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Nest Hub: Google lanza en España su primer asistente virtual con pantalla

El dispositivo permite ver vídeos en Youtube, establecer rutinas o controlar los dispositivos conectados del hogar

Un usuario cocina mientras visualiza un vídeo en Google Nest Hub. / Vídeo promocional de Google Nest Hub.

“Ok Google, ¿cómo se hace el nudo de una corbata?”. Seguir las instrucciones por voz del asistente virtual de la compañía puede resultar complicado en algunas ocasiones. Pero hacer el nudo de una corbata o seguir los pasos de una receta puede ser mucho más fácil a través de una pantalla. Los gigantes tecnológicos son conscientes de ello y buscan nuevos diseños para sus altavoces inteligentes. Mientras que Amazon lanzó en España en febrero el asistente virtual con pantalla Echo Show, ahora llega al país la apuesta de Google. Se llama Nest Hub y cuenta con una pantalla de siete pulgadas que permite, entre otras cosas, ver fotografías en Google Fotos o visualizar videoclips en Youtube.

“Mediante comandos de voz puedes activar todas las funcionalidades que tenías con los altavoces inteligentes, pero además complementarlos con un componente visual”, ha explicado Andrés Leonardo Martínez, responsable de relaciones con desarrolladores para España de Google, a EL PAÍS este jueves en una presentación en Madrid del dispositivo. Nest Hub “está pensado para una reproducción de vídeos cortos”. “Ok Google, muéstrame cómo se corta una piña” o “pon un vídeo de Dua Lipa” son algunas de las órdenes a las que puede responder el altavoz.

El dispositivo está disponible en preventa en España a partir de este jueves en color tiza y carbón por 129 euros. A partir del 12 de junio también se podrá encontrar en puntos de venta físicos. El objetivo de Google con Nest Hub es dar comodidad al usuario dentro de su vivienda. Para conseguirlo, permite el control de diferentes dispositivos conectados como luces, cámaras o electrodomésticos inteligentes. En una demo, un trabajador de Google ha mostrado cómo es posible pedirle a Nest Hub que encienda el hervidor, ponga las luces en color verde o morado o reproduzca música en todos los altavoces inteligentes que haya en la vivienda a la vez con una simple orden: “Pon música jazz en multiroom”.

El dispositivo está disponible en preventa en España a partir de este jueves en color tiza y carbón por 129 euros

También es posible establecer diferentes rutinas. Es decir, conseguir que cada vez que le digas una palabra o una frase concreta el altavoz realice una serie de acciones predeterminadas, tal y como se ha demostrado en la demo. Cuando un trabajador de Google le da los buenos días al dispositivo, el nuevo altavoz inteligente de la compañía le reconoce y contesta lo siguiente: “Buenos días Raúl”. Y acto seguido le dice qué hora es, qué tiempo hace, cuánto va a tardar en ir en coche al trabajo, qué actividades tiene apuntadas en su agenda para ese día y cuáles son las últimas noticias. Google Nest Hub es capaz de reconocer hasta seis voces diferentes y establecer rutinas para cada una de ellas.

El altavoz también cuenta con un modo intérprete, de forma que puede traducir lo que se le pida en tiempo real a más de 20 idiomas. Entre ellos, chino, ruso, danés o alemán. Además, cuando no se esté utilizando, puede funcionar como un marco de fotos que muestre una selección de las imágenes del usuario en Google Fotos.

El dispositivo está pensado para ser colocado en “cualquier espacio” del hogar, desde la encimera de la cocina hasta la mesilla de noche. En la parte frontal, cuenta con dos micrófonos de largo alcance para que el usuario pueda pedirle una orden desde cualquier lugar de la habitación y también tiene un sensor de luz que adecúa la luminosidad de la pantalla al ambiente en el que se esté. En la parte trasera, tiene una pestaña que permite al usuario desactivar el micrófono.

La privacidad de los usuarios

Los asistentes virtuales se encuentran en el punto de mira. Varios expertos en privacidad y protección de datos alertan del uso de este tipo de dispositivos y consideran que no garantizan la privacidad del usuario. En los últimos años, este tipo de dispositivos se han activado por error en varias ocasiones. Pese a ello, el responsable de relaciones con desarrolladores para España de Google asegura que “no se procesa información que no vaya precedida de OK Google”. Además, hace hincapié en que el usuario puede borrar, cancelar y modificar lo que se recopila en el apartado Mi actividad.

Por el momento, la compañía no permite borrar de forma automática las conversaciones de los usuarios con el asistente. Tampoco lo hace Amazon, que hace unos días anunció una nueva función para borrar con la voz las grabaciones de un día determinado. “Alexa, elimina todo lo que he dicho hoy” y “Alexa, elimina lo que acabo de decir” son las dos nuevas órdenes con las que los usuarios pueden suprimir las grabaciones de voz almacenadas por la compañía. Este tipo de funciones para pedir con la voz que se eliminen las conversaciones no están disponibles con los dispositivos de Google.

Los gigantes tecnológicos explican en sus políticas de privacidad que almacenan grabaciones de conversaciones de los usuarios con los asistentes para mejorar el funcionamiento del sistema. Pero no son del todo transparentes al explicar a sus usuarios cómo se utilizan esos audios. Ni quién los escucha. Bloomberg reveló en abril que miles de empleados de Amazon de todo el mundo revisan a diario conversaciones aleatorias que los usuarios mantienen con Alexa. Google también reconoció a este periódico que algunos revisores podían acceder a algunos fragmentos de audio del asistente para ayudar a capacitar y mejorar el producto, pero no dio más detalles al respecto.

Leonardo Martínez ha matizado este jueves la información y ha explicado que estas escuchas solo se realizan cuando un usuario ha aceptado previamente “participar en un grupo de experimentación para mejorar los sistemas” y “siempre garantizando la privacidad”. “Eso no significa ni mucho menos que se haga de manera genérica”, ha señalado. De hecho, ha afirmado que de no ser miembro de uno de estos grupos de experimentación, “en ningún caso se comparte con empleados la voz del usuario”. Los trabajadores, según sostiene, tienen acceso a la red neuronal que permite, por ejemplo, mejorar el sonido cuando se está en un entorno de eco: “Eso no es voz, es un algoritmo”.

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