Javier Olivares, creador de ‘Ena’: “Entiendo que Juan Carlos I esté herido, pero es mucho peor vivir en la Cañada Real que en Abu Dhabi”
Del abrazo imaginario de Lorca y Muñoz Seca a la gripe española: así continúa la serie histórica sobre la reina Victoria Eugenia, revelación de La 1: “No soy monárquico, pero admiro a los buenos profesionales y ella lo era”


A pesar de haber esperado año y medio a ser estrenada, Ena se ha convertido en uno de los éxitos de ficción del año, obteniendo en la emisión de sus dos primeros capítulos, el pasado lunes en La 1, un 17% de cuota de pantalla. La miniserie sobre la reina Victoria Eugenia, abuela del rey Juan Carlos I, retrata a una mujer nacida y bautizada en el escocés castillo de Balmoral que terminó siendo reina de la España de principios del siglo XX, un país muy distinto a su cultura de origen. El creador de la serie, Javier Olivares (El Ministerio del Tiempo), pone en boca de la monarca durante uno de sus diálogos unas palabras muy elocuentes: “yo soy reina de ninguna parte.
Coproducida por la cadena pública junto a La Cometa TV y Zona App, Ena consta de seis capítulos, basados en la novela homónima de la escritora Pilar Eyre, a partir de la cual Olivares ha añadido otros sucesos históricos. Cuenta los cambios en la vida de Victoria Eugenia de Battenberg en una época marcada por dos guerras mundiales, una guerra civil, la dictadura de Primo de Rivera, el exilio y una gran pandemia, la mal llamada gripe española.

Ante las protestas del creador de la serie, RTVE asegura a este periódico que la próxima emisión se hará en dual, con la opción de ver las escenas rodadas en inglés con subtítulos y sin doblaje. Olivares avanza a este periódico que podrá verse en los episodios restantes.
Pregunta. Esta es la historia de un doble desencuentro, la de una reina incomprendida por un país que ella misma no entendía.
Respuesta. Es de lo que menos suele hablarse de ella y es muy importante para mí. Era una gran profesional. Ella decía: “La monarquía son ritos, son rituales. Y si nosotros no nos lo creemos, jamás nos creerán a nosotros”. A mí me parece que era alguien educado bajo las faldas de la reina Victoria de Inglaterra y que tenía muy claro los códigos que había que cumplir para merecerse rey. Yo no soy monárquico, pero yo siempre admiro a los buenos profesionales.
P. ¿Qué vamos a ver en los siguientes cuatro capítulos?
R. En el capítulo uni y dos he contado quién es ella. Y a partir de ahí vuelo en otras direcciones. No es de esas series que llaman “una película muy larga”, sino un puzle en el que al final todo encaja. El tercer capítulo trata la llamada gripe española y que el paciente cero es estadounidense en un campamento militar en Estados Unidos. En el cuarto, la dictadura de Primo de Rivera y de su amante cupletista.
P. ¿Y cómo termina el rompecabezas?
R. En el quinto le hago un gran homenaje a Lorca y su obra Así que pasen cinco años. Pero también a Muñoz Seca, que, aunque fuera del otro bando, murió fusilado y su muerte también podría haberse evitado. En la serie, creo un encuentro ficticio entre los dos en la que se abrazan. Me lo pedía mi fuero interno. Y el capítulo 6 es la reina Victoria Eugenia citándose con un periodista español muy reconocido en Inglaterra para sonsacarle si Inglaterra va a apoyar a la monarquía.
P. ¿Qué vio en Kimberley Tell para que fuera su Ena?
R. A Joan Amargós lo elegimos directamente. Yo sigo mucho teatro catalán y él es un actor con bagaje. Además, tiene un parecido con Alfonso XIII. Con Kimberley hicimos casting, pero no hubo duda desde el principio. Cumple perfectamente con esa idea de extranjera, pero tiene una emotividad y una capacidad de comunicar muy grande.
No soy monárquico, pero admiro a los buenos profesionales y la reina Victoria Eugenia lo era
P. En la serie se matiza el perfil de anarquista que atentó contra los reyes el día de su boda, Mateo Morral, más de lo que suelen hacerlo los libros de historia.
R. Y había mucho más que, por cuestiones de tiempo, no pude contar. Eliminé un par de escenas grabadas que cuentan más su faceta como criminal y, haciendo autocrítica, creo su retrato ha quedado algo descompensado en la serie. Su parte es mejorable, pero suficiente para contar la historia de las dos Españas.
P. ¿Cómo abordó al personaje?
R. Lo primero que pensé sobre un atentado contra los reyes es quién lo hace y por qué. Era un hombre culto, de buena familia y muy sensible, que estaba siempre luchando por la gente humilde. Para mí fue utilizado, una especie de instrumento. Antes de emitirse Ena, todo el mundo decía que iba a blanquear la monarquía. Durante la emisión, en Twitter decían que estaba blanqueando el terrorismo. No sabes nunca a qué atenerte.
P. ¿Qué le pareció que en el estreno se emitiera (de forma excepcional) un doble capítulo, terminando de madrugada?
R. Yo ya ahí no opino. Yo soy de la vieja escuela en la que la ficción se emitía a las 10 de la noche.
P. ¿Por qué cree que de todos los proyectos anunciados repasando la vida del rey emérito Juan Carlos I solo han salido adelante los documentales?
R. No es solo cuestión de que la no ficción sea más barata de producir. Yo creo que la ficción llega a más gente y lo hace de una manera en la que acaba contando la realidad, bien histórica, bien social, bien emocional. Y esa es una puñalada que te da en el corazón.

P. ¿La suya sobre el emérito llegará a ver la luz?
R. No lo sé. Pero tengo preparada la serie entera, de tres temporadas, con los dos primeros capítulos ya escritos.
P. Además, Juan Carlos I sigue dando material, como su reciente entrevista en Francia, en la que dice que no se arrepiente de nada. Es una escena que resulta imprescindible para una serie sobre su vida.
R. Aunque no soy un historiador experto, he estudiado su figura. Como espectador, me parece que es alguien que está herido en su orgullo de una manera tan brutal que por eso le sale fácil decir lo que dice. Yo lo entiendo, porque cuando eres todo y luego no lo eres debe de ser duro. Pero yo creo que tan mal no está. Es mucho peor vivir en la Cañada Real que en Abu Dhabi.
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