'Caso Olivia y Anna'

Halladas dos botellas de buceo de Tomás Gimeno en la zona de Tenerife donde se le busca a él y su hija Anna

El hallazgo se produjo días atrás, aunque no se ha conocido hasta este jueves

El buque oceanográfico 'Ángeles Alvariño', en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife.
El buque oceanográfico 'Ángeles Alvariño', en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife.
Las Palmas de Gran Canaria - 24 jun 2021 - 11:38 UTC

El buque oceanográfico Ángeles Alvariño ha hallado dos botellas de aire comprimido de pequeño tamaño en el área donde se busca a Tomás Gimeno, de 37 años, y a su hija Anna, de un año, según han confirmado fuentes de la Guardia Civil. Las botellas son propiedad del padre de las dos menores desaparecidas el 27 de abril en Tenerife, dado que, según han explicado las fuentes consultadas, coinciden con las apuntadas en un recibo de rellenado que había en su casa. El cadáver de Olivia, de seis años, ya fue localizado el día 10 en el mar.

Este es el primer avance en la búsqueda de la menor y de su padre, que presuntamente acabó con la vida de sus dos hijas antes de arrojarlas al agua. El hallazgo se produjo días atrás, aunque no se ha sabido hasta este jueves. En las últimas horas, el delegado del Gobierno en Canarias, Anselmo Pestana, había pedido no perder la esperanza de que se encontraran más indicios o pruebas que señalen “algo más”, indicando que había que esperar al trabajo que está realizando el buque oceanográfico.

El Ángeles Alvariño localizó el pasado día 10 en el fondo marino dos bolsas de deporte atadas al ancla de la embarcación de recreo de Tomás Gimeno. Una de ellas, en la que supuestamente se encontraba el cuerpo de Anna, estaba rota y vacía. La otra contenía el cuerpo sin vida de Olivia.

El auto de la magistrada del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Número 3 de Güímar levantó el secreto del sumario el pasado 12 de abril. En su auto, acusa a Tomás Gimeno de matar a sus dos hijas en su casa de Igueste de Candelaria, envolviéndolas luego en toallas e introduciéndolas en bolsas de basura, que metió a su vez en bolsas de deporte para lanzarlas al agua hacia las 22.30 del 27 de abril, sujetas a una cadena, un cabo y al ancla.

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En el relato cronológico, la juez detalló que Tomás Gimeno entregó a su actual pareja un estuche lapicero con cinta de embalar, con un fajo de dinero por importe de 6.200 euros y una carta despidiéndose de ella. También destaca las conversaciones telefónicas con la madre de las niñas, Beatriz, una de ellas en presencia de un agente de la Guardia Civil, minutos antes de que una patrulla del instituto armado le diera el alto cuando iba en su lancha, imponiéndole una propuesta de sanción por saltarse las restricciones horarias del toque de queda por la covid-19. Gimeno volvería a salir en su barco una vez más esa noche. El móvil dejó de tener señal a las 2.28.

El Ángeles Alvariño está provisto de una ecosonda Multihaz EM 710. Su funcionamiento se basa en el tiempo que tarda una onda acústica en recorrer la distancia entre el punto de partida y el fondo del mar, y su retorno al punto inicial. Una gran cantidad de ondas acústicas que a su regreso se convierten en impulsos eléctricos permiten dibujar un mapa del fondo. Este proceso se puede repetir hasta 100 veces por segundo.

En caso de detectarse algo, llega el turno del robot Liropus 2000 (de la serie Super Mohawk II, fabricado por la empresa británica Sub-Atlantic). Este aparato submarino está dotado de un potente sistema de iluminación, cámaras de altas prestaciones, dos brazos manipuladores hidráulicos de precisión, un sistema de succión para muestras líquidas y gaseosas; y está valorado en 1,5 millones de euros.

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