La crisis del coronavirus

Los pueblos de menos de 10.000 habitantes relajan el confinamiento: los bares podrán abrir en fase 0 y acaban las franjas horarias

“Hemos abierto solo para dar cervezas, pero nos han hecho reservas para comer mañana”, dice el dueño de un restaurante de la sierra de Madrid

Vecinos de Manzanares el Real (Madrid) disfrutan de una terraza, este viernes. En vídeo, las ventajas de los pueblos de menos de 10.000 habitantes. SANTI BURGOS | Atlas

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El pasado domingo, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, anunció un paquete de medidas para la España rural que implicaba un relajamiento del confinamiento para los pueblos de menos de 10.000 habitantes. Este viernes, el BOE publica una orden de Sanidad para detallar en qué consisten las nuevas medidas: independientemente de en qué fase estén, en estas localidades se eliminan las franjas horarias para pasear y hacer deporte, se permite que varios adultos paseen con niños y pueden abrir bares y restaurantes incluso para comer dentro —con limitaciones de aforo—. Algunos establecimientos han subido la persiana tan solo unas horas después de la entrada en vigor de la norma: “Hemos abierto solo para dar cervezas, porque no ha dado tiempo a hacer comida, pero ya nos han hecho reservas para comer mañana”, explica Pedro Carrero, propietario de La Charca Verde, un restaurante de Manzanares El Real (Madrid) que ha vuelto este viernes a funcionar pese a que Madrid sigue en fase 0 hasta el lunes. [Consulte aquí en qué fase está su pueblo, isla o provincia]

La norma, que estará vigente mientras dure el estado de alarma, se aplica a municipios de menos de 10.001 habitantes y con una densidad de población inferior a 100 habitantes por kilómetro cuadrado. Además, solo está destinada a los residentes que figuren como empadronados allí y que hayan pasado los últimos 14 días en ese lugar. Y, como siempre, Sanidad recuerda que si alguna persona de estos pueblos tiene síntomas compatibles con covid-19 debe quedarse en cuarentena. En España hay 7.372 municipios de hasta 10.000 habitantes, el 90% del total de 8.131 que existen en el país. Sin embargo, en esas localidades solo vive el 20,1% de la población española, es decir, algo más de nueve millones de personas, según los datos del Instituto Nacional de Estadística.

La orden se aplica a localidades de zonas situadas en fase 0 y 1 —las más restrictivas—, que formalmente seguirán en esa fase pero con muchas menos restricciones. Así, en estos lugares se permite que varios adultos paseen con menores de 14 años si conviven —en las ciudades, solo puede ir un adulto con hasta tres niños—. Estos paseos y el deporte no tienen desde ahora franjas horarias, sino que se pueden hacer durante todo el día. Esta actividad se puede practicar en el término municipal y a una distancia máxima de cinco kilómetros, incluyendo municipios adyacentes, “siempre que se encuentren dentro del ámbito de aplicación de esta orden y pertenezcan a la misma unidad territorial de referencia”.

En cuanto a bares y restaurantes, pueden reabrir como si el municipio hubiera pasado ya a fase 2, es decir, tanto el servicio de terrazas —al 50% de aforo— como para dar comidas en el interior, en este último caso con un aforo máximo del 40% y preferiblemente bajo reserva. Así, por ejemplo, Madrid sigue este viernes en fase 0 pero la hostelería de los pequeños pueblos de la sierra Norte puede retomar la actividad. En cualquier caso, la orden recuerda que no pueden reabrir ni discotecas ni bares de ocio nocturno.

“Los clientes nos echaban de menos”

Es el caso de Manzanares El Real, una localidad madrileña de algo más de 8.800 habitantes —que en verano se multiplican, ya que muchos madrileños tienen allí una segunda residencia— situada en pleno Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. De primavera a otoño, muchos turistas recorren los 50 kilómetros que separan el municipio de la capital para sacar fotos de un enclave que tiene a un lado La Pedriza y, al otro, el embalse de Santillana. Y, sobre todo, un majestuoso castillo del siglo XV que es orgullo de los manzanariegos.

El Consistorio de la localidad ha avisado a los hosteleros de que podían abrir desde este viernes y al menos tres de la treintena de mesones con los que cuenta el pueblo lo han hecho. “Cuando hemos recibido el correo del Ayuntamiento avisando de que ya nos dejan abrir, nos hemos emocionado. Lo hemos pasado muy mal estos meses. Así que hemos abierto directamente”, dice Pedro Carrero, propietario de La Charca Verde, un restaurante con fachada de piedra y madera que regenta junto a su hermano Joaquín. “Este viernes solo hemos abierto para dar cervezas y algunas tapas, sobre todo para que nos vieran los vecinos. Y hemos tenido muy buena respuesta. La gente viene, te saluda y te dice ‘qué ganas tenía de que volvierais ya'. Los clientes nos echaban de menos”, añade.

El mesón está especializado en carnes del Guadarrama, que compran a productores locales. “Nos conocen y eso nos permite pedir el género en menos tiempo”, señala el propietario. “Hoy solo nos ha dado tiempo a hacer ensaladilla y pisto casero, que lo hacemos muy rico al estilo manchego, pero ya tenemos reservas para comer mañana. Y pienso hacer cabrito asado”, continúa Carrero, esperanzado. Con las nuevas normas, han dejado tan solo cuatro mesas en el interior del local —un tercio de su capacidad— y nueve fuera —antes tenían 25—. El propietario confía en que, con el cambio de fase el próximo lunes, se recupere el turismo procedente de Madrid, que es el que hace sostenible el negocio.

Vuelven los mercadillos

Además, los Ayuntamientos de estas localidades de menos de 10.000 habitantes pueden volver a autorizar mercadillos al aire libre, dando preferencia a los productos alimentarios y de primera necesidad, y procurando que sobre los productos comercializados en los mismos se garantice su no manipulación por parte de los consumidores. Las entidades locales tienen que establecer requisitos de distanciamiento entre puestos para garantizar la seguridad y distancia entre trabajadores, clientes y viandantes.

En el ámbito de la cogobernanza, el BOE especifica que tanto comunidades autónomas como Ayuntamientos podrán solicitar al Ministerio de Sanidad la suspensión de la aplicación de esta orden “cuando se considere que existe una situación de riesgo para la población o cuando el número de casos de covid-19 hubiera crecido de forma sostenida durante las dos semanas anteriores a la solicitud”.

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