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El cuaderno de un editor

Jesús de Polanco, editor, empresario, presidente de EL PAÍS, murió ayer en Madrid, tras una larga enfermedad que se agravó en los últimos días por una neumonía de la que ya no se repuso. Fue hospitalizado, y en esa situación falleció, rodeado de sus hijos.

Jesús

En estos días atrás, el dolor era tan insoportable que ni siquiera leía EL PAÍS. Cuando me lo comentaron sus hijos comprendí que su estado tenía que ser peor de lo que aparentaba, pues renunciar a la lectura del diario, su diario, era un signo inequívoco de que había comenzado a desinteresarse por la vida. Todos sabíamos que pertenecía a la estirpe de los que mueren con las botas puestas. Por eso, frente a las insidias de la enfermedad y el sufrimiento luchó por mantenerse erguido y activo hasta el último minuto.

Los 'grandes sueños' entrelazan los hilos de nuestras vidas

Me encontraba en la palidez fluorescente de un despacho sin ventanas, contemplando la densa red de una hoja de cálculo vacía, cuando mi madre llamó para decirme que mi padre había muerto. No me sorprendió. Un año antes le habían diagnosticado cáncer terminal. Pero fue una sacudida para mi sistema, un interruptor apagado de golpe, la corriente que se corta y la cinta transportadora que se detiene.