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El Mobile alega “razones de fuerza mayor” en un intento de reducir los costes de la suspensión

El principal responsable de la organización ha explicado que se plantearon otro formato o posponerlo, pero que es imposible predecir "cuándo concluirá esta situación" causada por el brote de coronavirus

John Hoffman, consejero delegado de GSMA, durante la rueda de prensa de este jueves sobre la cancelación del Mobile World Congress.

"Un caso de fuerza mayor". Así ha argumentado este jueves la GSMA, la asociación que organiza el Mobile World Congress, su decisión de cancelar por el coronavirus la feria de telefonía más importante del mundo, que debía celebrarse entre el 24 y el 27 de febrero en Barcelona, y que abre la puerta a una cascada de reclamaciones de las empresas que sí tenían previsto participar. "Ha resultado imposible realizar este evento por razones de fuerza mayor. Las prioridades han sido: salud y seguridad", ha asegurado Mats Granryd, director general de la GSM Association, que una vez tomada la decisión intenta ahora reducir el coste, en forma de indemnizaciones, vinculado a la cancelación de un evento que moviliza a 2.800 empresas y que genera un impacto en Barcelona de cerca de 500 millones de euros.

Granryd ha sostenido que pese a que la ciudad está preparada para acometer un reto sanitario como el del coronavirus había "muchas declaraciones del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades y de otras instituciones" que respaldan la decisión de la GSMA. Expertos consultados por este diario opinan que la "causa de fuerza mayor" es la vía para que la GSMA pueda minimizar el monto de las indemnizaciones. El presidente de Fira de Barcelona, Pau Relat, ha insistido en que "ni Barcelona, ni Cataluña, ni España" están en zona de riesgo de coronavirus. Una idea que han repetido las diferentes autoridades políticas y sanitarias durante toda la semana, en contraposición con el argumento esgrimido por la GSMA.

Los expertos, sin embargo, advierten de que probar la fuerza mayor ante los tribunales será complicado. Sobre todo teniendo en cuenta que la OMS, aunque ha decretado la emergencia internacional, no ha recomendado restricciones al movimiento de personas o mercancías fuera de China. "Si la OMS hubiese recomendado no desplazarse, la decisión del organizador quedaría más amparada. Pero esto no se ha producido y además se están celebrando otros eventos a nivel internacional", afirma Óscar Casanovas, profesor de Derecho y Política Turística del CETT-UB.

Mats Granryd, director general de GSM Association; John Hoffman, principal responsable de la organización del Mobile; Quim Torra, presidente de la Generalitat; y Pau Relat, Presidente del Consejo de Administración de la Fira.
Mats Granryd, director general de GSM Association; John Hoffman, principal responsable de la organización del Mobile; Quim Torra, presidente de la Generalitat; y Pau Relat, Presidente del Consejo de Administración de la Fira.

La fuerza mayor es un concepto que recoge el código civil español y que exonera de responsabilidad a alguien que presta un servicio cuando "se ve superado por las circunstancias", añade Casanovas. Recuerda que la fuerza mayor va aparejada de otros dos conceptos: que sea "imprevisible e inevitable". "No creo que, en estos momentos, se pueda sostener eso. No hay fuerza mayor solo porque lo diga el organizador", dice Casanovas. "Me cuesta mucho ver la fuerza mayor cuando están todos los días aterrizando aviones desde China y cuando las autoridades están diciendo que sí se puede celebrar... Para que haya fuerza mayor tiene que haber un hecho imprevisto y súbito", coincide con él Adalberto Guerrero, profesor de derecho civil, consultor de la UOC y director de Círculo Legal en Barcelona.

Los expertos coinciden que, aunque la cancelación abre la puerta a las reclamaciones, es posible que prime el acuerdo sobre el conflicto. "Las empresas seguramente podrán cobrárselo en otras ediciones del Mobile, hay mucha interdependencia", afirma Guerrero. El problema puede venir en otros actores, como los hoteles, que han perdido dinero por la decisión del Mobile. Casanovas va más allá y piensa también en el resto de profesionales afectados. "Hay cancelaciones hoteleras, de apartamentos turísticos, la restauración, el transporte, los guías turísticos... Éstos seguramente no reclamanrán porque en el futuro deberán seguir trabajando con ellos. La cancelación es un shock que padece la cuidad y que deja huella".

Sobre la mesa, y durante varios días, ha habido dos opciones: reducir el congreso o posponerlo. El principal responsable de la organización, John Hoffman, ha explicado que se plantearon un formato más pequeño. "Pero nuestros compradores nos indicaron que no vendrían", ha explicado. También pensaron en posponerlo, pero era imposible predecir "cuándo concluirá esta situación". Otras fuentes han explicado a este diario que la organización contemplaba desde inicios de semana la suspensión del evento, después de que se ampliara el goteo de cancelaciones por parte de empresas, pero requería de un argumento que le diera base legal para evitar las peticiones de indemnizaciones.

Comienza el desmontaje del Mobile World Congress.

Granryd ha destacado que la decisión no tiene solo motivaciones económicas —"Esto no va solo de dinero", ha dicho el ejecutivo— y, preguntado al respecto, ha descartado que la decisión de las grandes compañías de no acudir a Barcelona tenga que ver con la guerra comercial entre Estados Unidos y China. También ha declarado que no han calculado el coste de la cancelación.

"Estaba todo a punto para hacer la mejor edición", ha dicho la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, quien ha añadido que "lamenta la cancelación por el impacto económico, pero también por el trabajo realizado". Quim Torra, presidente de la Generalitat, no ha asistido a la rueda de prensa, pero sí se ha reunido previamente con Hoffman. La decisión llega después de que una treintena de empresas anunciara que no asistirían a la cita. Pero en el mismo comunicado de la suspensión la organización ya aseguraba la nueva edición de 2021 en la capital catalana. Para ello ya trabajan con las Administraciones para el MWC 2021 y los siguientes; el contrato está vigente hasta el 2023. De momento, no se ha planteado alargar para compensar la edición no celebrada, según ha dicho Hoffman. "Hoy es un día muy oscuro y muy decepcionante, pero esto va de futuro, va de nuestro futuro juntos", ha remarcado el estadounidense.

El consejero de Políticas Digitales, Jordi Puigneró, ha destacado: "Todos vamos a una y continuaremos trabajando con lealtad absoluta hacia el proyecto", mientras que ha atribuido la cancelación del Mobile "al miedo global". Un miedo que ha dejado en blanco una semana clave para muchos de los servicios de Barcelona. El sector de los vehículos de alquiler con conductor (VTC), por ejemplo, dejará de ingresar unos 12 millones de euros por la cancelación, mientras que los taxistas estiman que verán reducidos sus ingresos entre un 20% y un 30%. El presidente de la patronal catalana Fomento del Trabajo, Josep Sánchez Llibre, ha lamentado los 15.000 empleos perdidos. El sector de la restauración de Barcelona, por su parte, calcula que perderá unos 40 millones de euros de ingresos.

Una cadena de cancelaciones

La primera compañía en desertar fue la coreana LG. Corría el 5 de febrero y el temor de contagio hacía mella en el fabricante. Esta decisión fue como una compuerta por la que fueron saliendo compañías a una velocidad creciente. De poco sirvió que tanto la GSMA como las autoridades (Gobierno de España, Generalitat y Ayuntamiento de Barcelona) se esforzasen por dar una sensación de calma. La GSMA incluso redobló los esfuerzos por asegurar la limpieza e higiene durante el certamen para evitar el posible contagio del coronavirus, que se hicieron más estrictas con el paso de los días y el aumento de cancelaciones. Pasaron de proponer cambiar los micrófonos asiduamente o sugerir que los asistentes no se saludaran con un apretón de manos a prohibir la entrada de cualquier viajero que llegara de la provincia china de Hubei y exigir a los asistentes que demostraran que no habían estado en China en los últimos 14 días. Incluso se planteaban tomar la temperatura corporal a los asistentes a la entrada.

Aun así, las cancelaciones continuaban y las hacían compañías de mucho peso: Cisco, Intel, AT&T, Sprint, Facebook y Mcafee. Así como los fabricantes de móviles Vivo, Sony, LG, TCL o HMD. Y los de redes Nokia y Ericsson. La puntilla llegó el miércoles, cuando por la mañana grandes operadores europeos como Vodafone, Deutsche Telekom y BT, con mucho poder de decisión en la GSMA, se sumaron a las deserciones. Telefónica, que ejercía de anfitrión, prefirió mantenerse al margen.

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