La crisis del coronavirus

La sucesión de festivos oculta la magnitud real de la tercera ola

Las pruebas realizadas descienden un 13% en la semana de Navidad pese a la mayor incidencia. Sanidad admite su “preocupación” e insta a las comunidades “a no bajar la guardia”

Punto de cribaje masivo en el barrio de Sants para la detección de la covid-19, en diciembre en Barcelona.
Punto de cribaje masivo en el barrio de Sants para la detección de la covid-19, en diciembre en Barcelona.Albert Garcia

Las señales de alerta que lanza el sistema sanitario se acumulan. La incidencia del coronavirus en España tocó fondo en la primera semana de diciembre tras la segunda ola de octubre y noviembre, pero desde entonces no ha dejado de aumentar. Los 189 casos por 100.000 habitantes a 14 días del 10 de diciembre ascendían a 280 el pasado jueves, último día con datos del Ministerio de Sanidad.

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El riesgo de rebrote se ha disparado este fin de semana en Cataluña al saltar de 368 puntos a 422 en apenas 24 horas. Andalucía ha informado este domingo de 2.200 nuevos contagios, la cifra más alta desde el 22 de noviembre. El País Vasco ha alertado de la escalada que mantiene la positividad —porcentaje de pruebas hechas que detectan el virus—, que se acerca al 8%. Y la Comunidad de Madrid registró el pasado miércoles más de 4.200 contagios, cifra no vista desde finales de septiembre, según su Informe de situación de la pandemia.

Este cúmulo de avisos, sin embargo, no refleja toda la magnitud de lo que muchos expertos ya califican como tercera ola. La sucesión de festivos en estas fechas reduce el número de pruebas realizadas y, por tanto, los casos diagnosticados y la incidencia. En la semana del 21 al 27 de diciembre, pese a que la curva de casos llevaba ya 10 días empinándose, las comunidades realizaron 843.330 pruebas PCR y test de antígenos, 124.000 menos (una reducción del 12,85%) que las realizadas una semana antes, según los últimos datos de Sanidad.

“Todos los indicadores están distorsionados estos días por los festivos”, admite Clara Prats, investigadora en Biología computacional de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC). “Enmascaran lo que está ocurriendo, hacen que la Rt [el número de reproducción básico instantáneo, es decir, a cuántas personas contagia cada infectado] sea más inestable y la incidencia más baja de lo que es en realidad”, añade.

El menor número de pruebas ha ofrecido en los últimos días datos paradójicos. En el conjunto de España, mientras la incidencia aumentaba, Sanidad informó el lunes 28 de diciembre de que los contagios detectados en los siete días anteriores eran 50.515, casi 6.000 menos que los notificados el lunes anterior.

La Generalitat de Cataluña ha publicado este domingo datos más recientes que hacen más evidente la infradetección. En la semana que va del 24 al 30 de diciembre, la sanidad catalana realizó 207.861 pruebas PCR y de antígenos. Son casi 80.000 menos que la semana anterior (el 38% menos). Y pese a esta importante caída, los positivos fueron 1.400 más.

Durante el transcurso de una pandemia como la del coronavirus, es esperable que el número de pruebas oscile. La cuestión es que debería hacerlo de forma contraria a cómo lo está haciendo ahora. Cuando la incidencia sube, más enfermos acuden a los centros médicos y, por tanto, se hacen más pruebas. Además, también hay que hacerlas a los contactos estrechos de los positivos. Lo contrario ocurre cuando se ha conseguido contener una ola y la incidencia va a la baja.

El Ministerio de Sanidad no oculta su inquietud ante la situación. “Hemos instado a las comunidades autónomas a no bajar la guardia durante estas fechas navideñas en la detección precoz de casos. Compartimos la preocupación a la espera de conocer mañana [por el lunes] y, especialmente el martes, los datos que puedan dar una fotografía completa de la evolución epidemiológica”, explicó este domingo un portavoz. “El ministerio valora la actitud de algunas comunidades como Extremadura, Navarra y Aragón, que han endurecido las medidas durante estas fechas”, añadió este portavoz.

Un alto cargo sanitario, que pide el anonimato, sostiene que “el problema es grande, pero tenía mucho de inevitable y ha acabado por formar una tormenta perfecta, con una incidencia al alza, las reuniones sociales de estas fechas y una sucesión de semanas con un festivo”. “Pero el calendario laboral es el que es y con el año que lleva el personal sanitario, no se le iba a pedir que no disfrutara de estos días. Además, muchas veces son los propios ciudadanos los que, salvo que tengan síntomas evidentes, retrasan en estos festivos el momento de hacerse las pruebas”, añade este alto cargo.

Pese a que Sanidad confía en disponer de datos más precisos el próximo martes, el problema se arrastrará hasta bien entrado el mes de enero. Tras la semana con el festivo de Navidad fuera de fin de semana (viernes), vino la de Año Nuevo (también en viernes) y esta tiene el día de Reyes (el miércoles). Con este calendario, no será hasta el jueves 21 de enero cuando pueda volverse a calcular la incidencia a 14 días sin la distorsión que introducen los festivos fuera del fin de semana.

En estas condiciones, Sanidad y las comunidades pueden captar la tendencia de lo que va sucediendo, pero resulta imposible precisar la magnitud real de la pandemia. La incidencia de casos a 7 o 14 días por 100.000 habitantes son los indicadores más utilizados en todo el mundo para monitorizar la evolución de la enfermedad y, junto a la positividad, decidir qué medidas adoptar.

“Todavía no sabemos muy bien lo que está ocurriendo”, afirma Daniel López Acuña, exdirector de Acción Sanitaria en Crisis de la Organización Mundial de la Salud. “No solo se nos ha escapado hacia arriba la incidencia, sino que hemos perdido el foco de la lupa que nos estaba permitiendo detectar los casos”, añade.

Este retraso de la detección es uno de los puntos que más preocupa. “Se están escapando más cadenas de contagio y esto producirá un incremento mayor de casos, hospitalizaciones y fallecimientos en las próximas semanas”, lamenta López Acuña.

Los expertos coinciden en que España ya encara la tercera ola. “Llevamos un mes subiendo. Esto tiene algo de cómo queramos llamarlo, pero con esta tendencia podemos decir que sí, que estamos ante la tercera ola. Y que si no se adoptan nuevas medidas, la curva no bajará”, sostiene Clara Prats.

Acuña tampoco tiene dudas. “Estamos en una tercera ola que es más peligrosa que la segunda, que surgió de incidencias muy bajas alcanzadas durante el verano en la mayor parte de España, hasta 25 casos por 100.000 habitantes en algunas zonas. Ahora estamos sin datos fiables y, además, esta tercera ola se monta sobre la segunda y parte de una incidencia muchísimo más elevada”, concluye.


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