La crisis del coronavirus

Johnson establece tres niveles de alerta para intentar evitar un nuevo confinamiento

El número de hospitalizados por covid-19 supera ya a los de finales de marzo

Clientes de un pub de Liverpool escuchan este lunes las nuevas medidas anunciadas por Boris Johnson.
Clientes de un pub de Liverpool escuchan este lunes las nuevas medidas anunciadas por Boris Johnson.Peter Byrne / AP

Boris Johnson se enfrenta a una segunda ola del virus que amenaza con ser tan arrolladora como la de la pasada primavera. El número de personas hospitalizadas en la actualidad por la covid-19 en el Reino Unido supera ya al de finales de marzo. El primer ministro se esfuerza a la desesperada por evitar un segundo confinamiento y ha apostado por un sistema de tres niveles regionales de alerta con restricciones diferentes para la población. De momento, la ciudad de Liverpool, con más de 500.000 habitantes, y toda su región colindante, serán las más afectadas a partir de este miércoles.

El segundo golpe de la pandemia se ha dejado notar sobre todo en las zonas del norte de Inglaterra. Dos terceras partes de los ingresos hospitalarios están ocurriendo allí, y Johnson ha tenido que hacer frente a una rebelión de alcaldes y autoridades locales que denuncian un agravio comparativo y la ruina económica de sus localidades. Downing Street deberá lograr que la Cámara de los Comunes apruebe este martes un nuevo sistema de restricciones sociales contemplado por muchos críticos como el enésimo giro de un Gobierno que está perdiendo su credibilidad a pasos agigantados. “No es así como queremos vivir nuestras vidas”, ha justificado Johnson las medidas en la Cámara de los Comunes. “Pero esta es la estrecha senda que debemos tomar entre el trauma económico y social que supondría un nuevo confinamiento total y el descomunal coste económico y humano de una epidemia fuera de control”.

A partir del miércoles, si el Parlamento británico da su visto bueno al nuevo sistema, habrá tres niveles en todo el país: medio, alto y muy alto. En el primer caso, se mantendrán las normas ya anunciadas para todo el Reino Unido. Siguen prohibidas las reuniones de más de seis personas en interiores o exteriores, y los pubs y restaurantes deben cerrar sus puertas a partir de las diez de la noche. Para el nivel alto (a partir de una incidencia acumulada de más de 100 casos por cada 100.000 habitantes) se impedirán las reuniones en interior de personas de distintos núcleos habitacionales. Queda el consuelo de poder mezclarse en el exterior, siempre que la cifra de personas no sea superior a seis. Es el caso de la ciudad de Manchester, cuyas autoridades han protagonizado en los últimos días la rebelión contra Johnson. En las zonas catalogadas de riesgo muy alto, como ya lo ha sido Liverpool y su región colindante (con una incidencia acumulada de 600 casos por cada 100.000 habitantes), se prohíben absolutamente las reuniones de personas de distintas viviendas, y se ordena el cierre de bares y pubs. Solo aquellos locales que puedan funcionar como restaurantes y servir en mesa podrán permanecer abiertos hasta las diez de la noche. Queda en manos de los responsables políticos locales decidir si extienden la prohibición a gimnasios, peluquerías o las tradicionales casas de apuestas. De momento, el Gobierno se reduce a “recomendar” que se eviten los viajes fuera de las zonas afectadas, salvo para una serie de excepciones como acudir al lugar de trabajo. Y sin que los posibles visitantes puedan pernoctar.

“Estudiaremos estas propuestas”, ha dicho el líder de la oposición laborista, Keir Starmer, “pero sigo siendo bastante escéptico ante la idea de que el Gobierno tenga realmente un plan para combatir el virus”. Johnson necesita desesperadamente tener de su lado a la oposición, a medida que crece la revuelta dentro de sus propias filas. Downing Street se ha comprometido a revisar cada cuatro semanas el estado de alerta de cada región.

El norte de Inglaterra es la zona que dio a Johnson su arrolladora victoria en las pasadas elecciones de diciembre, la llamada “muralla roja” que tradicionalmente había votado laborismo. El nivel económico de esas regiones es inferior al de Londres o el acaudalado sur, pero otros factores han incidido en que se dispare allí el virus. Por ejemplo, el número de universitarios que se concentran cada curso en centros de Liverpool o Manchester (hasta 60.000). Johnson ha prometido más de 1.000 millones de euros en ayuda para las autoridades locales, y su ministro de Economía, Rishi Sunak, se ha comprometido a mantener una aportación del Estado del 66% en los ERTE (expedientes de regulación temporal de empleo) que deberá extender el sector de la hostelería. “Colaboren con nosotros”, ha dicho el primer ministro, “en aplicar estas medidas difíciles pero necesarias, y a cambio les ofreceremos todas estas ayudas (...) No pasar a la acción en estos momentos resultaría imperdonable, y confío en que podamos ver un rápido progreso en los próximos días”, ha prometido. El temor de los alcaldes que se han liberado de entrar ahora en el nivel de riesgo muy alto es que, más pronto que tarde, acaben entrando en él. La aceleración del virus, combinada con un sistema de alerta que se aplicará de modo automático, convierten ese desenlace en algo prácticamente inevitable.

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