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Un fallo en el nuevo motor Vulcain II pudo ser la causa del accidente del Ariane 5

La lanzadera, con capacidad para poner en órbita hasta 10 toneladas, tuvo que ser destruida en su primer lanzamiento

Un fallo en el nuevo motor Vulcain II pudo ser la causa de que el cohete Ariane-5 se desviara anoche de su trayectoria tres minutos después del despegue, obligando a su destrucción, según ha explicado hoy el director general de Arianespace, Jean-Yves Le Gall.

El ejecutivo ha precisado que se formará "una comisión de investigación independiente" para determinar las "causas profundas" del fallo, que obligó a los técnicos a provocar la destrucción del cohete y de los dos satélites que llevaba.

"La comisión tendrá dos objetivos: comprobar si el fallo afecta al Ariane-5 clásico y si se puede continuar con el proyecto del modelo de 10 toneladas", ha señalado Le Gall en una teleconferencia desde la base de lanzamiento de Kuru, en la Guayana francesa. "Como es costumbre en Arianespace, será una comisión independiente la encargada de determinar los motivos del fracaso. Sus conclusiones se conocerán en unas semanas", ha afirmado.

Los dos pisos superiores de la lanzadera, equipados con un sistema de paracaídas, podrán recuperarse, lo que ayudará a determinar la causa del fracaso de la misión.

El director general, no obstante, ha afirmado que Arianespace dispone de tiempo para llevar a cabo la investigación, puesto que los próximos cuatro vuelos previstos no implicaban al Ariane-5 de diez toneladas. "La próxima semana tenemos programado el lanzamiento de un Ariane-4 y lo vamos a mantener. Ya lo hemos confirmado con el cliente", ha asegurado.

Introducción progresiva

Además, el directivo confía en que el fracaso de la misión 157 no retrase el resto de los vuelos programados del Ariane-5. "Nuestro objetivo era introducir el Ariane-5 de diez toneladas de forma progresiva. Ahora tenemos que esperar a las conclusiones de la comisión para saber si podemos seguir con nuestros planes".

La pérdida definitiva de la misión se produjo dos semanas después de que el vuelo inaugural del más potente de los Ariane-5 tuviera que abortarse a causa de un problema informático en el mecanismo de puesta en marcha del motor.

Con este vuelo, Arianespace pretendía liderar el sector de las lanzaderas de satélites comerciales en lo que a capacidad de transporte se refiere, frente a la competencia de Estados Unidos.