La última frontera de la desinformación: cobrar por contar conspiraciones

Plataformas de micromecenazgo como Patreon permiten monetizar su labor y encontrar otro espacio más privado para sus mensajes

Un instante del documental francés 'Hold-Up', financiado mediante 370.000 euros obtenidos de dos plataformas de micromecenazgo y que contiene 30 elementos desinformativos según France Presse.
Un instante del documental francés 'Hold-Up', financiado mediante 370.000 euros obtenidos de dos plataformas de micromecenazgo y que contiene 30 elementos desinformativos según France Presse.EL PAÍS

El canal de Youtube Un abogado contra la demagogia invitó a hablar sobre la vacuna de Pfizer al biólogo Fernando López Mirones. “Aquí se divulga una opinión diferente sobre la verdad oficial”, dice el abogado Aitor Guisasola al empezar el vídeo. López Mirones explica que por el inicio del confinamiento no pudo ir a “un rodaje en el Índico de tiburones” y en su lugar hizo un “máster en virología en 10 meses”. Eso le ha permitido llegar a “conclusiones tremendas” sobre la pandemia.

A los dos minutos de conversación, el biólogo López Mirones advertía que había estado “ocho horas” analizando un documento de la farmacéutica Pfizer sobre la vacuna en EE UU y su conclusión era que, “si esto lo dicen ellos mismos, ataos los machos”. Entonces Guisasola interrumpe la grabación: “Del resto del vídeo tengo mis dudas si podría ser contrario a las normas comunitarias de Youtube”, dice. “Como tengo ya dos strikes [avisos] y no me quiero arriesgar a que me tiren el canal, no voy a subir el resto del vídeo aquí”, y manda a los usuarios a su web, fuera de redes sociales: “Creo que esto es verdad y que está bien pero bueno, pasaos que os interesará”, añade.

El vídeo introductorio sigue aún visible en la cuenta de Instagram, que antes era sobre cultura física y mental (Guisasola es muy musculoso). En Youtube el vídeo ya no está. Allí Guisasola tiene 208.000 suscriptores y en noviembre ya le limitaron unos días las publicaciones por publicar desinformación sobre la pandemia, según Youtube. Sus vídeos han sido vistos más de 32 millones de veces. La mayoría se centra en su opinión sobre aparentes despilfarros políticos, pero hay también una buena dosis sobre “así nos controlan” y la pandemia. Guisasola no ha respondido al intento de EL PAÍS de ponerse en contacto con él.

Guisasola tiene cuentas también en Instagram, Facebook, Twitter y Telegram, aunque Youtube es su canal central. Su cuenta más reciente es en Patreon, una web de micromecenazgo. Allí los usuarios financian la actividad de sus creadores favoritos. Estas plataformas son la última isla digital que la desinformación en español aspira a conquistar, según un nuevo informe publicado este viernes por Eu Disinfo Lab, organización no gubernamental dedicada a combatir la desinformación.

“Conspiradores y movimientos marginales tratan de estar presentes en plataformas de micromecenazgo”, dice el informe. “Usan este método de financiación como un modo de financiar sus actividades en redes sociales y a menudo usan Patreon como canal alternativo cuando se sienten censurados en otras plataformas.”

El estudio ha encontrado 17 cuentas vinculadas a desinformación o conspiración en España. La mayoría tiene solo un puñado de patronos que dan unos euros mensuales. Patreon permite no publicar el total de ingresos, con lo que no es posible dar una cifra concreta. El mayor ejemplo, según el informe, es Estado de Alarma TV, un canal de Youtube dirigido por el periodista Javier Negre y la analista Cristina Seguí. En Patreon tienen 623 mecenas. Eu Disinfo Lab estima que sus ingresos pueden llegar a alcanzar los 60.000 euros al mes.

Los criterios de Eu Disinfo Lab para definir los canales que desinforman se resumen en dos: difundir teorías ya desmontadas por fact-checkers y emplear en sus presentaciones conceptos relacionados habitualmente con conspiraciones como nuevo orden mundial, QAnon, 5G, covid o Bill Gates.

Este salto de plataforma en plataforma sirve a estos canales para ampliar su audiencia y ahora también monetizarla directamente, sin que medie la publicidad. Tanto en España como en América Latina la irrupción en Patreon u otras plataformas se ha producido este año. El confinamiento ha generado muchas horas libres donde el consumo de todo tipo de información se ha multiplicado. Después del buen resultado en el voto latino para Donald Trump en las elecciones de EEUU, el New York Times indagó sobre desinformación en español. En una de sus piezas citaba los canales Informativo G24 y Mr Capacho. Ambos tienen su página en Patreon.

El lamento por la supuesta censura de las redes, los medios o los “progres” es un recurso útil para intentar ganar dinero. “Los actores de la desinformación que difunden teorías conspirativas jugarán con la idea de que hay fuerzas que intentan censurarles y que necesitan apoyo económico para poder trabajar y encontrar la verdad”, dice Raquel Miguel, investigadora externa de Eu Disinfo Lab. El problema con los “avisos” de Youtube y la posible pérdida de la cuenta es que la plataforma de vídeos no es solo una herramienta magnífica para llegar a nuevos seguidores, sino que también permite monetizar los mensajes con anuncios. En Patreon los ingresos son estables y están al margen de las visualizaciones que pueda tener un vídeo.

Si de momento su éxito es residual o de poco impacto, no es motivo suficiente para infravalorarlo: “En Francia era igual hace dos años”, dice Miguel. “Pero ahora hay un ejemplo destacable. El documental Hold Up logró 370.000 euros en dos plataformas francesas de micromecenazgo [Ulule y Tipeee] y llegó a una audiencia muy amplia. Según France Presse, el documental contenía al menos 30 elementos desinformativos sobre la pandemia”, añade.

Patreon anunció en octubre su política de suspensión de cuentas vinculadas a QAnon, el grupo nacido en las redes en EE UU que sostiene que hay una conspiración mundial vinculada a redes pedófilas dirigida por líderes demócratas y estrellas de Hollywood. Una de las encontradas por Eu Disinfo Lab está, de hecho, ya suprimida por sus menciones a esta teoría conspirativa muy vinculada a seguidores de Trump. A preguntas de EL PAÍS, Patreon ha anunciado que tiene previstos más anuncios en el futuro próximo sobre desinformación. Mientras, sin embargo, actúan cuando alguien les advierte o proactivamente, lo que puede llevar tiempo, advierten fuentes de la compañía, porque lo hace gente real manualmente.

Patreon permite cerrar posts solo para mecenas. Esa función puede convertirse en un futuro cercano en una herramienta poderosa para difusores de desinformación. Sin usuarios que denunciaran contenidos, sería más difícil que sus cuentas fueran censuradas. El problema es convertir a usuarios en patronos. Por las cifras que de momento se ven en España, hay que tener muchos cientos de miles de seguidores para lograr unos cientos de euros al mes. O, en el caso de Estado de Alarma TV, ser un equipo grande con más acceso a perfiles y recursos profesionales.

El informe también aspira a poner el español en el mapa de la desinformación. Las plataformas cuidan primero lo que ocurre en inglés y luego saltan a otras lenguas. Patreon está disponible en español solo desde el mes de octubre.

“Nunca habrá una solución que prevenga completamente la monetización de la desinformación, pero es importante que se tome acción para hacerla más complicada”, dice Miguel. “La desinformación no debería ser un negocio del que sacar dinero fácilmente”, añade.

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