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Sobre la piedra de Nick Kamen fundé mi iglesia

El anuncio de Levi’s que protagonizó despertó mi deseo adolescente y las ganas de vivir allí donde los chicos pudieran desnudarse sin complejos

Nick Kamen, en el anuncio de Levi's en 1985.
Nick Kamen, en el anuncio de Levi's en 1985.

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Ahora lo veo y no siento ni pizca de lo que sentí, ni por asomo. Es ingenuo y hasta cándido. Pero recuerdo perfectamente lo que supuso para mí en su momento. Era la primera vez, o una de las primeras, en las que se utilizaba un modelo masculino en un anuncio de la tele para representar el deseo. Y a mí me explotó la cabeza. Ese momento supuso un antes y un después. Y creo que sobre esa piedra fundé mi iglesia. O sea, el corpus teórico sobre el que he basado luego toda mi carrera. Sí, con un anuncio de Levi’s en 1985 en el que Nick Kamen se quitaba la ropa para ponerla a lavar. Así de profunda es mi “obra”.

En un mundo donde era prácticamente imposible la representación del cuerpo desnudo de un hombre, solo cabía el deseo en forma de mujer, un chico entra en una lavandería de esas de monedas, se desnuda de manera despreocupada y se sienta en calzoncillos a esperar a que su ropa se lave, bajo la mirada censora y perpleja de todos los que allí están. Algo tan sencillo como eso removió mis cimientos, despertó no solo el deseo, y de qué manera, de un adolescente del interior de Galicia en los ochenta, sino las ganas de escapar de allí y de vivir en un lugar donde los chicos guapísimos pudieran desnudarse sin complejos, de expresarse como les diera la gana, aunque muchos les miraran raro.

Se acaba de morir Nick Kamen. Y yo solo quería contar aquí todo lo que le debo. Y cómo en ese anuncio está encerrado parte de mi mundo, el de verdad y el de ficción. Creo que algo del éxito de Élite tiene que ver con esto. Porque puede que algún adolescente viendo la serie sienta una pizca de lo que sentí yo viendo este anuncio de Levi’s, y despierte su deseo y también las ganas de hacer y de ser como le dé la gana. Aunque la ficción sea muy de mentira, aunque en realidad nadie entre en una lavandería y se quede desnudo. Pero hay mentiras, hay anuncios con modelos guapísimos, que cambian el mundo. Al menos el mío.

Carlos Montero es guionista y creador de series como Élite, Física o química y El desorden que dejas.

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