La crisis del coronavirus

Los colegios solo cerrarán si la transmisión del virus se descontrola en varios grupos de convivencia o clases

Sanidad propone que todos los integrantes de un grupo burbuja cumplan una cuarentena si se descubre un positivo en la clase

Miguel Ángel Mora, director del colegio concertado Pío XII de Valencia, muestra el salón de actos este miércoles. En vídeo, diferencias entre las comunidades sobre la vuelta al cole. FOTO: MANUEL BRUQUE (EFE) / VÍDEO: ATLAS

Las medidas de prevención y la formación de grupos burbuja, sin relación con el resto de clases del colegio, permitirán a los centros escolares seguir abiertos aunque se produzcan brotes de coronavirus en su interior. Solo si estos se extiendan de forma generalizada entre alumnos y personal docente, el Ministerio de Sanidad contempla el cierre temporal de la institución.

Así lo contempla el protocolo elaborado por Sanidad que este jueves discutirán Gobierno y comunidades en el seno de la reunión preparatoria del inicio del curso escolar, adelantado por La Razón. El texto prevé que todos los integrantes del grupo burbuja, cuyos miembros podrán relacionarse entre sí sin llevar mascarilla ni guardar las distancias de seguridad, deberán cumplir una cuarentena en caso de que se detecte un positivo en su seno.

El protocolo puede sufrir aún modificaciones y cada comunidad puede adaptarlo a su realidad, aunque en lo esencial recoge los procedimientos que seguirán los centros ante cualquier caso positivo.

El texto dibuja “tres escenarios posibles” en función de la gravedad de propagación del virus. El primero de ellos se define por la existencia de “brotes aislados o casos esporádicos”, frente a los que será suficiente implementar “las medidas de control habituales: aislamiento de los casos e identificación y cuarentena de los contactos” dentro de cada grupo burbuja.

Si la situación se complica con el desarrollo de “brotes complejos o transmisión comunitaria esporádica” se entra en el segundo escenario. En él, “las cadenas de transmisión [ya] no se pueden identificar con facilidad o aparecen diversas ramificaciones, con más de una generación de casos”, que pueden alcanzar a más de un grupo de convivencia. Para frenar la propagación del virus en estos casos se valorará la posibilidad de cerrar algunas clases y ampliar el círculo de personas que deben guardar cuarentena.

El tercer escenario es el que registra “la transmisión comunitaria no controlada” del virus en el centro, con un número elevado de casos. En estas situaciones, “los servicios de salud pública de las comunidades autónomas realizarán una evaluación de riesgo para considerar la necesidad de escalar las medidas, valorando en última instancia el cierre temporal [durante 14 días] del centro educativo”, recoge el protocolo.

Cuarentena para los contactos estrechos

El protocolo insiste en que los niños y docentes con síntomas compatibles con el coronavirus no deben ir a la escuela en ningún caso y quedarse siempre en casa. En el caso de que la sintomatología se inicie en el centro, al caso sospechoso se le “colocará una mascarilla quirúrgica”, será trasladado a un espacio separado y serán alertados tanto los familiares como el responsable de “manejo de covid” designado en cada centro.

La persona que acompañe al caso sospechoso deberá llevar un equipo de protección individual adecuado, que incluye una mascarilla quirúrgica si la persona con síntomas también la lleva y una FFP2 sin válvula si el enfermo no se la puede poner (por tener menos de seis años, sufrir patologías respiratorias de base...). Este equipo de protección también debe incorporar además una pantalla facial y una bata desechable.

El espacio separado será “preferiblemente una sala para uso individual”, “con una ventilación adecuada” y equipado con dispositivos como “una papelera de pedal con bolsa, donde tirar la mascarilla y los pañuelos desechables”. “La sala deberá ser ventilada, limpiada y desinfectada tras su utilización”, sigue el protocolo.

Si el caso sospechoso es un niño, los padres o tutores deberán contactar lo antes posible con su centro de atención primaria (o llamar al teléfono establecido en cada comunidad). Si se trata de un trabajador, este aviso se dará también al servicio de riesgos laborales. En todo caso, si el afectado presenta “síntomas de gravedad o dificultad respiratoria se llamará al 112 o al 061″.

Estos casos sospechosos deberán permanecer aislados en su domicilio mientras se realizan las pruebas diagnósticas (PCR). Durante este tiempo, la “actividad docente continuará de forma normal” en el colegio. Si la prueba da negativo, la vida escolar seguirá como si nada hubiera ocurrido. Si da positivo, los servicios de salud pública identificarán los contactos estrechos, entre los que estarán todos los miembros del grupo de convivencia estable (formado por los niños de la clase y sus docentes) y se valorará el nivel de exposición del resto del personal del centro.

Todos los casos confirmados por prueba PCR “no deben acudir al centro y deben permanecer en aislamiento hasta trascurridos tres días del fin del cuadro clínico y un mínimo de 10 días desde el inicio de los síntomas”. En el caso de que el paciente no presente síntomas, tendrá que aislarse “hasta 10 días desde la fecha de toma de muestra para PCR con el primer resultado positivo”.

Los contactos estrechos de un caso positivo, niños y trabajadores, tendrán que realizar en todo caso “una cuarentena durante 14 días”. Con una excepción: “Aquellos que hayan tenido una infección previa documentada con una PCR positiva en los 6 meses previos”.


Sanidad considera contactos estrechos a todos los integrantes de un grupo burbuja. Hasta ahora, solo Cataluña, Andalucía y La Rioja lo contemplaban expresamente, mientras que el resto se remitían a las decisiones que tomaran los servicios de salud pública de su comunidad.

Los contactos no estrechos (aquellos que no compartan grupo de convivencia con el positivo o no hayan estado con él más de 15 minutos a menos de dos metros en un espacio cerrado por cualquier otra causa) “podrán seguir acudiendo al centro educativo, extremando las medidas de precaución y vigilando la aparición de síntomas compatibles”.


Los menores que tengan algún problema de base podrán acudir al colegio siempre que “su condición clínica esté controlada y lo permita, y manteniendo medidas de protección de forma rigurosa, salvo indicación médica de no asistir”.

En el caso de los docentes u otro personal del centro, “deberán informar a los equipos directivos de su condición” y tras ser esta revisada por los servicios de prevención, “evitarán la atención a los casos sospechosos y extremarán las medidas preventivas recomendadas”.

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