La crisis del coronavirus

Veranear como un epidemiólogo: viajes en coche por España y más playa que piscina

Seis expertos en salud pública relatan cómo serán sus vacaciones y qué planes han cancelado. La mayoría irá a la playa, en coche y no saldrá de España

Un socorrista realiza su labor vigilancia en la playa de la Barceloneta el pasado viernes.
Un socorrista realiza su labor vigilancia en la playa de la Barceloneta el pasado viernes.Alejandro García / EFE

Los viajes serán por España y, sobre todo, en coche. Más playa que piscina y reservarán los abrazos para las personas muy cercanas, si es que los dan. EL PAÍS ha preguntado a seis epidemiólogos y expertos en salud pública cómo serán sus vacaciones, qué cambiarán o qué han cambiado ya por culpa de la pandemia de covid-19.

La mayor renuncia es a viajar a destinos exóticos. Todos se quedarán en España o, como mucho, irán a Portugal. No está en sus planes coger aviones, aunque lo harían si fuera necesario. Lo mismo sucede con los hoteles.

Durante una pandemia en la que han tratado de predicar con el ejemplo, todos aseguran extremar la higiene de manos, mantener la distancia siempre que pueden —“en las terrazas resulta imposible”, confiesa Andrea Burón, epidemióloga y miembro de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas)— y usar mascarilla en las situaciones que lo requieren, aunque esta medida es la que les ha resultado más incómoda y más trabajo les ha costado seguir. “Me voy acostumbrando, pero cuando veo que en espacios abiertos hay poca gente me la quito y me la vuelvo a poner cuando eso cambia”, asegura Alberto Infante, experto en salud pública. Antoni Trilla, miembro del comité asesor del Gobierno, guarda todas las precauciones escrupulosamente, pero reconoce que se le olvida desinfectar el móvil a menudo.

En una encuesta que hizo el New York Times entre 511 epidemiólogos, la mayoría asegura que priorizarán actividades al aire libre y con grupos pequeños, algo en lo que coinciden los consultados por este periódico en un cuestionario que no pretende ser una guía de recomendaciones ni una muestra representativa.

¿Qué ha cambiado en su día a día?

La vida de Joan Ramon Villalbí, presidente de Sespas, es “menos emocionante”. “Volvía del trabajo paseando, curioseando, iba a algún espectáculo, y ahora voy directo a casa con alguna parada en el súper. Ejerzo menos de ciudadano paseante”, asegura. Como les ha sucedido a la mayoría de los españoles, las relaciones de los seis consultados se han hecho mucho más virtuales que presenciales.

¿Han cambiado sus planes de verano?

Quienes tenían previsto viajes al extranjero los han suspendido, quien todavía en marzo no había pensado qué hacer ha desistido de ir a lugares exóticos y algunos mantienen sus costumbres de veranear en el pueblo en el que lo hace habitualmente. “Normalmente, cogíamos la mochila y el billete de avión y nos íbamos a la aventura y este verano esto es muy improbable. El riesgo de infectarnos en país lejano con infraestructuras sanitarias precarias no lo asumimos”, dice Villalbí. Ildefonso Hernández, catedrático de Salud Pública de la Universidad Miguel Hernández, ha cancelado dos conferencias en universidades y un encuentro familiar en Portugal, EE UU y Canadá respectivamente. Trilla espera “desconectar y descansar en Sitges con la familia y el perro”. Fernando Rodríguez-Artalejo, doctor en Medicina Preventiva de la Universidad Autónoma de Madrid, veraneará “donde siempre”, en Galicia, cerca del mar.

¿Usarán trenes o aviones?

La mayoría hará sus desplazamientos en coche. Artalejo prefiere evitar el transporte público en la medida de lo posible, mientras Burón, que todavía no ha planeado sus vacaciones, dice que no tendría problemas en coger un avión o un tren tratando de mantener la distancia de seguridad en las colas y usando mascarilla en el interior.

¿Irán a hoteles?

Ninguno de los seis consultados lo tiene previsto, aunque no les supone un inconveniente. Villalbí no lo descarta. Infante, que irá a Denia con su familia, dice que eligieron apartamento por “comodidad y precio”, aunque reconoce que quizás haya “un sesgo en ese sentido”.

¿Playa o piscina?

Todos son más partidarios de playa, tanto por el espacio, como porque no suelen ir a piscinas de forma recreativa. “En la piscina voy a ser más precavido, no por el agua, que no tiene problema, sino por áreas comunes. Si veo que se mantienen las distancias y que los vestuarios y otros servicios se dan condiciones, es probable que vaya, pero casi preferiría evitarla”, relata Infante. Burón, que solía usarla para hacer deporte, va a volver en cuanto pueda. Villalbí asegura que apartarse de ella durante la pandemia le ha costado “ganar tres kilos”, y está valorando volver.

¿Mandarán a los niños a campamentos?

Ninguno de los preguntados tiene hijos en edad de ir a campamentos, pero contestan que no ven problema. “Normalmente, son actividades en su mayor parte al aire libre”, subraya Burón. Los nietos de Infante, que viven en Suiza, sí irán.

¿Visitarán a personas mayores o vulnerables?

Todos coinciden en que lo harán o lo han hecho, tomando medidas de precaución. Burón insiste en que el contacto social es muy importante y que es recomendable reemprenderlo cuando se pueda.

¿Abrazarán a sus seres queridos?

Solo el 14% de los epidemiólogos encuestados por el New York Times respondieron que darían la mano o abrazarían a sus amigos al reencontrarse este verano. Entre los seis españoles preguntados hay contestaciones de todo tipo. “Sí. De corta duración y siempre que me den ellos su permiso”, dice Trilla. “En principio trataré de evitarlo. Por ellos y por mí”, alega Infante. “Solo abrazaré a los convivientes, y a mis hijos que son adultos jóvenes, y por tanto, con bajo riesgo de complicaciones por la enfermedad”, apunta Artalejo. “A los muy, muy, muy, cercanos tal vez”, responde Villalbí. “Abrazos… sí”, afirma tras unos segundos de silencio Burón. “Pero solo a algunas personas en concreto y no a las más vulnerables”, añade. “Evaluaré cada situación concreta”, resume Hernández.

¿Qué no harán este año que sí haría otros?

“Acudir a festejos o reuniones numerosas en las que hay cercanía física. Abrazar y besar a muchas personas”, responde Hernández. Burón no irá a conciertos y, como la mayoría ha renunciado a viajes largos. “Reduciré el tiempo que paso en lugares cerrados. Si salgo a tomar algo, lo haré en una terraza”, resume Artalejo.

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