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La creación de un ministerio solo de Universidad solivianta a rectores, científicos y sindicatos

PSOE y Podemos apostaron en campaña por “fortalecer” la cartera de Ciencia y Educación Superior y ahora planean desgajarla. Los sindicatos y la empresa tampoco les respaldan

ministerio universidades
Pedro Duque (derecha) visita la Universidad de Almería el pasado octubre. EFE

La idea de dividir el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades en dos, tras solo año y medio de exigua andadura, solivianta a los rectores, los sindicatos y la comunidad científica. Si no hay cambios de última hora, Ciencia e Innovación será para los socialistas y Universidades, que se queda en los huesos, para Unidas Podemos. Tampoco aplauden la medida, aunque como siempre más comedidos, los consejos sociales de las universidades, que representan al tejido empresarial y cultural. En su opinión, se multiplican los interlocutores, el poder se dispersa y, existiendo como existe la autonomía universitaria, un ministerio de Universidades queda vacío de contenido.

Los partidos prometieron lo contrario hace menos de dos meses en campaña. El PSOE iba a "mantener y fortalecer una estructura ministerial" que asegurara, dijeron los socialistas "la integración de todo el sistema de conocimiento e innovación, incluidas las universidades, que desarrollan más del 60% de la investigación en España”. Unidas Podemos no se quedaba atrás: “Mantendremos y reforzaremos el Ministerio de Ciencia y Universidades para que el impulso de la actividad científica por parte de los poderes públicos sea más eficaz”.

Las relaciones entre los rectores y los socialistas, con quienes negociaban una nueva ley de universidades, han sido muy fluidas. “Fue un logro conseguir este ministerio con el Gobierno socialista y esto es un paso atrás. Nos da igual si es un reparto de cromos o no, lo que no nos gusta es el fin”, afirma José Carlos Gómez Villamandos, presidente de la conferencia de rectores (CRUE). Universidades se desgajó del Ministerio de Educación en julio de 2018 y Ciencia e Innovación de Economía, Industria y Competitividad.

Entre 2008 y 2011 existió un Ministerio de Ciencia e Innovación con Cristina Garmendia (PSOE) al frente, pero luego Luis de Guindos (PP) se quedó con Ciencia. Con los primeros Gobiernos socialistas había un solo ministerio que sumaba educación, universidad y ciencia.

Los rectores le pedirán a Pedro Duque, en caso de que continúe como ministro de Ciencia, que si se desgaja la cartera, en su equipo de gestión haya representantes de la universidad, ya que el 85% de las investigaciones científicas que se realizan en España suceden dentro de los campus.

Los rectores quieren un solo interlocutor para atajar la situación precaria de los nuevos científicos con un estatuto del personal en formación —contratados en las universidades y los organismos públicos de investigación (OPI), que son autónomos—, para negociar la ley de contratos del sector público o el real decreto de prácticas externas. “Son medidas que exigen un desarrollo y aplicación quirúrgicas para no acabar perjudicando a la comunidad universitaria”, reclama la CRUE en un comunicado.

Gasto interno en I+D sobre el PIB

Enseñanza superior

Administración Pública

Empresas

2,%

1,4

1,2%

0,7

0,2

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0,5

0,3

0

España

UE-28

Publicaciones científicas

+89%

60000

54.742

50000

40000

29.027

28.958

30000

Estas

publicaciones

están entre

el 25% más

prestigiosas

20000

13.585

10000

+113%

0

2006

2016

Fuente: CRUE.

EL PAÍS

Gasto interno en I+D sobre el PIB

Enseñanza superior

Administración Pública

Empresas

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0,7

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Fuente: CRUE.

EL PAÍS

Gasto interno en I+D sobre el PIB

Enseñanza superior

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el 25% más

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20000

13.585

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+113%

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2006

2016

Fuente: CRUE.

EL PAÍS

La creación de un ministerio solo de Universidad solivianta a rectores, científicos y sindicatos

La física Perla Wahnón, presidenta de la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE) —que representa a 40.000 investigadores—, considera “absolutamente necesario” mantener el ministerio como está, pero cree que hay que dotarlo de mayor peso político. “No hacerlo es ir en sentido contrario al de los países de nuestro entorno y complicaría la interlocución con la nueva comisaría europea, que concentra investigación, innovación y educación”. En Francia y Portugal el ministerio aúna Ciencia y Universidad, mientras que en Italia, Holanda y Alemania se suma en la misma cartera también el área de Educación.

“En la estructura actual del ministerio, los consejos nos hemos sentido más cómodos que antes”, reconoce Antonio Abril, presidente de los consejos sociales de las universidades, el órgano que sirve de puente entre la universidad y el tejido empresarial y cultural. “El papel que juega la universidad en investigación es muy superior al de otros países europeos, en los que las empresas cuentan con un papel muy importante, y el ministerio tiene que plasmar esa realidad”, razona el también secretario general de Inditex. Apenas el 37% de los investigadores españoles trabajaba en una empresa en 2017, lejos del 50% en la UE y a años luz de Corea del Sur (79%), Japón (73%) o Estados Unidos (71%), según los datos de la OCDE.

Poco margen de maniobra

El margen de acción de un ministerio de Universidades, que según ha confirmado Unidas Podemos podría dirigir el sociólogo Manuel Castells, es muy limitado. Para los fallidos Presupuestos de 2019 Podemos y el PSOE  pactaron "reducir las tasas universitarias a los niveles previos a la crisis”, pero los precios de las matrículas no los fija el Estado sino las autonomías y es difícil que estas los abaraten mientras no reciban más financiación. Tampoco gestionaría toda la partida de becas y ayudas al estudio, que la izquierda se compromete a subir. En el curso 2017-2018 los universitarios solo representaron al 25% de los beneficiarios pero, al ser más alta su asignación, percibieron el 46,6% del monto (1.575 millones en total).

"Nos tememos que, con la separación en dos ministerios, la universidad quede desatendida y tengan más apoyo los OPI", se preocupa Ramón Caballero, secretario general de Universidad de CSIF. "Lo hemos visto en el preacuerdo entre Podemos y PSOE. Las cuatro medidas de universidades, como el estatuto del personal docente e investigador o la creación ágil de nuevos títulos, están hipotecadas a una ley nueva que es una quimera con la composición actual del Congreso. Mientras las medidas en ciencia –más financiación en I+D, más becas predoctorales...– son más concretas".

Encina González, secretaria de Universidades e Investigación de CC OO, subraya: “Nosotros nos sentíamos cómodos en el Ministerio de Educación, somos una etapa formativa más”. Y añade: “Tuvimos una mala experiencia en la época de Cristina Garmendia, que estuvo más centrada en ciencia que en universidades”. González, profesora de la Complutense, es partidaria de dejar la cartera como está o fusionarla con Educación en un superministerio. "Un ministro de Universidades iba a estar todo el día coordinándose con Educación para temas de estudiantes (becas o tasas) y con Ciencia para investigación. El 75% de los contratos de formación están en la universidad, ¿y se va a encargar Ciencia? No se entiende”.

Educación jugó bien sus cartas en 2018 y se quedó con la gestión de estas becas generales en todas las etapas educativas (1.470 millones y 920.000 beneficiados), y Universidades con el Servicio Español para la Internacionalización de la Educación (SEPIE), que maneja las becas de movilidad (226,2 millones, 63.000 alumnos y 23.000 profesores). El buque insignia son las becas Erasmus universitarias —que suponen 134 millones— pero el programa ha crecido tanto que abarca ya proyectos de ESO, FP y personas adultas.

Los rectores rematan su carta recordando que "sin ciencia no hay universidad y sin universidad no hay ciencia".

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Los campus fallan en la transferencia de sus resultados

Aunque la Universidad publica muchas muchos papers, falla enormemente en la transferencia de este conocimiento y en su relación con el mundo empresarial que va a peor. Solo el 18% de las solicitudes de patentes son universitarias, frente al 3,4% de los OPIs —contratados en las universidades y los organismos públicos de investigación— y un 4,6% del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. La facturación de las universidades públicas a las empresas e instituciones por servicios de innovación prestados (consultoría, contratos de I+D+i y formación bajo demanda) fue en 2016 un 20% inferior respecto a los valores de 2008, cuando se alcanzaron las cotas más altas de financiación.

España recortó su inversión en I+D+i un 9,1% entre 2009 y 2016, mientras en el mismo periodo la UE lo incrementó un 27,4%. Ello pasa factura en muchos ámbitos. Por ejemlo el importe de contratos de I+D por cada 100 profesores ha bajado un 40%, de suponer 848.875 euros a 508.710.

El sistema universitario español, con 1, 6 millones de estudiantes y 84 universidades (34 privadas), está entre los 10 con más producción científica y entre los 10 más equitativos del mundo. La mayoría de la investigación (96,3%) se hace en los campus públicos aunque estos imparten clase al 82,2% de los alumnos. La falla es mayor en el campo de las patentes: el 99,1% provienen de universidades públicas.

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