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Jerusalén, sellada para el entierro de un rabino

Ayer, primer día de la festividad del Sukot –la fiesta religiosa judía que conmemora los 40 años que los judíos pasaron vagando por el desierto del Sinaí antes de llegar a la tierra prometida-, falleció a los 96 años el rabino Avraham Shapira, un líder carismático al que veneraban a ciegas sus fieles, que hoy han atravesado la ciudad de Jerusalén hasta su entierro en el Monte de los Olivos. Shapira fue gran rabino de Israel entre 1983 y 1993, y hasta su muerte presidente de una prestigiosa yeshiva (escuela religiosa). Cuando abandonó el cargo, sus opiniones extremistas siguieron teniendo indudable peso entre los radicales judíos. Pero también entre quienes se consideran alejados del mundo religioso. El primer ministro, Ehud Olmert, ha asistido al funeral.