI, por sus siglas en inglés), una organización que acredita servicios médicos en todo el mundo, solo en EE. UU. más de 20.000. La JCI exige los más exigentes estándares de calidad higiénico-sanitarias, lo que representa un aval para los usuarios de los centros.

3. Los pacientes tienen seguimiento en España. Una de las singularidades de las intervenciones que llevan a cabo en Capilclinic es que el centro da una garantía por escrito de la operación, asegurando de este modo un buen resultado. En la mayor parte de los casos no surgen problemas, pero entre el 3% y el 5% de los pacientes sí pueden tener alguna complicación (infecciones, necrosis de la piel…). De ahí, la importancia de un seguimiento continuado durante varios meses. “En algunas ciudades españolas tenemos dermatólogos asociados donde puede dirigirse el paciente”, explica el doctor Oguz.

4. El precio es asequible. ¿Has pedido presupuesto en alguna clínica española para acabar de raíz con la calvicie? El paso por el quirófano cuesta entre 8.000 y 14.000 euros, según el número de folículos que haya que implantar. Aunque la mayor parte de los centros ofrecen financiación, la diferencia con las tarifas de un hospital de referencia en Turquía es abismal. El precio de un injerto capilar en Capilclinic es de 2.190 euros, con hotel incluido. La diferencia se debe a que en este tipo de operaciones no se requiere un material costoso (el más importante, el pelo, lo proporciona el paciente). El principal coste corresponde al salario de los profesionales y en Turquía es muy inferior al de otros países como España, sin que ello tenga repercusión alguna en el nivel médico de las intervenciones. “La tasa de éxito depende de la calidad del injerto del paciente y la experiencia del equipo, y el nuestro la tiene dilatada”, apunta el doctor Etoz.

5. Turquía es una potencia en estética. Junto a EE. UU., China, Alemania y Brasil, Turquía se ha posicionado como uno de los países del mundo punteros en medicina estética. En el año 2005 creó el Consejo de Desarrollo del Turismo para la Salud como estrategia para aumentan la actividad asistencial de sus hospitales captando pacientes procedentes del extranjero. El objetivo era convertir el país en 2023 en una referencia internacional en turismo de salud. En la especialidad de injertos capilares ya lo han conseguido.