La crisis del coronavirus

La covid fue la primera causa de muerte hasta mayo en España y apenas hubo excesos por otras patologías

Los certificados de defunción elevan a 45.684 las muertes por coronavirus. La enfermedad provocó casi todo el exceso de mortalidad de la primera ola

Entre enero y mayo de 2020 hubo 45.684 fallecimientos causados por la covid-19, según los datos de certificados de defunción que el INE acaba de publicar. Esa cifra incluye 32.652 muertes con el virus identificado y otras 13.032 donde se sospecha que la principal causa de muerte es la covid-19, aunque no hubiese confirmación de laboratorio.

Estas cifras convierten al coronavirus en la primera causa de muerte en ese periodo. Las víctimas confirmadas o que se sospecha que ha causado la covid multiplicaron por tres las de enfermedades isquémicas, por cuatro las de enfermedades cerebrobasculares y por cinco las de cáncer de pulmón.

Las muertes por covid-19 se han incluido en el capítulo de enfermedades infecciosas, que pasa de 3.000 muertes en 2019 a 48.000 en 2020. Este grupo es el segundo con más víctimas, solo por detrás de las enfermedades del sistema circulatorio (53.000) y seguido por los tumores (47.000). Estos datos provienen de los registros civiles y aportan información sobre la causa básica de la muerte —la enfermedad o lesión que inicia la cadena de acontecimientos patológicos que condujeron directamente a la muerte— tal y como se recoge en el certificado médico de defunción.

Estos datos corroboran que las cifras oficiales de muertes confirmadas que publicaba diariamente el Ministerio de Sanidad subestimaban las víctimas del virus. Las muertes oficiales —que exigían confirmación con una prueba diagnóstica— fueron solo 28.000. Parecía seguro que no todas las muertes se habían podido confirmar: en esos meses faltaban test y mucha gente falleció antes de llegar al hospital.

¿Qué enfermedades causaron el exceso de muertes en primavera?

Hasta hoy se conocían esas 28.000 muertes oficiales por covid-19 entre marzo y mayo, pero también que en ese período habían fallecido 48.000 personas más que el año anterior, según el INE. No teníamos certeza de si todo ese exceso debía achacarse al virus o si era consecuencia del estrés que sufrió el sistema sanitario. Los nuevos datos del INE permiten atribuir esas muertes inesperadas a diferentes causas y ahora sabemos que casi todo el exceso es covid confirmado o sospechoso.

A la covid-19 se le atribuyen 45.000 muertes, que prácticamente explican todo el exceso de muertes inesperadas producidas esos meses. Además los médicos han certificado 4.218 casos donde el virus ha contribuido al desenlace pese a que la causa de muerte no era directamente la covid-19. El impacto en algunas semanas fue tremendo. La peor fue la del 30 de marzo al 5 de abril, cuando murieron 20.700 personas y más de la mitad fueron por covid.

En el gráfico anterior no se aprecian aumentos importantes en las muertes por otras patologías. En marzo se observa un pequeño repunte de varias causas de mortalidad, entre las que destacan algunas enfermedades cardiovasculares y respiratorias, como la hipertensión (17% más de muertes que el año anterior), insuficiencia respiratoria o neumonía. Es posible que estos aumentos oculten muertes por covid-19 no diagnosticada. Es lo que sugiere el hecho de que estos aumentos se concentren solo al principio de la crisis y desaparezcan en abril y mayo.

El confinamiento también hizo descender algunas causas de muerte. Entre marzo y mayo la gente apenas salió de sus casas. Como consecuencia, disminuyeron las víctimas en accidentes de tráfico (un 60%) o las de caídas accidentales (7%). También los suicidios: hubo un 19% menos que el año anterior, aunque el registro de esta causa ha generado problemas en el pasado.

Muertes en residencias

Los datos del INE responden otra pregunta: cuántas personas murieron por covid-19 en su hogares o en residencias de mayores, lejos de un hospital. En los centros sociosanitarios españoles se produjeron una de cada tres muertes por covid-19 durante la primavera: 13.700 personas, la mitad con virus identificado y la otra mitad con sospecha. Son personas que murieron dentro de las residencias, lo que no excluye que otros residentes contrajeran la enfermedad y acabasen falleciendo en algún hospital. En las residencias es donde hubo más muertes atribuidas al coronavirus sin que se pudiesen confirmar con un test. Pero también hubo 2.500 muertes por coronavirus en hogares particulares, de los que dos tercios tampoco fueron diagnosticados con pruebas de laboratorio.

El total de muertes en residencias españolas fue el doble de lo normal en esos meses, en buena parte porque la epidemia cambió el lugar de muchas de las muertes. Miles de personas que hubiesen fallecido en hospitales acabaron muriendo en sus casas o en residencias. Los datos lo dejan claro: bajaron las muertes en hospitales por todas las causas habituales, desde los tumores, a las enfermedades circulatorias o los trastornos mentales, mientras que aumentaban las muertes por esas mismas causas en hogares y sobre todo en las residencias.

Las defunciones en centros hospitalarios por enfermedades circulatorias descendieron un 8% (2.000 muertes menos), pero subieron un 16% en las residencias (1.200). Las muertes por enfermedades respiratorio en hospitales descendieron un 15% (2.500), mientras que subieron un 28% en residencias(750) y un 14% en los hogares (555). En cuanto a las víctimas de cáncer, descendieron en hospitales (2.200 muertes menos) y aumentaron mucho en los domicilios, donde pasaron de 11.096 a 14.275. Lo que sugieren estos datos es que hubo gente que eligió no ir a los hospitales, que no pudo llegar a ellos o cuyo diagnóstico se retrasó.

Impacto desigual según regiones y perfil de paciente

El impacto de la primera ha sido desigual por comunidades. Y los nuevos datos del INE lo confirman. En la Comunidad de Madrid, dos de cada cinco personas que fallecieron entre enero y mayo (un 40%) lo hicieron por covid-19 confirmado o sospechosos. En Castilla-La Mancha la cifra fue parecida (un 35%) y en Navarra, Castilla y León y La Rioja el virus mató a uno de cada cuatro de los fallecidos que constan en los registros oficiales. En cambio, en Asturias, Baleares o Andalucía los enfermos de covid no representaron ni un 10% de los fallecidos en esos meses, aunque eso cambiará cuando se publiquen los datos del año completo: allí el virus está siendo peor en la segunda ola que en la primera.

Estos datos también precisan el perfil de los fallecidos por covid-19 durante la primera ola. La epidemia golpeó a las personas más mayores: el 87% fallecidos con covid identificado tenían más de 70 años y casi el 90% de los fallecidos con sospecha superaban los 75 años. El virus también fue más letal entre los hombres que las mujeres. Además, los certificados de defunción dan detalles sobre complicaciones que se asociaron al virus en las personas fallecidas. Uno de cada dos muertos con covid-19 identificado presentaron insuficiencia respiratoria y uno de cada tres tenía neumonía.

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