La crisis del coronavirus

La hora de la vacunación para los mayores de 80 años

Siete comunidades inician la vacunación del siguiente grupo con diversas estrategias en centros de salud o pabellones

Una anciana de la residencia de mayores Domusvi de Leganés, en Madrid, recibe una dosis de la vacuna a principios de enero.
Una anciana de la residencia de mayores Domusvi de Leganés, en Madrid, recibe una dosis de la vacuna a principios de enero.Olmo Calvo

El plan de vacunación es uno, pero sus ritmos y la estrategia para implementarlo difieren en cada comunidad. Al menos siete comienzan esta misma semana con la inmunización de los mayores de 80 años, mientras las demás siguen con los grupos que les precedían y todavía perfilan la estrategia para pinchar a los ancianos. También varían las formas: Andalucía y Murcia están habilitando grandes instalaciones para estas vacunaciones aunque la norma general es, por el momento, continuar con visitas a domicilio y los centros de salud.

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Las que han comenzado ya con los pinchazos a mayores o lo harán esta misma semana son Andalucía, Aragón, Murcia, Canarias, Cantabria, Cataluña y Comunidad Valenciana, simultaneando con el grupo de grandes dependientes, que era el último de la primera fase. Galicia y Castilla-La Mancha lo prevén para la que viene. El resto no ha concretado fechas, pero lo hará entre finales de este mes y principios de marzo. A ellos les corresponden las vacunas de ARN mensajero: la de Pfizer y Moderna. Y todo esto irá en paralelo con la otra vacunación que ya ha arrancado: la de los trabajadores esenciales de menos de 55 con los viales de AstraZeneca.

Sanidad repite que el ritmo es el adecuado para conseguir la inmunización del 80% de los mayores de 80 años para finales de marzo. Las comunidades no se atreven a hacer pronósticos. La portavoz del grupo covid en Murcia ha dicho este lunes en rueda de prensa que no se va a poder acabar con la vacunación a mayores de 80 años en la región hasta dentro de mes y medio “como mínimo”, a pesar de ser una de las primeras en comenzar. En el País Vasco no creen que terminen de inmunizar a los septuagenarios, el siguiente grupo, antes de junio. Sobre el criterio de con quién empezar, algunas comunidades, como la valenciana, ha optado por los más ancianos, los que sobrepasan los 90. Galicia lo hará por apellidos: tras un sorteo se determinó que los que comienzan por la letra H serán los primeros.

España recibirá este mes cuatro millones de vacunas. Por el momento, tanto las autoridades sanitarias como los expertos aseguran que el embudo está en el número de dosis recibidas. De aquí a final de mes las comunidades dispondrán de más un millón semanal, una cifra ya no tan alejada del ritmo de alrededor de 2,1 millones que será necesario en el segundo trimestre para alcanzar el objetivo de vacunar al 70% de la población antes de que termine el verano. Hasta ahora, excepto en las primeras semanas, las dosis se han ido administrando según iban llegando. Al final de cada semana las autonomías habían pinchado más del 90% de las dosis recibidas. Este nuevo ritmo de llegada servirá para comprobar si pueden aumentar la velocidad con los recursos que hay.

Personal sanitario vacuna a una señora mayor en el centro de salud Castilla del Pino de Córdoba.
Personal sanitario vacuna a una señora mayor en el centro de salud Castilla del Pino de Córdoba.Salas / EFE

Murcia y Andalucía ya han optado por aplicar planes de vacunación masiva en grandes infraestructuras, como pabellones deportivos y recintos feriales, como han dicho que harán también Madrid y Cataluña. Fernando Simón, portavoz de Sanidad en la pandemia, ha asegurado este lunes que esto hoy día no es necesario porque no hay suficientes vacunas y que en el futuro el sistema nacional de salud debería ser capaz de gestionarlo sin recurrir a este tipo de soluciones. Sindicatos y colegios profesionales consultados coinciden en que hoy por hoy no tiene sentido este despliegue. Pero, como señala Manuela Romero, vicepresidenta del Consejo de Colegios Médicos (CGCOM), “puede ser un buen arranque para ir engrasando la maquinaria” de cara a abril. Entonces, cuando ya sí está previsto que lleguen dosis de forma masiva (no está claro el número exacto, pero sí que multiplicarán a las que ahora se reciben) este tipo de recintos puede ser la solución, según fuentes de distintos ámbitos del sector.

“Disponer de espacios dedicados a vacunación siempre y cuando reúnan condiciones adecuadas puede ser una solución, porque evitamos que se mezclen enfermos con personas que van a inmunizarse y puede descongestionar los centros de salud”, indica Maria José García del sindicato de enfermería Satse. Pero como insisten tanto ella como otros consultados, cuando llegue este momento será necesario también reforzar al personal para no dejar desatendidas las consultas rutinarias. También, como añade Vicente Martín, de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, hay que tener en cuenta que el recinto tiene que contar con ventilación y equipos suficientes, así como zonas de reanimación en caso de ser necesario. ”Tras cada pinchazo las personas deben pasar en observación 15 o 20 minutos por si les diera alguna reacción”, explica.

Otra cuestión es que este tipo de solución tampoco puede ser única. Dependerá del territorio y la población. Miriam Alía, responsable de vacunaciones de Médicos sin Fronteras en España, opina que en grupos priorizados no es muy adecuado utilizar grandes infraestructuras y seguramente son más adecuados los centros de salud, como se hace con la inmunización de la gripe. “Si hay muchas vacunas y hay que pincharlas a muchas personas en poco tiempo puede tener sentido, pero en general hay que procurar llegar lo más cerca del receptor que se pueda”, asegura.

Cuando el número de dosis que llegan deje de ser el embudo y haya más de las que se pueden poner comenzará la vacunación masiva. Esto no sucederá antes de abril. Entonces hará falta formar cadenas de pinchazos. Según Alía, un equipo puede tener unas ocho personas, entre quienes llevan el registro, los que cargan vacunas y los que las pinchan. Se trata de que haya una persona cuya única función sea inocular dosis. A este ritmo, los equipos de MSF son capaces de hacer más de mil pinchazos en siete horas. Pero con las medidas de la covid y la peculiaridad de sus vacunas esto baja a unas 200, según Diego Ayuso, del Consejo General de Enfermería. Llegado este momento también hará falta más personal. García, de Satse, recuerda que hay 2.500 enfermeras en paro. Todo esto, en cualquier caso, tendrá que estar conectado con los centros de atención primaria.

Con información de B. Coll, I. Valdés, L. Bohórquez, G. Vega, L. Tolosa, S. Nortes, F. Bono, J. Navarro, P. Gorospe, C. Bermeo y E. Saiz.

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