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Un verano para repensar: el sistema educativo y nuestro rol como educadores

Tras un curso que ha evidenciado nuestras carencias educativas a todos los niveles, toca reflexionar y rearmarnos de cara a un septiembre repleto de incertidumbres

NIños haciendo deporte en un proyecto para este verano de la diputación de Barcelona Ampliar foto
NIños haciendo deporte en un proyecto para este verano de la diputación de Barcelona DIPUTACIÓN DE BARCELONA

Tras un curso que ha evidenciado nuestras carencias educativas a todos los niveles, toca reflexionar y rearmarnos de cara a un septiembre repleto de incertidumbres

Mirando al mar, paseando por el monte, o incluso en la hora de la digestión puede ser un buen momento para pensar sobre lo ocurrido y replantear el porvenir. Esta semana en EL PAÍS Educación te hemos dado algunas pistas que pueden ayudarnos a iluminar el túnel veraniego para llegar más fuertes a un septiembre que, por ahora, se nos presenta lleno de incertidumbres. Como dice la educadora Gema Cotallo, en el reportaje en el que hablamos de cómo recuperar los límites, "toca observar lo que hemos hecho y hacerlo mejor a partir de ahora".

Muchas gracias por recibirnos en tu casa y compartir esta newsletter en la que te damos algunas pistas para que todos podamos hacerlo mejor. Si tienes alguna historia educativa que crees que nos puede ayudar a seguir aprendiendo, por favor, compártela con nosotros en educacion@elpais.es

1. Desconexión digital, libros y límites para recuperar la infancia perdida

Si la semana pasada hablábamos de que la mejor manera de recuperar a nuestros niños y niñas perdidos durante el confinamiento era dejándolos en paz, esta semana te hacemos algunas propuestas un poco más intervencionistas aunque respetuosas con sus procesos, dentro de la serie veraniega Planea un verano con hijos. Para que los niños puedan disfrutar plenamente de su verano lo primero que necesitaremos es reducir la sobreexposición a las pantallas a las que nos han arrastrado las circunstancias. En la segunda entrega de la serie te ayudamos en este proceso con los consejos de varios especialistas: Desenchufa al niño: la desconexión digital en 5 pasos.  Además, te damos algunas pautas para mantener a la lectura como el aliado educativo que fue en la cuarentena y que puede seguirlo siendo también en verano. Y nuestra última propuesta de la semana para nuestra infancia perdida tiene que ver con cómo recuperamos los límites que el teletrabajo se llevó.  Y esta semana contaremos con dos nuevas entregas de nuestra serie.

2. Revolución en la universidad

Llevamos varias semanas hablando de las novedades que el Ministerio de Universidades está abordando para reformar el sistema universitario y las carencias que también esta situación ha puesto en evidencia. Y en ello está la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) que debe contribuir a la mejora de la calidad del sistema de educación superior mediante la evaluación, certificación y acreditación de enseñanzas, profesorado e instituciones. Su directora Mercedes Siles, que ha comparecido en el Congreso, confesó en esta entrevista que están abordando una pequeña revolución en el sistema universitario a todos los niveles revisando todo el trabajo del organismo, desde los criterios de evaluación a las comisiones examinadoras.

Una revolución necesaria, a juzgar por la tribuna del profesor de Humanidades en la Universidad Pompeu Fabra, Jordi Mir: Universidad ¿generar precariedad o revertirla? En ella contrapone dos vertientes de la universidad. Por un lado cómo los estudios universitarios son una garantía para una mejor situación laboral, y por otro cómo la universidad a través de la figura de los profesores asociados, un 44% de los docentes en Cataluña, puede convertirse en generadora de precariedad: ya que, explica "es un contrato temporal, breve, con un sueldo muy bajo, no permite hacer carrera académica, obliga a realizar diferentes trabajos simultáneamente para poder llegar a un sueldo mínimo...". Y así, el profesor concluye: "La universidad genera precariedad y es capaz de revertirla; hay que decidir qué queremos que haga".

Y mientras conocíamos que los resultados de la prueba de acceso a ese sueño dorado universitario para miles de alumnos andaluces están más cerca, ya que en la selectividad este verano ha habido en Andalucía más de un 90% de aprobados, descubríamos un contrapunto interesante de la mano de un estudio de Google y Telefónica, Situación y retos de las universidades españolas ante la transformación digital. En él se desvelaba que la Universidad ha perdido el monopolio de las mejores salidas profesionales. Las empresas piden ya más perfiles de FP que universitarios ya que creen que las universidades no son ágiles y no adaptan a tiempo los grados a las necesidades del mercado. "Incluso cuando lo consiguen, la burocracia es tan lenta que los contenidos quedan, en muchas ocasiones, obsoletos en el momento del lanzamiento", concluye el informe en el que han participado 34 de las 83 universidades españolas y 225 expertos en educación superior.

3. Apuesta por la FP

Y la misma semana que se presentaban las conclusiones de este informe, el Ministerio de Educación anunciaba que el Gobierno aporta 265 millones a las comunidades para crear nuevas plazas de FP. Se trata de un fondo extraordinario para potenciar esos estudios, crear 60.200 plazas nuevas, formar al profesorado en competencias digitales y crear nuevas aulas de emprendimiento e innovación para esos alumnos.

Varias de las claves y carencias que hemos visto en esta cuarentena educativa y que también hemos abordado en el espacio de Formación esta semana, en la que se mostraban las competencias digitales como clave para salir de la crisis económica del coronavirus. En él se refleja como el 46% de las empresas españolas tiene problemas para encontrar los perfiles digitales que necesitan, según un informe de IDC para Microsoft, por no contar con los conocimientos tecnológicos necesarios.

4. Destellos y sombras educativas

Aunque hay excepciones que iluminan nuestro optimismo. Como la historia que contamos esta semana en la que el colegio Escolapios de Sevilla un grupo de alumnos de bachillerato recibió un premio por sus competencias digitales en plena pandemia. Su gesta: diseñar un prototipo de mascarilla reciclable y que con luz ultravioleta esteriliza el aire respirado.

Y también nos dio qué pensar esta semana el dato que demuestra que la escuela concertada en Barcelona está asumiendo el rol de escolaridad equitativa que se le presupone a la enseñanza sostenida con fondos públicos. Allí la escuela concertada aumenta la acogida de alumnos vulnerables hasta el 37%. Quizás deberían revisarse qué políticas públicas han implantado para garantizar que los recursos públicos se invierten en el bien común.

En el lado oscuro, el riesgo de desaparición de la cultura clásica que, según alertaba en su tribuna Jesús de la Villa, presidente de la Sociedad Española de Estudios Clásicos, trae aparejada la LOMLOE. Para él, el que ni siquiera aparezcan citadas en la ley es una Sentencia de muerte para Latín y Griego.

"El área de las enseñanzas clásicas no tiene ninguna materia troncal reconocida a lo largo de todo el ciclo educativo de secundaria, así que nada garantiza que estas asignaturas vayan a impartirse si las autoridades de un centro, como ya sucede, hacen su opción inviable". Quizá al borde de la piscina o mirando al mar deberíamos pensar qué nos aportaron a nosotros el Latín y el Griego para que se consideren materias indispensables en la Secundaria. 

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